Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
REPORTAJE

El primero de los farmacéuticos

Unax Lertxundi, un joven bilbaíno licenciado en Farmacia por la UPV, logra ser 'número uno' en el FIR

Unax Lertxundi, un joven bilbaíno de 23 años, se enfrentó el pasado 23 de febrero junto con otros mil jóvenes de toda España al examen para lograr una de las anheladas y costosas 191 plazas disponibles de Farmacéutico Interno Residente (FIR), el examen similar al MIR de los médicos dirigido en este caso a los estudiantes de Farmacia. Cuando se sentó ante los impresos con las 250 preguntas que se planteaban, era uno más. Cuando terminó el examen, aunque él aún no lo supiera, ya no era cualquiera. Era el número uno. Su primera reacción al conocer el resultado de la prueba fue de incredulidad. 'Al principio pensé que había algún fallo, que se habían equivocado. Lo cierto es que fue una auténtica sorpresa y un orgullo', apunta sin poder contener una sonrisa.

La unidad, sita en San Sebastián, se extenderá a los tres campus de la uiniversidad pública

Con todo, Unax Lertxundi tiene cierta costumbre de ocupar los primeros puestos. Al igual que en el FIR, también fue el número uno de su promoción en la Facultad de Farmacia de la UPV, algo a lo que le quita trascendencia. 'En el FIR estaba presente gente de toda España y de facultades de mucho prestigio. Tú puedes ser el número uno del País Vasco, pero igual el 18 de Salamanca o de la Universidad de Navarra es mejor que tú', aclara.

Por esa misma razón, no escatimó medios ni tiempo para enfrentarse en el mejor estado posible a una prueba para la que cualquiera de sus colegas aconsejaría tomar un valium. Durante tres meses, entre julio y septiembre, se fue a Valencia, donde se encuentra 'la mejor' academia dedicada a la preparación del FIR. Cuando volvió a Bilbao con una nueva pila de apuntes bajo el brazo, le esperaba 'una montaña' de libros que leyó y releyó una media de ocho horas diarias hasta la fecha del examen. 'Al principio metí menos horas y al final más. Estudiaba de lunes a viernes y aprovechaba el fin de semana para desconectar', recuerda.

Todo con orden y organización, los componentes básicos de su peculiar fórmula farmacéutica para mantener en buen estado su salud académica. 'He seguido el sistema que utilicé durante la carrera: ser constante, tener los apuntes organizados, estudiar con tiempo y sin empolladas espectaculares', indica.

Por eso, Lertxundi huye de la imagen del cerebrito y, de hecho, no encaja con ella. 'Antes de la carrera no era el mejor de clase. Siempre había tres o cuatro delante de mí. Nunca me he considerado una máquina. Para nada respondo a la imagen del tío que se pasa todo el día estudiando sin quitar la vista de los libros. Para mí el tiempo libre es vital y, como a muchos otros, me gusta salir de fiesta, estar con la novia, ir al monte, al cine o escuchar música', sostiene.

Pese a ello, reconoce que durante los meses previos al examen del FIR, el reto llegó a absorberle. 'Es verdad que te obsesiona un poco y, aunque quieres desconectar, el tiempo libre tampoco lo disfrutas como te gustaría', admite.

Sufrimientos a un lado, a Lertxundi le quedan ahora por delante cuatro años de especialización en farmacia hospitalaria en el hospital de Galdakao, el lugar que ha podido elegir gracias a sus excelentes resultados académicos. 'Más que quedar en una posición o en otra, lo que más me importaba era poder conseguir una plaza cerca de casa y en un centro de mi gusto. Ése es el verdadero valor de quedar en una buena posición. Si no lo logras, como le ha pasado a algunos compañeros, te puede tocar en Canarias, por ejemplo'.

Feliz también porque su novia, también farmacéutica, se ha hecho con una plaza, en su caso en Basurto, lo que espera Lertxundi a partir de ahora es continuar aprendiendo, dejar de pedir la paga a la ama, y disfrutar de una nueva etapa en su formación académica que le atrae y que, a la vista de su rendimiento, se le da muy bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de junio de 2002