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Florentino Pérez se deshace de la holandesa HBG 4 meses después de adquirirla Dragados

La operación supone una minusvalía inicial de 41 millones para la firma que controla ACS

La constructora Dragados vendió ayer la holandesa HBG sólo cuatro meses después de anunciar su compra a bombo y platillo. La operación se produce a iniciativa de ACS, la firma presidida por Florentino Pérez que tomó el control de Dragados hace dos meses. Pérez ha decidido centrar el negocio en España sin descartar la posibilidad de integrar las dos constructoras. La venta de HBG a su rival holandesa BAM por 715 millones de euros supone una minusvalía inicial de 41 millones sobre lo pagado por Dragados, aunque los recuperaría si la firma holandesa gana este año más de 100 millones de euros.

A nuevo patrón, cambio de rumbo. Con la venta de HBG a su rival holandesa Royal BAM NBM, el nuevo equipo de Dragados, controlado por la constructora que preside Florentino Pérez, dio ayer un drástico giro en la estrategia de la compañía, que abandona sus aspiraciones europeas para centrarse en el mercado español. Cuando ACS desembarcó en abril pasado en el capital de Dragados, con la compra al SCH de la participación de control del 23,5%, todo apuntaba a que ya tenía muy claro que se iba a deshacer de HBG, especializada en la actividad de dragado, pese a ser la operación (anunciada en febrero y formalizada en abril) más ambiciosa acometida por su participada.

Pero dar marcha atrás en la operación con HBG, que posiblemente será recordada como la compañía que ha permanecido durante menos tiempo bajo un mismo propietario, conlleva un coste. El precio mínimo acordado entre Dragados y BAM es de 715 millones, mientras que la española desembolsó en su día 756 millones, ambas operaciones en efectivo. No obstante, esa minusvalía inicial tiene dos atenuantes. En primer lugar, si HBG supera un beneficio de 100 millones durante este ejercicio -ganó 110 millones en 2001-, BAM podría completar el pago hasta los 756 millones que abonó Dragados. En segundo lugar, hay que tener en cuenta la fuerte prima del 57% que pagó Dragados a comienzos de febrero para comprar HBG.

Aunque ACS ha manifestado que su intención 'por el momento' no pasa por la fusión con Dragados, lo cierto es que, tras la venta de HBG, el perfil de negocio de ambas compañías es mucho más compatible con la idea que tiene Florentino Pérez, que también preside el Real Madrid, del negocio de la construcción. A medio plazo, ese proyecto pasa por centrar el negocio en España, donde hay en juego inversiones por 114.200 millones de euros en esta década gracias al plan de infraestructuras, y huir de la diversificación tanto geográfica como de negocio (con la excepción de la operadora Xfera).

'Está bastante claro que es un primer paso para la fusión, porque una integración al mismo tiempo de ACS, Dragados y HBG sería demasiado complicada', explicó Borja Castro, analista de UBS Warburg. Un portavoz de Dragados insistió ayer en que ambas 'van a seguir actuando de forma independiente'.

En un comunicado difundido ayer, Dragados justifica la venta de HBG, presente en Alemania y Reino Unido, en las dificultades de penetración en los mercados europeos y la negativa reacción 'con que los mercados de capitales acogieron la operación' hace cuatro meses. Las acciones de Dragados perdieron casi un 17% en los dos días siguientes al anuncio de la compra.

Los mercados respondieron ayer de forma distinta, aunque con cierta frialdad. En principio, los inversores felicitaron por igual a Dragados y ACS con subidas superiores al 4% que se moderaron al cierre. ACS avanzó un 0,88%, mientras Dragados, cuya cotización fue suspendida durante algunas horas, cedió un 0,48%. En Amsterdam, BAM, la compradora, se disparó un 5,5%. 'Con esta transacción, Dragados consigue una significativa reducción de su endeudamiento neto', añade la compañía, que tenía previsto financiar la compra de la holandesa con un crédito puente. La deuda de Dragados ascendía a 292 millones de euros en 2001.

Nuevas razones

Las razones esgrimidas ahora chocan con las expuestas en febrero por el antiguo presidente de Dragados, Santiago Foncillas. Aquel día alabó las ventajas de la operación, que situaba a la compañía en el tercer puesto del sector europeo, y recomendaba a sus rivales españoles que imitaran sus pasos para evitar una ofensiva hostil, que finalmente (aunque de manera amistosa) sufrió en sus propias carnes. Aquella compra suponía un blindaje de Dragados. De poco sirvió, ya que el SCH se desprendió de su participación de control sin conocimiento de Foncillas.

Lo cierto es que la conveniencia de la adquisición de la holandesa, que atraviesa un bache por el mal momento de su negocio en Alemania, fue puesta en entredicho desde que se gestó. La inesperada entrada de ACS alimentó los rumores sobre la posible venta de la holandesa, cuya cúpula afirmó en más de una ocasión que las especulaciones no tenían fundamento. 'La venta se hace con la aquiescencia del comité de dirección de HBG', según el portavoz de Dragados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 2002