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REPORTAJE

Marte sigue estando lejos

Cuatro vehículos viajarán al planeta rojo en 2003, pero el envío de astronautas tardará 20 años

Nunca hasta ahora se había puesto en marcha un plan sistemático de exploración de otro planeta con oleadas de naves robóticas para escudriñarlo, como ahora con Marte, mundo vecino y gran favorito en la imaginación popular. En 1997 (con la célebre Mars Pathfinder) empezó esta oleada de viajes de observatorios orbitales y módulos de superficie que envían información tan asombrosa como para cambiar la idea forjada del planeta rojo cuando sólo había telescopios para asomarse a él desde la Tierra. Los responsables de las misiones se acaban de reunir en Madrid para tantear posibilidades y coordinar los esfuerzos de la aventura espacial internacional en Marte durante esta década.

Algunos empiezan a hablar de embotellamiento de naves espaciales en Marte dentro de poco aunque, para los criterios habituales de embotellamiento, la media docena de sondas que habrá en el planeta rojo dentro de tres o cuatro años no es precisamente un agobio (excepto a la hora de organizar las comunicaciones, y eso se puede arreglar con un satélite dedicado a las transmisiones). Pero para ser otro mundo sí será una concentración nunca antes vista de robots de exploración en torno a otro planeta.

Un vehículo europeo, Mars Express, y un par de misiones de la NASA (Mars Exploration Rovers) saldrán de la Tierra con destino a Marte el año que viene, en la próxima oportunidad de lanzamiento (el momento óptimo para aprovechar una trayectoria de viaje eficaz). Con ellas estará la Nozomi japonesa, que partió en 1998 pero que no pudo llegar al planeta rojo entonces y está haciendo tiempo en el espacio para llegar a su destino a finales de 2003.

Dos vehículos todoterreno de la NASA actuarán como geólogos de campo

La próxima nave en partir será la 'Mars Express', de la Agencia Europea del Espacio

Unas naves descenderán al suelo en Marte y otras permanecerán en órbita para observar desde el cielo. El objetivo es avanzar en el conocimiento del planeta y su historia, su geología, su clima, su estructura interna y, cómo no, buscar la pista del agua para intentar aclarar cuándo fue Marte un planeta húmedo y, si lo es ahora, dónde y cómo está escondida el agua. Para el primer viaje humano al mundo vecino habrá que esperar todavía 20 años como mínimo, y algunos cuestionan la utilidad científica de semejante aventura con astronautas.

Con el objetivo de avanzar en la coordinación de las estrategias de exploración, se han reunido en Madrid esta semana expertos internacionales del Grupo de Trabajo para la Exploración Internacional de Marte (IMEWG), en la decimoctava reunión ordinaria de este comité constituido hace 10 años. Estimular el interés popular es un objetivo primordial de estas misiones, aclaró un participante en la reunión.

Los robots irán llegando a Marte con sus cámaras, radares e instrumentos para analizar la química del planeta y la atmósfera, para tomar medidas climáticas, para analizar las rocas, para sondear el suelo bajo la superficie, incluso para intentar detectar indicios que puedan apuntar hacia la existencia de alguna forma de vida pasada o presente en el mundo vecino. En este último asunto, sólo los más optimistas sueñan con pruebas concluyentes al alcance de la mano.

'En Rusia se están haciendo estudios sobre la exploración de Marte con astronautas aprovechando nuestra experiencia acumulada en misiones tripuladas', comentó el ruso Víktor Vorontsov. 'Técnicamente, un viaje a Marte sería posible hacia 2020'. El experto de la agencia rusa explicó que podría usarse propulsión eléctrica con grandes paneles o propulsión nuclear (más compacta pero más compleja por motivos de seguridad). Pero sigue siendo un problema la exposición prolongada de los astronautas a la radiación, porque el viaje sería muy largo (en torno a dos años entre ida y vuelta), aunque una idea sería enviar la carga por delante y luego la tripulación en una nave más rápida.

Sin embargo, el experto ruso afirmó: 'No hay razones científicas para enviar humanos a Marte, los robots pueden hacer investigación más eficientemente y, mientras que una misión no tripulada muy avanzada costaría como mucho 500 millones de dólares, las exigencias de seguridad de los astronautas elevan el precio hasta 20.000 millones de dólares'.

Indicó, no obstante, Vorontsov que la presencia humana allí sería muy útil para controlar mejor los sistemas de exploración y que, en última instancia, cabría imaginar una situación catastrófica, similar al impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años en la Tierra, que obligara a la especie humana a emigrar a otro lugar del Sistema Solar para salvarse.

James Garvin, responsable científico del programa de Marte de la NASA, señaló que un viaje tripulado al planeta sería 'la mayor aventura de exploración emprendida por el hombre', pero advirtió de que hay que hacer mucha investigación científica y tecnológica antes y que a partir de 2010 se espera haber adquirido conocimientos suficientes con la exploración robótica para estudiar la mejor forma de aprovechar la presencia humana en el planeta rojo.

De momento, la cuestión del agua en Marte sigue siendo la bandera de la NASA en la exploración planetaria. A los científicos expertos en la materia no les deja boquiabiertos el hecho de que haya agua en Marte: lo esperaban porque diferentes indicios conducen a esa conclusión, aunque no a tan poca profundidad (menos de un metro) como indican los últimos datos tomados por la nave Mars Odyssey, que está trabajando en órbita de Marte desde hace unos meses.

Entre los científicos también se puntualiza que lo que la NASA ha aireado hace unos días como descubrimiento de agua gracias a los instrumentos de esa nave es, en realidad, la señal de un flujo específico de neutrones que indicaría una abundacia de hidrógeno que pudiera estar en forma de hielo mezclado con polvo y roca en el subsuelo. Agua, lo que se dice agua, no se ha detectado todavía directamente.

De hecho, el mástil del espectrómetro de la Mars Odyssey utilizado para detectar esos neutrones, explicó Garvin, acaba de desplegarse. Según él, 'no hay duda de que hay hielo en grandes concentraciones bajo el suelo de Marte'. El mástil, aclaró, servirá para 'conocer la composición de toda la corteza de Marte hasta un metro de profundidad'.

La próxima misión en salir hacia Marte será la Mars Express, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), que será lanzada a mediados de 2003. 'Lleva siete instrumentos a bordo y el objetivo es obtener una visión global del planeta, con cobertura total de imágenes, análisis de la composición atmosférica, etcétera', explicó Agustín Chicarro, responsable de esta misión y asistente a la IMEWG, celebrada en el Centro de Astrobiología del INTA. 'Mars Express lleva un nuevo radar para acceder a las capas del subsuelo de Marte que permitirá detectar agua hasta una profundidad de tres o cuatro kilómetros, además de instrumentos dedicados a estudiar la bioquímica del suelo que irán en el módulo de descenso Beagle', dijo.

Pocos meses después llegarán a la superficie de Marte los dos vehículos todoterreno de la NASA que actuarán como geólogos de campo, con capacidad para recorrer hasta 100 metros diarios y dotados de cámaras y espectrómetros para estudiar la composición de rocas y su textura microscópica. Después, en 2005, habrá una nave orbital con una cámara de muy alta resolución escudriñando la superficie de Marte. Para 2009, recordó Garvin, el plan es enviar dos vehículos todoterreno alimentados con energía nuclear y estarán específicamente dedicados a buscar rastros de vida. También la ESA piensa ya en otra misión más adelante, la Aurora, indicó Chicarro.

Toda la información que se va adquiriendo con la exploración robótica sistemática de Marte sirve para ir conociendo mejor el planeta. Además, la estrategia de esta exploración internacional aplica la experiencia para definir los objetivos de las siguientes misiones.

Para dentro de cinco años, los franceses planean una misión muy novedosa, bautizada Premier 07, que abarcará tres objetivos: estudiar sismología y clima mediante una red de módulos de descenso; hacer observaciones desde un vehículo orbital y preparar tecnológicamente, en colaboración con la NASA, una futura misión de recogida de muestras en Marte para traerlas a la Tierra, explicó R. Bonneville (Centro Nacional de Estudios Espaciales). Pero esa complicadísima operación de traer a casa trozos de Marte no se emprenderá hasta la década que viene, no antes de 2014, dice la NASA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002