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Kaliningrado, una espina en las relaciones Rusia-UE

El problema de Kaliningrado 'afecta a los intereses vitales de los rusos' y de su solución 'dependerá cómo se desarrollarán las relaciones con la Unión Europea en su conjunto', advirtió ayer Vladímir Putin durante su discurso en la cumbre UE-Rusia. 'No podemos permitirnos avanzar dejando a nuestras espaldas problemas sin resolver y de los que dependen el destino de millones de personas', añadió el presidente ruso.

Putin se quejó de que 'todas las proposiciones' rusas para 'garantizar el tránsito de personas y cargas entre la provincia de Kaliningrado y el resto de Rusia por el momento, no encuentran comprensión en Bruselas'.

'Quiero decirlo con más fuerza: nos proponen soluciones que, en esencia, significarán que el derecho a la libre comunicación del ruso con sus familiares que viven en una y otra parte del país dependerá de la decisión de un Estado extranjero', señaló Putin, agregando que 'hoy, cuando ya se realizaron los funerales de la guerra fría, el retorno a esos enfoques es absolutamente incomprensible'.

La Unión Europea insiste en que los rusos necesitarán visa para pasar de Kaliningrado al resto de Rusia y de ésta al enclave. Pero para el Kremlin esto es algo inaceptable. Las visas 'fijarían la división de facto de Rusia, cosa que no se puede aceptar ni política ni constitucionalmente', señaló por su parte el viceprimer ministro Víktor Jristenko.

'Corredores', la solución

Los rusos no entienden por qué los europeos se resisten a la solución de corredores, de trenes que unan Kaliningrado con el resto de Rusia y que no se detengan en ninguna estación de otro país. El tren iría de Rusia a Rusia, sin ninguna parada intermedia. Técnicamente, no hay problema en un tren de este tipo, y esto es algo que reconocen altos funcionarios de la Unión Europea.

En la cumbre no se logró ningún progreso en el tema de Kaliningrado. Lo único que se consiguió es el acuerdo 'para seguir trabajando juntos con el fin de encontrar soluciones mutuamente aceptables'. Al respecto, el presidente del Gobierno español, José María Aznar, especificó que había pedido a Romano Prodi que la Comisión Europea 'haga un resumen de las distintas fórmulas posibles' para estudiar las consecuencias de la aplicación de cada una de esas fórmulas.

A pesar de que la Unión Europea desea dar una imagen de unidad, se nota que está lejos de haber unanimidad en el problema de Kaliningrado. Hay diferentes posiciones, hay países que no desean hacer ninguna concesión en este tema, mientras que otros, entre los que se cuenta España, son partidarios de mostrar flexibilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 2002