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LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

El 12% de los escolares de 7 a 11 años tiene dificultades para seguir el ritmo de su clase

Un estudio resalta la necesidad de instruir al profesorado en la detección de estos problemas

Un estudio revela que el 12% de los alumnos de 7 a 11 años no logra seguir el ritmo de su clase, una buena parte debido a la dislexia. Los autores concluyen la necesidad de establecer una educación específica para estos niños y programas oficiales para detectar el problema a edades tempranas.

Hoy sabe distinguir la letra 'P', pero mañana quizás la confunda con la 'D'. Escucha una frase pero a la hora de escribirla no es capaz de distinguir dónde se separan las palabras. Se trata de algunas de las características comunes de los niños (y adultos) disléxicos. Miles de niños se enfrentan a estas situaciones en los colegios españoles. Según una encuesta realizada por Sigma Dos por encargo de la Fundación Centro de Estudios de Aprendizaje y Reeducación (www.dislexia.org), uno de cada ocho alumnos (el 12%) 'que no tiene ningún tipo de trastorno ni minusvalía de origen orgánico, sensorial o intelectual presenta dificultades para seguir el ritmo normal de su curso'. Se trata de un amplio porcentaje de alumnos con necesidades educativas específicas que, según los autores del estudio, 'no se les proporcionan casi nunca'.

La falta de soluciones provoca en el alumno desmotivación e incluso depresión

Las repeticiones de curso no son la solución, se convierten en algo continuo en su educación

El informe La prevalencia de niños con dislexia o dificultades de aprendizaje, que acaba de ser presentado, resalta la importancia de la detección temprana del problema para ayudar a estos estudiantes a que prosperen educativamente con normalidad y no caigan en el fracaso escolar. Los autores del informe señalan además la necesidad de establecer dos medidas urgentes: incluir en la formación inicial del profesorado la enseñanza de conocimientos y herramientas que permitan detectar y dar una salida al problema y promover planes estatales o autonómicos para la localización de los casos en los centros por parte de equipos especializados.

El estudio de la Fundación Centro de Estudios de Aprendizaje y Reeducación -una organización que a lo largo de 23 años ha atendido a más de 2.000 niños y adultos con problemas para aprender- ha sido entre los profesores de 177 colegios a los que se les ha encuestado sobre la situación de 11.379 alumnos matriculados de 2º a 5º de primaria en centros de la Comunidad de Madrid en el curso 1999-2000. Se hallaron 25.621 casos de niños de entre 7 y 11 años con este tipo de problemas. El porcentaje de niños con dificultades obtenido, como señala una de las autoras -la filóloga, especialista en dislexia y directora de esta fundación, Sonia Riera- 'es perfectamente extrapolable al resto de España, ya que el problema es generalizado y la muestra ha sido realizada en un número elevado de centros, tanto públicos como privados, y situados en contextos socioeconómicos de todo tipo'.

Los datos obtenidos se han ponderado teniendo en el informe teniendo en cuenta el número de alumnos en ese momento en el territorio de la muestra y su distribución por cursos. Así, en la Comunidad de Madrid había 205.989 alumnos escolarizados entre 2º y 5º de primaria en el curso 1999-2000. Y el informe ha detectado que los niños con problemas ascenderían en el momento de la muestra a 25.621, es decir, el 12,4% de los alumnos de esta comunidad.

Los resultados de la encuesta indican además que el 4,3% de los alumnos de primaria repite curso, que los colegios públicos integran al mayor número de alumnos con dificultades de aprendizaje (20%), frente al 16% de los privados concertados y el 12% de los privados sin financiación pública. Además, de los alumnos que tienen dificultades de aprendizaje, sólo el 2,6% procede de una cultura distinta a la española o tiene una lengua materna que no es el castellano.

Éstas son las principales conclusiones de estudio derivadas de los datos obtenidos:

- La mayoría de los alumnos con problemas de aprendizaje o dislexia son recuperables si reciben a tiempo el apoyo que necesitan.

- Los tratamientos psicopedagógicos se deben realizar en grupos muy pequeños de alumnos y con profesores especializados en esta materia (que serían logopedas o psicopedagogos).

- Cuanto más se espere para dar este tratamiento a los alumnos con problemas mayor será el coste de éste para el sistema educativo, ya que se deberá impartir en la ESO (una etapa mucho más complicada para los niños) y el tiempo de recuperación del alumno será más largo.

- La falta de solución a estos problemas provoca a medio y largo plazo la desmotivación del alumno por el estudio, la pérdida de la confianza en sí mismo e incluso la depresión.

- Las repeticiones de curso no resuelven las dificultades de estos alumnos, sino que se convierten en algo continuo a lo largo de su educación.

- Muchos alumnos con dislexia o problemas de aprendizaje logran compensar sus trabas gracias a su inteligencia y al esfuerzo, alcanzando así las exigencias de los primeros cursos de su educación y pasando inadvertidos ante sus profesores. Sin embargo, los recursos de esos alumnos disléxicos o con otros problemas resultan cada vez menos eficaces a medida que se enfrentan a aprendizajes más complejos.

Este informe, patrocinado por Caja Madrid, pretende ser el primero de una serie de estudios destinados a obtener un panorama lo más exacto posible del universo de escolares que padecen problemas para seguir el ritmo de su clase (sin tener ningún tipo de minusvalía), según explica la presidenta de honor de la Fundación Centro de Estudios de Aprendizaje y Reeducación, Pilar de Borbón. El informe detecta además un aumento de los niños con problemas de aprendizaje o dislexia a lo largo de los cursos estudiados. Así, en 2º de primaria se halló un 12%, mientras que en 5º de primaria este porcentaje ascendía ya casi al 14% (13,86%). Este hecho refleja la importancia de 'poner los medios para que se detecte el problema en los niños lo antes posible y proporcionarles la ayuda necesaria antes de que sea demasiado tarde', explica Riera.

Y empieza a ser demasiado tarde cuando los alumnos llegan a la educación secundaria obligatoria (ESO) y comienzan a enfrentarse a conocimientos cada vez más complejos. A partir de entonces, los estudiantes que padecen dislexia o algún otro problema de aprendizaje empiezan a encaminarse a marchas forzadas hacia el fracaso escolar. 'Intuimos que el número de casos debe ser mucho mayor en la secundaria que en la primaria, por eso queremos hacer el próximo informe sobre esa etapa educativa', señala Pilar de Borbón.

El 'sello' de la dislexia

Los problemas para aprender pueden estar relacionados con la dislexia o con otras alteraciones en el aprendizaje. Las personas disléxicas (niños o adultos) tienen dificultades para leer y para reproducir y entender los números. Les cuesta mucho dar un valor permanente a los signos, los confunden aunque ya se los hayan aprendido. 'A menudo se les considera vagos y ellos mismos no son conscientes del problema, son niños con dificultades específicas para aprender', dice la directora de la Fundación Centro de Estudios de Aprendizaje y Reeducación, Sonia Riera. El 'sello de la dislexia', expone esta experta, es que 'se trata de personas que no relacionan lo oral con lo escrito y que pierden el concepto de palabra'. Pero, aunque sus síntomas sí están bastante claros, no hay un único criterio sobre la procedencia y definición de este problema. Ciertos expertos hablan de la dislexia como una enfermedad, pero son muchos más los que se niegan a hacerlo. Lo que sí parece cierto es que se trata de una diferencia genética que padecen algunas personas, que es hereditaria y que básicamente lo único que provoca son problemas en el aprendizaje. Esta diferencia consiste básicamente en la dificultad para asimilar el símbolo escrito. Apoyo en la memoria Los alumnos disléxicos pueden aprender, pero más despacio, y tienden a apoyarse mucho en la memoria. Hay expertos que aseguran que se trata de personas que -lejos de ser vagas o tontas, como algunos creen equivocadamente- tienen una inteligencia media o superior. Esto hace que vivan auténticos calvarios si no se les apoya. Es bastante común el interés de los disléxicos por el dibujo, al que acuden huyendo de las letras. Otros, como cuenta Riera, son magníficos oradores: 'Están acostumbrados a dar rodeos cuando no dan con determinadas palabras'. El corrector ortográfico de los ordenadores se ha convertido en la salvación de muchos disléxicos. Y es que como dice la presidenta de la Fundación Centro de Estudios de Aprendizaje y Reeducación, la filóloga Julia Sharp, 'son alumnos que aprenden con sus propios métodos'. Sharp, que conoce bien las metodologías internacionales más avanzadas para tratar a estos niños, señala: 'No hay un solo sistema y hay una cierta polémica sobre cómo se les debería enseñar, aunque se tiende a hacer énfasis en el método fonético'. Estos alumnos 'van a ser disléxicos toda su vida', explica Pilar de Borbón, 'por eso es preciso enseñarles a que se den cuenta de que si se esfuerzan y aprenden estrategias específicas pueden llegar incluso a la Universidad'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de mayo de 2002

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