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47ª EDICIÓN DEL FESTIVAL DE LA CANCIÓN DE EUROVISIÓN

El frenesí eurovisivo invade Estonia

Rosa aspira a poner un broche de oro a su ingreso hace siete meses en la academia de 'OT'

Estonia ha sufrido toda suerte de invasiones a lo largo de su historia. Daneses y suecos, alemanes y rusos, nazis y soviéticos se han relevado para machacar a placer esta pequeña tierra báltica (45.227 kilómetros cuadrados), que obtuvo su última independencia el 20 de agosto de 1991. Ahora, Estonia sufre una nueva invasión, supuestamente pacífica, pero cuyas secuelas pueden ser no menos profundas que las que dejaron las purgas de Stalin en 1949: el Festival de Eurovisión. Esta noche, a las 22.00 (21.00, hora peninsular) el pabellón Saku Suurhall de Tallin, la capital del país, abrirá sus puertas a la 47ª edición del evento. Rosa López cantará Europe's living a celebration e intentará llevar la triunfal operación televisiva que la ha precedido al más alto reconocimiento europeo en su género.

Tal vez es que uno se fija más en ésta que en las otras canciones en liza, pero desde que el ferry procedente de Helsinki le descargó en el puerto estonio, el jueves a última hora de la tarde, tiene la sensación de que el ritmo machacón de la tonada compuesta por los hermanos de Sabadell (Barcelona) Toni y Xasqui Ten le persigue donde quiera que se meta: el vestíbulo del hotel, en un bar, entre las callejuelas del pulido centro histórico.

Ayer por la mañana, Rosa y los muchachos de Operación Triunfo que la arroparán desde el coro dieron una multitudinaria rueda de prensa en el Saku Suurhall, un moderno pabellón con capacidad para 6.000 personas construido en tiempo récord por una marca de cerveza a seis kilómetros del centro (en realidad, un páramo al que se accede tras cruzar un deprimente muestrario de urbanismo soviético de los años cincuenta).

No se habló de la representación sueca, acusada de plagio por alguna delegación rival que la organización no ha dado a conocer. El tema que canta Afro-Dite, Never let it go, ha sido acusado de ser una copia de Never on a Sunday, que interpretó Melina Mercuri. El comité de la UER no ha descalificado a Suecia. Marcos Úbeda, el compositor de la pieza, manifestó estar tranquilo y dijo que eso ocurría con frecuencia en Eurovisión, según recoge la página web oficial.

Una rueda de prensa de Eurovisión se parece muy poco a una rueda de prensa convencional. Las preguntas de los informadores se ven a menudo interrumpidas por gritos de ánimo, aplausos e intervenciones efervescentes de los llamados eurovisivos, una suerte de forofos de la melodía que persiguen a sus ídolos por todas partes y consiguen de ellos cosas muy raras. Por ejemplo, que Nina se arrancara a capella con Nacida para amar y que, más tarde, Rosa y sus cinco escuderos -Bisbal, Busta, Geno, Gisela y Chenoa- concluyeran el turno de intervenciones con, adivinen, Europe's living a celebration. Ovación.

Mientras todo ello sucedía, empleados de TVE y de las discográficas suministraban a los periodistas gadgets diversos, discos compactos y desplegables de papel satinado en los que Rosa aparece como "La Cenicienta del siglo XXI". Ya ni titular nos van a dejar. Mejor, porque, con tanto trajín y con las notorias dificultades de pronunciación de la moza, costaba enterarse de qué decía. Resumamos. ¿Nervios? "Estamos más tranquilos por el cansancio de la fiesta de ayer. Mañana ya os lo explicaré". ¿Vestido? "No sé cómo será, aún me están haciendo el dobladillo. Pero mi cuerpo serrano no está para enseñarlo". ¿Tallin? "Mu'bonito, con su airecillo medieval. Yo creía que el ayuntamiento era una iglesia'. ¿Europa? "Que se una, y que no haya racismo ni ná". Y así.

Como quiera que había que buscar información de mayor calado, este enviado especial se dirigió entonces a José Luis Uribarri, el hombre que más sabe de Eurovisión del mundo tras poner la voz a 19 retransmisiones del evento y haber trabajado para TVE durante 43 años seguidos. ¿Previsiones? "Bueno, yo creo que España quedará entre los cuatro primeros, pero hay rivales muy serios. Por este orden: Alemania, Suecia, Estonia, Reino Unido y también Francia".

Más allá andaba Nina, ya recuperada de Nacida para amar. Había circulado que en el primer ensayo Rosa había tenido problemas de voz. "Ninguno, está perfecta. El problema era técnico, de retorno del sonido". ¿Ha tenido que corregir muchas cosas de sus pupilos para la actuación de hoy? "De Rosa, nada. Del coro, algo. Hacía dos meses que no les veía, y tras la gira habían adquirido hábitos que había que limpiar. Poca cosa, en realidad". Esta noche se sabrá si los siete meses pasados concluyen con la recompensa más esperada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de mayo de 2002