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ELECCIONES PRESIDENCIALES EN FRANCIA

Jospin abandona la jefatura del Gobierno y devuelve los fondos reservados de su cargo

Hollande llama a la izquierda francesa a unirse en torno al partido socialista

Al dejar ayer para siempre la política, Lionel Jospin volvió a recordar qué personaje se esconde detrás de la fachada sonriente del 'residente de la República', Jacques Chirac. El dimisionario primer ministro socialista devolvió al Tesoro público 2,76 millones de euros de los fondos especiales que están a la libre disposición de quien ejerce el cargo. Esa devolución pone en ridículo a Chirac, que hace apenas un año, para justificar el abundante dinero en efectivo de que ha dispuesto durante muchos años, dijo haberse quedado con esos fondos especiales en 1988, justo al abandonar Matignon.

Jacques Chirac tenía legalmente derecho a hacerlo, pero ese derecho legal no puede confundirse nunca con un derecho moral o político. El 21 de abril, al conocer que no pasaba a la segunda vuelta, Lionel Jospin anunció que se retiraba de la vida política. El fracaso era suyo, y no quiso traspasarlo al partido o al conjunto de la izquierda, aunque fuera la dispersión de ésta la culpable de su derrota. El gesto de Jospin, en un país en el que sólo la muerte parece poder acabar con los políticos, contrastaba con la actitud de Chirac en junio de 1997, cuando, después de disolver el Congreso, vio cómo surgía de las urnas una mayoría de izquierda que le desautorizaba.

Chirac se agarró al cargo y dejó pasar la tempestad; durante casi cuatro años optó por un segundo plano. Luego su olfato de viejo zorro de la política y la fortuna le han permitido resurgir y ser hoy un presidente reelegido por el 82% de los votos.

La entrega de los fondos reservados es el último regalo de Jospin a una izquierda que ha dirigido durante los últimos cinco años. El balance de su acción gubernamental ha sido bueno, pero no suficiente para proyectarle hacia el futuro. La vieja 'izquierda plural' da paso ahora a una más clásica 'izquierda unida'. Es un convoy que ha perdido vagones, del que, de momento, aparece desenganchado el 'polo republicano' del soberanista Jean-Pierre Chevènement.

El portavoz socialista Vincent Peillon se muestra optimista y cree que 'deberíamos llegar a un acuerdo para presentar candidaturas únicas o de unión en más de cien circunscripciones'. En la sede del PCF no comparten el optimismo y se sienten 'decepcionados e inquietos' ante las 'prácticas hegemónicas del PS'. En cualquier caso (la amenaza de ruina obliga), el PCF ya ha hecho saber que renuncia a proponer candidato en todas las circunscripciones. Los ecologistas quieren 'ser el motor de la izquierda unida'.

Las palabras de François Hollande, primer secretario del PS y cabeza visible de la 'izquierda unida', son claras: 'Sólo en torno al PS puede reconstruirse todo'. Las legislativas del 9 y 16 de junio parecen muy abiertas, y en el PS ya han encontrado la fórmula para negar que su victoria comporte una nueva cohabitación. Según V. Peillon, la cohabitación sólo se produce 'cuando coexisten dos proyectos: el de un presidente y el de una mayoría parlamentaria. Hoy, por primera vez en la V República, el presidente no ha sido elegido por un proyecto propio'.

El PS debería presentar hoy, martes, el suyo, que no será otro que el de Jospin izquierdizado: aumentos salariales, prioridad contra la exclusión, denuncia de los contratos basura, iniciativa contra el despido abusivo, por la reducción del IVA y de la tasa de habitación, así como para la creación de servicios policiales para los transportes públicos y freno al frenesí privatizador de los gobiernos precedentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de mayo de 2002