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Un ataque de la guerrilla colombiana provoca 60 muertos y 145 desaparecidos

La guerrilla lanzó explosivos contra un pueblo del noroeste de Colombia

Al menos 60 muertos, 90 heridos y 145 desaparecidos causó el jueves un ataque con explosivos que guerrilleros de las FARC lanzaron en Bojayá, localidad del noroeste de Colombia, según informaron ayer fuentes oficiales. Funcionarios del Gobierno del Chocó, departamento fronterizo con Panamá al que pertenece Bojayá, dijeron a la cadena de radio RCN que el pueblo fue atacado por las FARC después de haber librado combates con paramilitares.

'Hemos atendido a 93 heridos. Se habla de 60 muertos y de unos 145 desaparecidos'. La información fue proporcionada, ayer al medio día, por la enfermera de Vigía del Fuerte, una pequeña población a orillas del río Atrato. Con la voz entrecortada, a través de un radio teléfono, alertó al país sobre una masacre generada por la guerra que libran paramilitares y guerrilleros por el dominio de este río en el departamento del Chocó, en la región del Pacífico.

Hace cuatro días, unos 400 paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) llegaron a Vigía del Fuerte, en los límites del departamento de Antioquia, y cercaron la localidad. Se instalaron también al otro lado del río, en Bojayá.

Según el secretario de Gobierno del Chocó, los combates con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) empezaron en ese momento, y en medio de los enfrentamientos, 'un cilindro de gas [explosivo] mal dirigido cayó sobre la población civil de Bojayá'. El funcionario, extraoficialmente, habla de 60 muertos. 'No hay comunicación y no podemos hacer el balance de lo ocurrido', alega. De manera también no oficial se afirma que el cilindro de gas [bombona] repleto de explosivos cayó sobre la iglesia de Bojayá donde la población se había refugiado huyendo de las balas. El comandante de la policía del Departamento no señaló a ningún culpable: 'Se puede creer que fue la guerrilla, pues ésta es su manera de actuar'.

Sin ayuda exterior

Al cierre de esta edición, las informaciones seguían siendo confusas. Los combates y el invierno habían impedido la llegada de comisiones de ayuda humanitaria. El Ejército colombiano y la policía tampoco habían llegado al lugar, al que se accede después de unas cuatro horas de viaje por río de Quibdó. Los habitantes de Chocó, en su mayoría de raza negra, han sufrido años de violencia. Es una zona estratégica para el tráfico de armas y de drogas y una de las regiones más ricas en biodiversidad .

'Nos duele el sufrimiento del pueblo', dijo en su carta pastoral la pasada Semana Santa el obispo de Quibdó, Fidel León Cadavid. 'Son objeto', dijo el prelado, 'de la disputa entre grupos insurgentes y los grandes proyectos económicos y su estrategia paramilitar. Unos y otros quieren obligar a la población a tomar partido y unos y otros, con intereses diversos, afirman o niegan el derecho a la vida', dice la carta pastoral.

Desde 1997, los habitantes de la zona han sufrido masivos desplazamientos y los que han regresado a sus tierras, después de dos o tres años como refugiados, están siendo presionados por los paramilitares para sembrar coca o palma africana. 'Hoy está uno y mañana estará otro... Las comunidades son sometidas a la restricción de alimentos, combustible y medicinas y de la libre movilidad', denuncia también el obispo.

Para el defensor del Pueblo, Eduardo Cifuentes, esta masacre es una nueva tragedia anunciada. 'Previamente habíamos advertido sobre el peligro en que están estas poblaciones, y no se prestó el apoyo por parte de las Fuerzas Militares'. En marzo de 2000, la policía abandonó Vigía del Fuerte después de que la localidad fuese tomada por las FARC.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de mayo de 2002