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Los 'okupas' resisten la presión policial para desalojar Can Masdeu

Enfrentamientos entre fuerzas del orden y manifestantes congregados ante el edificio

Clara Blanchar

No se rinden. Siete de los once okupas que el pasado martes por la mañana se colgaron de la fachada de Can Masdeu, en Barcelona, para evitar ser desalojados se mantenían anoche firmes en su protesta. El abogado de los jóvenes presentó ayer una denuncia contra la policía por omisión de asistencia a éstos e interpeló para que se resuelva el conflicto judicial que impide proporcionarles alimentos y cuidados médicos. La policía cargó ayer dos veces contra los simpatizantes de los okupas congregados frente Can Masdeu cuando intentaron hacerles llegar comida.

Cuando la policía llegó el martes a Can Masdeu -un edificio del barrio de Canyelles propiedad de la Fundación Hospital de Sant Pau- con intención de desalojar a sus ocupantes, nadie podía imaginar que la complicada operación se prolongaría durante dos días y dos noches. Cuatro de los once jóvenes que se amarraron a la fachada del edificio con cuerdas y arneses para evitar el desalojo han abandondao la protesta, el último anoche. El estado físico de los siete restantes empeora a media que pasan las horas y las baterías de los móviles con los que se comunicaban se han agotado, pero no tienen intención de desistir.

El centenar de personas que se han congregado frente a Can Masdeu -abandonado durante 53 años y ocupado desde el pasado diciembre- consiguieron ayer por la mañana burlar el cerco policial y hacer llegar a los jóvenes tres bolsas con comida y agua. Por orden de la policía, los equipos de emergencia pudieron comprobar el estado de los okupas y constataron que se encuentran deshidratados y con síntomas de hipotermia, pero se prohibió que los concentrados ante la casa les proporcionaran alimentos y ropa de abrigo.

El abogado de los okupas, Jaume Ascens, presentó ayer una denuncia en el juzgado de guardia contra los cuerpos de emergencia y seguridad -policía, bomberos y efectivos del 061- por omisión de asistencia y afirmó que 'el juez de guardia se ha desentendido de la situación'. Ascens explicó que, al ser ayer día festivo para el juzgado que instruye el caso, se ha creado una situación 'de vacío de poder en la que ninguna institución se hace cargo de la situación de los jóvenes, cuya integridad corre peligro'. El abogado pidió al juez que tome medidas cautelares que permitan auxiliar a los okupas.

Desde el inicio del desalojo, numerosas personas se han acercado a la zona para mostrar su apoyo a los jóvenes con pancartas, gritos de ánimo y música. Durante la primera noche, unos 50 simpatizantes acamparon en un prado frente a la casa. Por la mañana, aseguraron que la policía impidió descansar a los okupas, 'picando en las tablas y barras que les sustentan y alumbrándoles'.

En la jornada de ayer, se llegaron a congregar en el prado más de 200 personas, muchas de ellas vecinas de Canyelles de todas las edades, además de miembros de asociaciones, del colectivo okupa y del comité de empresa del hospital de Sant Pau. La policía cargó en dos ocasiones, cuando los simpatizantes intentaron romper el cerco policial que rodea la casa para lanzar bolsas con comida, y un policía y varios jóvenes resultaron heridos.

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Ante la tensión generada por la situación, los okupas pidieron a sus compañeros que no vuelvan a intentar acercarse a la casa, porque la policía les 'intimida' y se encuentran muy débiles. La protesta se trasladó entonces a la Ronda de Dalt, donde unos 50 manifestantes cortaron el tráfico durante media hora.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona, Manel Andreu, solicitó a las administraciones que 'se abran vías de diálogo para acabar con una situación insostenible'. Por segundo día, a última hora de ayer, unas 50 personas se disponían a pasar la noche frente a Can Masdeu.

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Sobre la firma

Clara Blanchar
Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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