Ainia desarrolla la primera marca española específica para la seguridad alimentaria

El Instituto Tecnológico Agroalimentario (Ainia) ha creado, junto a Bureau Veritas, empresa especializada en certificaciones, la primera marca española específica para la seguridad alimentaria. La marca SAL (sistema para la seguridad alimentaria) es un distintivo que garantiza el proceso productivo de las firmas de alimentación que lo soliciten voluntariamente.

Una distinción que supondrá un 'valor añadido' para los productos de las firmas, según explica el director de Ainia, Sebastián Subirats, ya que 'es un sistema de auto exigencia que está incluso por encima de la normativa existente'. La intención de Ainia es difundir entre las firmas españolas de alimentación esta certificación, que desde el instituto defienden que recoge las mejores prácticas de distintas normativas europeas.

La decisión de desarrollar esta garantía, según el responsable del Insituto Tecnológico Agroalimentario, surgió tras la petición desde diversas empresas de crear una marca que avalara sus productos, ante el clima de cierta inseguridad provocado en los últimos años entre los consumidores por las distintas crisis alimentarias que se han sucedido en Europa, como el síndrome de las vacas locas, la peste porcina, la fiebre aftosa del ganado ovino, la detección de dioxinas en pollos, la retirada de los aceites de orujo de oliva... Sebastián Subirats recuerda que las marcas de certificación que existen en la actualidad garantizan la calidad, mientras que la SAL se centra en el proceso integral de seguridad alimentaria. La marca SAL 'se aplica al proceso, no al producto', resume.

El protocolo de aplicación de esta marca parte del análisis del proceso productivo con el que se detectarán los posibles puntos críticos que la empresa deberá corregir para obtener la certificación SAL. El proceso contempla la formación, la elaboración de un plan específico de control para pulir los puntos débiles y el establecimiento de los sistemas de seguridad. 'Este protocolo detectará los peligros de la cadena de producción, los evalúa y establece unos criterios de control para garantizar el proceso', argumenta Subirats.

Auditorías periódicas

'Queremos que las empresas que buscan la excelencia implanten el sistema y que nosotros nos convirtamos en sus guardianes', añade. La obtención de esta certificación conlleva la realización de auditorías, cuya periodicidad dependerá del tipo de empresa y del proceso de producción, que garanticen la continuidad de los niveles de calidad.

Para las empresas que decidan aplicar la marca supondrá una 'inversión' que Subirats explica que dependerá del nivel de exigencia con el que la empresa funcione y que está convencido que se amortizará por el valor añadido que supondrá para sus productos el distintivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de abril de 2002.

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