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El tribunal suspenderá el juicio del 'caso Temple' si continúan los retrasos en el traslado de presos

El presidente de la Audiencia advierte del impacto público del posible aplazamiento de la vista

El juicio por la Operación Temple parece gafado. Primero fue la fuga del narcotraficante Carlos Ruiz, el Negro; luego, la sustitución de todo el tribunal que juzgaba el caso tras la admisión de una querella contra ellos por prevaricación y, más tarde, los infartos sufridos por el arrepentido Alfonso León. El último capítulo tiene que ver con las advertencias del tribunal de suspender la vista si continúan las irregularidades en los traslados de los presos. Los magistrados se quejaron ayer al ministro del Interior, Mariano Rajoy, y al presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar, de los retrasos que se producen.

Los magistrados Ángela Murillo, José Ricardo de Prada y Elisabeth Cardona llevan varios días demorando varias horas el inicio de la vista, ya retrasada de por sí debido a diferentes vicisitudes procesales, porque algunos de los procesados que se encuentran en prisión preventiva no llegan a la hora prevista para el comienzo de la sesión.

Ayer, indignados tras más de dos horas de retraso, y ante las constantes protestas de los acusados y sus abogados, que entienden conculcados sus derechos fundamentales, elevaron un escrito al presidente de la Audiencia, Carlos Dívar, y al ministro del Interior en el que les indican que de seguir las irregularidades se verán en la obligación de suspender el juicio.

En el escrito, los magistrados ponen de manifiesto los retrasos que sufren los acusados tanto en llegar a la Audiencia como en ser devueltos a sus centros penitenciarios respectivos. Esas demoras han llegado a casos extremos, como el de la procesada Ana Garrido Álvarez, quien el 16 de abril fue trasladada a la prisión de Madrid V (Soto del Real) a la una y veinte de la madrugada, cuando la sesión del juicio había acabado a las 14.15 del día anterior. La mujer llegó al centro penitenciario a las tres de la madrugada y fue llamada a las seis de la mañana para ser trasladada de nuevo al juicio, al que, sin embargo, llegó a las 12.15, según informaron a los magistrados en la vista. Otros procesados, como Alfonso León, Diego Duque, Juan Riaño, Balbino López, Jacinto Hernández o Santos Marqués también han padecido dilaciones importantes en sus conducciones a prisión o a la Audiencia Nacional.

La presidenta del Tribunal, Ángela Murillo, explica en su escrito las dificultades que afronta en un juicio con 36 procesados de los que 24 se encuentran en prisión preventiva, califica de 'irregulares e inadmisibles' las situaciones provocadas por los traslados deficientes y reclama que se solventen cuanto antes los problemas para evitar 'la posible suspensión de la continuación del juicio'.

El presidente de la Audiencia, Carlos Dívar, por su parte, dirigió un escrito de queja al director general de Instituciones Penitenciarias, del que informó al presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Francisco Hernando. En el mismo, Dívar da cuenta de los retrasos en los traslados de presos y alerta de la posible suspensión del juicio 'con la importancia que esto tiene y la repercusión que en la opinión pública pudiera tener por tratarse de un proceso que ha representado distintas vicisitudes'.

Los responsables de Instituciones Penitenciarias y de la Unidad de Protección y Seguridad (Uprose), el servicio de la Guardia Civil que se encarga de los traslados, hicieron ayer indagaciones preliminares para conocer el porqué de los retrasos. El proceso normal es que el tribunal envía instrucciones de traslado a Prisiones que, a su vez, lo remite a la Uprose, unidad que planifica el traslado diario de cientos de presos. Las primeras averiguaciones han permitido constatar que ayer mismo un furgón de la Guardia Civil estaba en la cárcel Madrid V a las ocho de la mañana, donde cargó 26 presos, de los que sólo tres tenían que ir al juicio del caso Temple. Otro vehículo trasladó en solitario al arrepentido Alfonso León. Todos habían sido levantados de la cama a las seis de la mañana para que estuvieran listos a las ocho.

Reparto

La conducción, como hace todos los días, se dirigió a los juzgados de la plaza de Castilla, donde se bajaron todos los presos para luego ser repartidos, en vehículos más pequeños, a los distintos juzgados donde debían comparecer. Un segundo furgón hizo lo propio desde la cárcel a las 8.20. Las fuentes consultadas admiten la demora en la llegada a la Audiencia, que achacan a los sucesivos papeleos, los atascos sufridos en los traslados intermedios y a la saturación de trabajo de la Uprose, con una treintena de sus funcionarios de baja y con medios limitados.

'Los guardias se pasan el día en la carretera, haciendo traslados, y en la mayoría de las ocasiones permanecen en la Audiencia Nacional hasta que se les ordena que retornen a los presos, ya que ellos no pueden decidir cuándo se los llevan', indicaron fuentes de Interior. Recientemente, se produjo otro incidente en la Audiencia cuando el principal inculpado del caso Gescartera, Antonio Camacho, anunció que se negaría a declarar si no conseguía tomar el traslado de presos de las 14.30, porque si no, alegaba, llegaría a prisión a las 21.00. La declaración fue aplazada.

En la vista por la denominada operación Temple se juzga la introducción en España de varios alijos de cocaína, el último de ellos interceptado en julio de 1999 a bordo del carguero Tammsaare, donde se localizaron 6,5 toneladas de cocaína.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 2002