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La Cumbre de Biodiversidad recomienda el reparto equitativo de los beneficios de los recursos genéticos

A punto de concluir sus dos semanas de discusiones, la Cumbre de Biodiversidad, de Naciones Unidas, no logra ponerse de acuerdo en la lucha contra la deforestación, pero ha elaborado una propuesta para el reparto equitativo de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos de las zonas con mayor diversidad biológica de la Tierra. Concebida como una especie de guía práctica, ésta debe servir para que los países del Sur negocien en pie de igualdad las compensaciones que recibirán de las empresas del Norte buscadoras de plantas y animales en sus tierras para poder fabricar medicinas o productos biotecnológicos.

Si bien se trata de un código de conducta voluntario propuesto a los Gobiernos para que lo apliquen a escala nacional, su aprobación, prevista para mañana, favorecerá también la protección de los derechos de las comunidades indígenas que guardan unos recursos tan preciados para el mundo industrializado.

A pesar de las esperanzas puestas en esta VI Conferencia de las Partes de la Convención de Biodiversidad para la protección de los bosques, anoche seguía sin haber acuerdo sobre el particular. Según Naciones Unidas, el declive de las selvas tropicales, que albergan la mayoría de las especies arbóreas y animales del mundo, sobrepasó el 1% anual en Asia y América Latina entre 1990 y 1995. A los cerca de 120 ministros de Medio Ambiente que han acudido a Holanda les corresponde facilitar la puesta en marcha de un programa para favorecer su 'explotación razonable' entre 2002 y 2012, pero dichas fechas son conflictivas. Es posible que la declaración ministerial de hoy proponga el año 2020 o ni siquiera fije una meta en el tiempo. 'Éste es un tema delicado porque los países del Sur contemplan a veces como una invasión de su soberanía la adopción de fórmulas de protección forestal', señaló ayer Jaume Matas, ministro español de Medio Ambiente, que citó entre los más recelosos a Brasil y Malaisia.

A la vista del bloqueo, Francia y Alemania anunciaron un plan común para proteger la masa arbórea del Congo que presentarán en detalle este verano en la II Cumbre de la Tierra, a celebrar en Johanesburgo. Y mientras los ministros discutían el futuro de los árboles, cerca de un millar de menores pidieron frente al centro de congresos de La Haya, sede de la reunión, que los Gobiernos salven los bosques de una vez junto con las especies que albergan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de abril de 2002