Reportaje:

Vuelve lo gitano

La industria de la moda flamenca se inspira esta Feria de Abril en los diseños clásicos

Después de unos años demasiado experimentales, esta Feria 'vuelve lo gitano', según coinciden modistas, diseñadores, clientes y cualquiera que se dé estos días una vuelta por el centro de Sevilla y mire, aunque sea de reojo y sin entender mucho, el escaparate de alguna de las decenas de tiendas de trajes y complementos de flamenca. En la última década se han visto flores, rayas y hasta cuadros; pero este año se llevan otra vez las telas lisas y, sobre todo, el lunar.

'De cualquier tamaño, pero mucho lunar', sostiene Jesús García, encargado de Foronda, una tienda especializada en mantones y moda flamenca desde 1923. 'Lunares como puntitos, lentejas o un poquito más grandes. Pero, sobre todo, el lunar de galleta', explica Concha Gaviño, de Modas Muñoz, especializada en 'trajes sevillanos' desde hace 20 años. Lo del 'lunar de galleta', en referencia a su tamaño, es una expresión muy ilustrativa de uso profesional, con la que también coincide la diseñadora Aurora Gaviño.

'De cualquier tamaño, pero mucho lunar', advierte el encargado de un taller sevillano

Y 'lo gitano' vuelve también para los colores: las combinaciones de blanco y negro, de negro y rojo, y de rojo y blanco, 'las de toda la vida', dice Concha Gaviño, que destaca también como colores de moda al verde manzana y el pistacho. Las telas, son más dispares: crespón, crep, piqué, hilo -'precioso, pero que se arruga una barbaridad', según una clienta de Muñoz que se adelantó a la moda el año pasado-, bambula y, como no, vuelta a lo clásico con el popelín.

En lo único que hay unanimidad este año, como ya pasó en los dos anteriores, es en el talle bajo, justo a la altura de la cadera para las cautas y poco más arriba de las rodillas para las más osadas. El secreto está en marcar la figura, casi embutirla, pero consiguiendo que el efecto final realce los puntos fuertes y esconda los defectos. Un milagro de la moda si las que lucen los diseños no son adolescentes con medidas de top model. Sin embargo, el traje de flamenca tiene la extraña virtud de sentar bien a todo el mundo.

Los diseñadores y los modistas defienden aquí su porcentaje de mérito. Cierto es que, de ser un producto casi artesanal, la moda flamenca se ha convertido en una industria de confección en serie que, sobre todo desde principio de los noventa, se exporta a gran escala por el resto de España, Latinoamérica y algunos países de Asia; sin embargo, la mayoría de los modistas sevillanos sigue confeccionando trajes a medida y creando para cada clienta el diseño más favorecedor.

La diferencia de precio no suele ser un óbice. En la mayoría de las tiendas, la adaptación al cuerpo y al gusto de la clienta no incrementa el precio del diseño original, que dependiendo de la tela y la hechura suele oscilar entre los 200 y los 400 euros, aunque puede alcanzar precios mucho más elevados. Los modelos más en serie pueden encontrarse desde 100 euros o incluso menos.

Al precio del traje hay que añadir siempre el de los complementos. Imprescindibles, mantoncillo, flor, pendientes y alguna peineta o peinecillo. Y aquí, una vez más, vuelta a lo más tradicional. Mantón con fleco largo; flor grande; argolla lisa. Aunque, a la hora de la verdad, vale todo.

Aurora Gaviño, una de cuyas tiendas está especializada sólo en complementos de flamenca, asegura que este año se lleva 'mucho brillante, cristal y perlas de todos los tonos'. La madera, menos lisa y más lacada, o adoptando diferentes formas, o combinada con plata, carey o perlas.

Como los que le ha encargado la periodista Ana Rosa Quintana: con perlas verde manzana, a juego con el el mantoncillo y el traje. El modelo que lucirá la periodista es uno de los diseños exclusivos de Aurora Gaviño este año. 'Todavía no me lo ha copiado la competencia, pero ya lo hará', dice con orgullo. Es lo que en la jerga profesional se llama 'de carruchas': decenas de volantes diminutos, de apenas dos dedos de altura, un diseño inspirado en los años cincuenta. 'De los años de Marisol', apunta su creadora, que también guarda el secreto de los trajes que esta Feria lucirán Rocío Carrasco, Carmen Janeiro y María Teresa Campos.

Los que se deciden pronto a hacerse un vestido nuevo para la Feria de Abril suelen empezar a mirar diseños y colores apenas pasa la Navidad, y a principios de marzo ya están casi todos encargados. Con la Semana Santa encima, algunas tiendas empiezan a poner reparos para aceptar según qué encargos. Aunque hay rezagadas con suerte que consiguen que le tomen las medidas el viernes antes de Feria y que le tengan el traje listo para el lunes del alumbrao.

Concha Gaviño asegura que ella coge incluso encargos con la Feria empezada. 'Nadie que quiera vestirse se va a quedar sin traje', arguye. 'Una persona que venga de fuera se prueba el traje, y si hay que entallárselo se le hace sobre la marcha', afirma. Hay alguna tienda que los alquila, pero hasta sus propios dueños dudan de que merezca la pena. En Abolengo, una casa de alquiler de alta costura fundada en 1936, tienen más de medio centenar de trajes de flamenca, pero su encargada reconoce que 'no es muy rentable'. 'Los tenemos porque antes se alquilaban mucho, incluso gente de Sevilla, pero hace años que no los renovamos'.

El precio de un traje para un día oscila entre los 39 y los 63 euros, y para toda la semana por 50 ó 60 euros más. 'Yo vendo a mitad de precio trajes de temporadas anteriores. A alguien que venga de fuera le sale mejor comprárselo sobre la marcha, porque ya lo va a tener para toda la vida', advierte Concha Gaviño.

Los diseños que marcan la moda

El taller de Juan Foronda, uno de los más antiguos de Sevilla, exhibe diseños de última moda que a veces se venden tal cual y otras sirven sólo como modelos sobre los que modista y cliente pueden aplicar múltiples combinaciones. De izquierda a derecha: 1. Traje blanco con lunares combinados azules y rojos, y talle asimétrico con un volante capeado de la misma tela sobre seis volantes blancos. 2. Diseño que combina fondo color mostaza con una franja estampada de flores de distintos colores; la combinación de telas se mantiene en los tres volantes. 3. Conjunto de falda estampada roja de talle muy bajo y corpiño sin mangas de crep azul. 4.Vestido celeste liso adornado con mantoncillo de color coral. 5. Este traje combina el cuerpo fucsia con lunares blancos y tres volantes lisos en el mismo tono de rosa. 6. Vestido celeste claro estampado con flores y adornado con mantón rosa. 7. Traje de crespón y sin mangas, de fondo blanco con lunar verde manzana; en los volantes combina la misma tela de lunares con otra verde lisa. 8.Traje turquesa liso que mezcla volantes del mismo color con otro de tono fucsia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de abril de 2002.

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