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Los lobos traspasan el Duero y se extienden hacia el sur de la Península

Que viene en lobo. Ha traspasado el Duero. Está en Guadalajara, a las puertas de Madrid. Pero no hay que asustarse por el aumento de la población de este mamífero depredador en España. Ni se comen a los niños, como relatan los cuentos infantiles, ni al ganado, salvo que paste sin control.

Cuando el ganado se abandona en el monte y no está custodiado, los lobos atacan porque las presas les quedan muy a mano. El conflicto entre ganaderos y lobos es un hecho tan asociado a la biografía de este depredador, como la discrepancia entre los acérrimos defensores de esta especie con la gente del campo y los biólogos que lo estudian, según refleja el libro que acaban de sacar a la luz Juan Carlos Blanco y Yolanda Cortés con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente.

Blanco y Cortés demuestran en Ecología, censos, percepción y evolución del lobo en España, análisis de un conflicto, que esta especie no sólo no está en recesión, sino que ha traspasado el Duero y el Sistema Central, donde se supone que aún sobreviven poblaciones residuales en Extremadura y Sierra Morena (Jaén, Córdoba), enfrentados a los cazadores.

Actualmente calculan la existencia de 2.000 ejemplares, la mayor población de Europa, aunque resulta muy difícil contabilizarlos. 'No existen indicios objetivos sobre la regresión del lobo en España; al contrario', puntualiza Blanco, que lleva 15 años estudiando a este mamífero.

Mientras para algunos ecologistas urbanos es un animal fetiche rodeado de un halo romántico, quienes conviven con él lo contemplan desde una perspectiva pragmática. Para los ganaderos es un riesgo que puede mitigarse, según Blanco, mediante el aseguramiento de las reses, el pastoreo vigilado y las compensaciones económicas que abonan las administraciones públicas. En la provincia de Guadalajara, por ejemplo, los ganaderos reciben 12 euros por cada oveja censada. En caso de pérdida del animal, se abona su valor a precio de mercado. Pese a ello, los ganaderos cántabros estiman que los lobos les causan pérdidas de 480 euros anuales por cabaña.

Blanco y Cortés recalcan que el lobo 'llama a la exageración' y a veces se le confunde con perros asilvestrados o vagabundos. El lobo es un mamífero que vive en pequeñas manadas muy celosas de su territorio. Registra tasas de mortalidad y natalidad muy altas, lo que le permite recolonizarse y regenerarse fácilmente. Ambos especialistas sostienen que, en caso de tener que controlar su población, es indiferente que lo hagan guardas especializados o cazadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de abril de 2002