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Un hombre en libertad provisional por maltrato a su mujer la mata en plena calle

Un juez de Navarra había prohibido al agresor, que huyó tras el crimen, acercarse a su esposa

'Si te divorcias, te mato'. Jesús Gil Peláez, de 38 años, se lo había repetido muchas veces a Alicia Arístegui Beraza, de 37. Ayer, a las 9.12, cumplió su advertencia. Lo hizo a puñaladas y en plena vía pública, en Villava (Navarra), cuando Alicia, que tenía la guardia y custodia de los dos hijos del matrimonio (de 13 y 10 años), caminaba en compañía de una amiga. El agresor, que anoche seguía en paradero desconocido, estaba en libertad provisional por violencia doméstica y sobre él pendía además una orden judicial de alejamiento que le prohibía acercarse a menos de 500 metros de su esposa, de la que estaba en trámites de separación. La Policía Local de Villava vigilaba al agresor desde el 11 de marzo.

Jesús esperaba a su víctima, a la que se acercó a bordo de un coche, un Seat Toledo. A la altura del número 6 de la calle de Serapio Huici, descendió del vehículo y por la espalda y sin mediar palabra, le asestó numerosas puñaladas. Antes de abandonar el lugar, el agresor profirió amenazas de muerte contra la madre de la víctima y uno de sus hermanos. 'Ahora voy a ir a por vosotros', aseguran los testigos que gritó Jesús.

A continuación, según la declaración de los testigos, regresó hasta el vehículo y se alejó. Ni siquiera corrió en su escapada. Abandonó el lugar con tranquilidad, mientras Alicia se desangraba en el suelo y su compañera, embarazada, sufría una crisis nerviosa. A esa hora, los niños estaban en el colegio.

La ambulancia que los equipos de Protección Civil-SOS Navarra enviaron al lugar poco pudieron hacer por la mujer. Trasladada al Hospital de Navarra, las maniobras de reanimación no dieron resultado debido a la gravedad de las múltiples heridas que padecía.

Las patrullas policiales comenzaron inmediatamente la búsqueda del agresor. El vehículo fue localizado poco después, aparcado en la calle de las Canteras de la vecina localidad de Ansoain. El ex marido había huido. El dispositivo policial se extendió por toda la comarca de Pamplona.

Alfonso Ucar (UPN), alcalde de Villava, localidad en la que residió la pareja hasta su separación, declaró que la actitud agresiva del marido era bien conocida por los servicios de atención municipal.

'Esta señora había recibido en varias ocasiones malos tratos por parte de su marido', confirmó el alcalde de Villava.

'Hace varios meses, Alicia denunció a los servicios sociales de base del Ayuntamiento las agresiones y las vejaciones que sufría a manos de Jesús; Alicia y una hermana se reunieron con miembros de la Policía Municipal', indicó Ucar, 'que decidió iniciar un servicio disuasorio de vigilancia', explicó el alcalde.

Sobre Jesús Gil Peláez pendía desde el 18 de enero de 2002 una orden judicial de alejamiento que le prohibía acercarse a menos de 500 metros de su ex esposa. La víctima había presentado anteriormente ante la policía denuncias por amenazas y malos tratos.

Alicia Arístegui, miembro de una familia de nueve hermanos, se había desplazado a vivir con su madre a la cercana localidad de Huarte-Pamplona, pero frecuentaba Villava, donde tenía muchas amigas. La Policía Municipal de Villava vigilaba al agresor desde el pasado 11 de marzo y tenía orden de intervenir cualquier objeto portado por éste susceptible de ser utilizado para agredir o intimidar a la mujer.

Fuentes próximas a la familia de la víctima manifestaron que las amenazas y coacciones a la víctima eran continuas y que Jesús Gil insistía en que si la mujer se separaba de él 'la mataría' al no poder soportar la situación. 'Es un individuo peligroso', manifestaron. Hace unos dos años la pareja se separó. Ella abandonó durante un tiempo el domicilio familiar, pero posteriormente regresó. Al continuar los malos tratos y amenazas, Alicia reunió el valor suficiente para alejarse definitivamente de su marido e iniciar los trámites de la separación. El Ayuntamiento de Villava se reunió en la tarde de ayer con carácter extraordinario y urgente para condenar el asesinato de esta vecina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de abril de 2002