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Reportaje:

Vía Crucis en el siglo del euro

Los habitantes de varios pueblos del sureste escenifican los últimos días de Jesucristo y difunden su actividad en Internet

Las pasiones vivientes de la Semana Santa visten a varios pueblos de la Comunidad de Madrid al estilo de las películas de romanos. Una de las diferencias capitales con las peplums de Hollywood es que ahora los vecinos son los protagonistas y no, como entonces, simples comparsas que servían de fondo a los estrellones de cada época. Los lugareños se arman de fervor teatral para revivir los últimos días de Jesucristo en Jerusalén.

Cada vecindario tiene una fórmula: unos recurren al sonido pregrabado para evitar las traiciones de la voz por la tensión; otros hacen proselitismo de la representación hasta en Internet, con fotos, planos y curiosidades, y en algunos casos la fiesta goza de declaraciones oficiales de interés turístico y cultural. El párroco de turno, unos cuantos vecinos con interés por la tradición o un grupo de teatro han prendido la llama de las pasiones vivientes, hace ya 29 años en Chinchón y sólo cinco en Valdilecha, por citar los casos extremos.

Villarejo de Salvanés. Todo comenzó durante el invierno de 1980. La idea surgió de un grupo de amigos de este municipio, hoy aglutinados en la asociación cultural Pasión de Villarejo. Para no salirse del guión de la historia pidieron asesoramiento al párroco, don Eustaquio (así le llaman ellos), y a Ramón, el farmacéutico. Las primeras representaciones tuvieron el decorado de un teatro de barrio y el vestuario de un vídeo vecinal. 'Nos pusimos en marcha con lo poco que pudimos preparar, partiendo de la nada', rememoran. Los escenarios naturales ayudaron: la explanada de la iglesia con las murallas, y el castillo al fondo.

Con los años, aquella pasión de aficionados ha adquirido categoría de tradición en Villarejo de Salvanés, hasta el punto de que más de 120 personas participarán este jueves en la pasión viviente. El espectáculo empezará a las 22.30 y durará una hora y media. La población entera se introducirá en el pellejo de los protagonistas de la Semana Santa, con la responsabilidad de una compañía de teatro que actúa una sola vez cada año. Para evitar una representación otoñal, por las canas y los kilos de más, los pioneros confían en que los hijos y los nietos se vayan incorporando a la tradición.

Valdilecha. La escenificación de los últimos días de Cristo tiene un pasado corto pero intenso en esta localidad de biografías agrícolas y ganaderas. En cuatro años (encara la quinta edición), la asociación cultural San Martín ha logrado seducir a 150 personas que hacen de actores y técnicos durante una noche, la del jueves, a partir de las 21.30. Todos, desde el más veterano, de 83 años, hasta el benjamín, de 3, llevan un par de meses preparando la pasión.

Valdilecha quintuplicará su población, de 1.800 habitantes, durante las dos horas y media que durará la representación. Las bienaventuranzas, la condena por el sanedrín, la entrada triunfal en Jerusalén, la traición de Judas, la última cena, la crucifixión, la muerte y la resurrección estarán arropadas por un despliegue de sonido y tecnología apreciables: 10.000 vatios de sonido, 50.000 de iluminación y una ventana abierta a mundo entero a través de Internet, en www.pasionvaldilecha.com. Una tropa de tramoyistas evitará al público los cansinos desplazamientos. 'Podrán gozar de la totalidad de los cuadros en el mismo sitio, hasta doce escenarios', cuenta el portavoz de los propulsores, Miguel Ángel Cediel. Otro ejemplo de la esmerada organización está en que los vecinos-actores han sido seleccionados tras 'un casting vocal para acomodar las voces a la personalidad e importancia del actor que lo representa'. Habrá incluso música en directo, sobre todo de tambores, a cargo de la escuela de música del pueblo.

Morata de Tajuña. Han pasado 15 años desde que el director del grupo de teatro Talía, Félix Martín, movilizara a todo el pueblo, un jueves santo, 'con sólo un par de altavoces y muchas ganas'. La 'pequeña historia', como ellos la califican, culminó al ser declarada fiesta de interés turístico regional en julio del año pasado por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Más de 300 vecinos se vuelcan cada año en levantar desde un palacio a un cenáculo y de atiborrarlo de personajes (hasta 500) para mostrar las jornadas últimas de Jesucristo, del sermón de la montaña a la resurrección, en doce puntos del municipio. El grupo Talía será fiel a la representación de la pasión viviente como se hacía en los siglos XVII y XVIII, en los atrios de las iglesias. Ocurrirá el jueves, al atardecer, y con página web para universalizar la celebración: www.pasionmorata.com

Carabaña. Este pueblo a orillas del río Tajuña se llenará el viernes (a las 22.00) de centuriones, apóstoles y fariseos, en homenaje a la Jerusalén del año 33. La representación de la historia comenzó en 1988 por el empuje de unos cuantos jóvenes y los conocimientos del párroco de entonces, Eugenio Castillo, y el concejal de Cultura, Mariano Arévalo. Las jóvenes participantes se emplearon a fondo con la aguja y el hilo durante días para confeccionar los trajes (menos los de romanos, alquilados). Las mejoras fueron llegando con los años hasta culminar con el nuevo guión elaborado en 1993 por otro párroco, José Antonio Santos, basado en gran medida en el evangelio de san Juan. El hecho de que uno de los impulsores principales, Juan José Arriola, fuera jefe de sonido de un estudio profesional ha propiciado que Jesucristo y sus acompañantes tengan unas voces de película, pregrabadas por 'profesionales de primera fila del doblaje'.

Chinchón. La bella estampa de este municipio contribuye mucho al lucimiento de la pasión viviente. Sus devotos protagonistas y el hervidero de espectadores se enorgullecen de participar de una escenificación que fue declarada de interés turístico por el Ministerio de Comercio y Turismo 22 años atrás. La alcaldesa, Ana Magallares, del PP, lo recuerda: 'La representación fue declarada fiesta de interés turístico nacional en 1980 y consigue, año tras año, transmitir a los visitantes y a los chinchonenses el profundo sentimiento que envuelve la pasión y la muerte de Jesucristo'. La muestra más imponente de este fervor es perceptible en 'las más de 15.000 personas' que, según la regidora, acuden a la representación cada año, 'llegadas de toda España'.

La pasión viviente de Chinchón se inspira en los autos sacramentales que tenían lugar en el Corral de Comedias de la plaza mayor de esta localidad, en el siglo XVII. Unos 250 vecinos del pueblo, 'de toda edad y profesión', oficiarán ahora de actores en una sola función, el sábado, al anochecer.

Belmonte del Tajo. Celebran la pasión el sábado, a las 21.30, en la plaza del pueblo con los espectadores en medio de la plaza y Jesús, los apóstoles y demás apasionados pululando alrededor. La escenificación arranca entre antorchas y de camino hasta la resurrección intervienen 120 lugareños. Llevan nueve años y la fidelidad queda patente en que el mismo vecino ha hecho de Jesucristo en todas las ediciones, salvo en una. 'Tanto el escenario como la música corren a cargo de los actores, no viene ningún técnico', destaca uno de los organizadores, Juan Haro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de marzo de 2002