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El Congreso de EE UU limita las donaciones a los partidos políticos

Varios congresistas anuncian que impugnarán la ley en los tribunales

Con el voto final del Senado a última hora de ayer, el Congreso de Estados Unidos ha aprobado por fin una reforma del sistema de financiación electoral que ha tardado más de 6 años en superar los esfuerzos en contra de políticos y grupos de presión. Algunos congresistas, radicalmente opuestos a incluir una limitación al modelo actual con donaciones casi ilimitadas, han anunciado que acudirán a los tribunales de justicia para investigar la constitucionalidad de la nueva ley.

Aunque la Casa Blanca no lo ha confirmado formalmente, el presidente George W. Bush ha sugerido en varias ocasiones su disposición a firmar inmediatamente la ley.

Hasta ahora, los partidos políticos alimentaban sus arcas con donaciones de personas y empresas que, tal y como marcan los manuales de política en Washington, esperaban recibir favores a cambio de su dinero. Los regalos en forma de dólares constituyen la forma más primitiva de lobby político. El sistema actual tenía suficientes agujeros como para que los topes a las donaciones pudieran salvarse con artimañas nada discretas. Sólo se permitía a los individuos un máximo de 1.000 dólares (unos 1.150 euros) de donativo anual a candidatos o 25.000 (28.900 euros) a partidos; es lo que se conoce como dinero duro, sometido a la luz pública.

Sin embargo, una normativa redactada en 1978 por la Comisión Electoral Federal creó una puerta trasera en la legislación. Las grandes compañías o los contribuyentes más generosos han podido inyectar dólares sin límite y sin necesidad de hacerlo público en forma de dinero blando, con un único requisito: la donación ha de ir a parar al partido de forma genérica.

La nueva ley revoluciona el sistema. Se dobla el límite de las donaciones de dinero duro y se prohiben los regalos ilimitados en forma de dinero blando, lo que en parte podría convertirse en un antídoto contra las presiones políticas. Por 60 votos contra 40 (38 republicanos y 2 demócratas), el Senado aprobó la ley que ya había pasado el examen de la Cámara de Representantes. Entremedias, el caso Enron ha contribuido a cambiar la mentalidad de algunos políticos que han descubierto de golpe el poder del dinero en la capital del país.

John McCain, el senador republicano que apoyó su campaña presidencial en la reforma aprobada anoche, aseguró que con la firma del presidente Bush "eliminaremos cientos de millones de dólares que circulan sin regulación y que han conseguido que los estadounidenses duden de la integridad de sus representantes políticos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de marzo de 2002