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Expertos y amigos de juventud de Blas de Otero revisan su obra

El congreso internacional Blas de Otero: medio siglo conmemora desde ayer en Bilbao el 50º aniversario de la publicación del primer libro del escritor, Cántico espiritual, homenaje a san Juan de la Cruz, con la participación de expertos en su obra y amigos de juventud del poeta, que rememorarán su perfil más íntimo. La clausura, mañana, del congreso dedicado a Blas de Otero (Bilbao, 1916-Madrid, 1979) correrá a cargo de José Saramago y Bernardo Atxaga.

El profesor Gonzalo Sobejano, de la Universidad de Columbia, subrayó ayer la singular religiosidad -'quitándole a la palabra el significado eclesiástico y dogmático', precisó- que subyace en toda la obra de Otero. 'Tenía la necesidad de creer en una trascendencia. Primero, fue Dios; un dios no de iglesia sino del cosmos, el creador. Luego fue la unión a la causa común de la humanidad'.

Después de escribir Redoble de conciencia (1951), Otero ya no se dirige a Dios. 'Desvía su atención al hombre con el mismo fervor y energía, la misma sinceridad y voluntad', añadió el profesor. Sobejano se detuvo en el axioma 'escribo hablando' de un poeta que manejó un lenguaje caracterizado por su 'laconismo' y 'sin concesiones al derroche'. 'Nunca quiso decir que se propuso escribir como hablaba, sino que no se resignaba a callar', explicó, 'con el ansia de conquistar y compenetrarse con el otro, al que dirige sus poemas'.

Frente a quienes creen que el autor de Pido la paz y la palabra escribió mejores poemas en su primera etapa, Sobejano defendió que mantuvo 'la misma tensión creativa' tanto en la poesía 'religiosa y amorosa' como en 'la cotidiana y social'.

El congreso servirá de marco para la presentación de la edición de las obras completas de Otero, que ha hecho la profesora Sabina de la Cruz, compañera del poeta en los últimos 11 años de su vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de marzo de 2002