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Crítica:

Los secretos de Trujillo

El longevo dictador dominicano llegó a tomar como algo personal el castigo a las hermanas Mirabal, cuyo asesinato en 1960 las convirtió en símbolo de la lucha contra el totalitarismo en América Latina.

Hasta los lectores de Asesinato en el Comité Central comparten, como Gladys y Pepe Carvalho, al menos uno de los secretos que han diferenciado históricamente los exilios latinoamericanos, haciendo que pueblos como el dominicano quedaran siempre tan lejos del conocimiento exterior como de sus derechos más elementales. Fue Vázquez Montalbán quien diera a conocer con Galíndez en 1990 muchas de las claves del trujillismo, ignorado hasta que novelas como La Fiesta del Chivo de Vargas Llosa terminaron de abrir las troneras por las que República Dominicana cobró estatus de víctima.

La edición en español de En el tiempo de Las Mariposas constituye un nuevo estadio en la recuperación de lo sucedido durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Escrita en inglés por la dominicana afincada en Estados Unidos Julia Álvarez, la novela arranca con una entrevista a la única superviviente de las cuatro hermanas Mirabal, legendaria figura colectiva que hoy simboliza no sólo el antifascismo antillano, sino la lucha de las mujeres latinoamericanas. Apodadas Las Mariposas, Patria, Minerva y Mate Mirabal fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960 en uno de los estertores del régimen del sangriento blanqueador de la raza.

EN EL TIEMPO DE LAS MARIPOSAS

Julia Álvarez Traducción de R. Costa Picazo Alfaguara. Madrid, 2001 432 páginas. 17,73 euros

Lo que empieza como un reportaje se convierte en la reconstrucción, a partir de 1938, de tres décadas en la vida de las Mirabal y con ellas de la represión que asoló al país. Álvarez conduce la ficción familiar hasta los límites impuestos por la política local -plegada a las fantasías del Chivo-, por la Iglesia -a veces cooperadora necesaria de los opositores- y los acontecimientos internacionales -entre los que destacan la revolución cubana y la presión de la OEA y EE UU-. Así se va ligando el entorno campesino de las Mirabal a la desazón que reina por todas partes y establece los valores universales de la resistencia, aquí 'la misma pelea' de todos los dominicanos frente a un creciente empobrecimiento y a un estado policial que el siniestro Peña y los anónimos agentes del SIM ejemplifican a la perfección en la novela. Una mezcla de géneros literarios y la relativización de las culturas encontradas culmina esta incursión en un tiempo particularmente necesitado de credibilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de marzo de 2002

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  • Julia Álvarez