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Lo étnico, lo militar y lo deportivo marcan el 'prêt-à-porter' de París

Las colecciones de otoño-invierno 2002-2003 se dividen en dos pasarelas oficiales

La semana del prêt-à-porter de París, que se inició el día 7 y termina el 15, y que presenta las propuestas para el otoño e invierno 2002-2003, cuenta esta vez con dos pasarelas oficiales: por un lado, 94 diseñadores ya establecidos y, por otro, las 37 colecciones alternativas de jóvenes promesas emergentes. John Galliano, con diseños llenos de motivos étnicos, abrió los desfiles el jueves y, ayer, Gaultier mostraba sus propuestas inspiradas en atuendos militares.

La existencia de dos pasarelas ha producido trastornos y ha levantado polémicas, ya que, en algunos casos, los desfiles coinciden y los compradores y la prensa internacional no tienen tiempo para acudir a tanta oferta y temen perderse la irrupción de un nuevo fenómeno al estilo de John Galliano o Tom Ford.

Fue, precisamente, el genial británico Galliano quien abrió el fuego el pasado jueves con un espectacular desfile para Christian Dior. La propuesta parecía el viaje mágico-místico de los Beatles con un cruce de prendas étnicas inspiradas en los altiplanos de los Andes, las estepas de Mongolia, las montañas del Tíbet o los glaciares de los esquimales. Las modelos aparecieron ataviadas con gorras peruanas con orejeras en punto con enormes crestas tipo indio mohicano a juego con sorprendentes superposiciones de piezas que incluyen desde abrigos multicolores en punto rústico con bordados de pom-pomes o dibujos zigzag; minifaldas tipo gladiador, fajines en punto a rayas de colorines, parkas y chalecos militares en tonos caqui, vaqueros de cuero envejecido, pantalones bordados de espejos y todo complementado con originales botas tipo yeti en cuero. Aunque a primera vista choca que algo tan sensacional pudiera resultar vendible, hay que mirar una segunda vez para confirmar que individualmente cada prenda es totalmente ponible.

Yohji Yamamoto ha fusionado lo urbano con prendas de inspiración deportiva, que incluyen desde chándales en punto gris con capuchas incorporadas a cazadoras beisboleras en seda negra con estampados de alitas blancas en la espalda. Ha mostrado, además, una amplia gama de prendas denim en azul o negro que combina con otras en punto como el maxiabrigo sobre falda blanca.

Gianbattista Valli, diseñador oficial de la firma Emanuel Ungaro, desarrolló su colección basándose en la chilaba, que utiliza tanto en versión literal -hasta el suelo con capucha y borla incorporada en cachemir negro- o en la opción rejuvenecida, como la chaqueta corta o chaleco en piel vuelta con bordado de pasamanería sobre vaporosos vestidos o faldas en chifones de seda beige estampados o pantalones metidos dentro de botas arrugadas de ante.

Cuando Narciso Rodríguez abandonó Loewe el año pasado, dejó el listón muy alto: creó una identidad propia para la empresa de origen español, que pertenece al grupo Louis Vuitton Moet Hennessey (LVMH). Llenar el hueco no es tan fácil y el debú del joven José Enrique Ona Selfa no despeja la duda de si será capaz o no de mantener el nivel de su predecesor. Utilizó los materiales emblemáticos de la casa: napas, nobucks, astracanes y cachemires para crear looks totales. Destacó la capa de napa con forro de peletería y mangas rajadas pero dotadas de cremalleras.

Hussein Chalayan concibe la moda como arte y su colección demuestra que sabe crear formas abstractas e inquietantes que se adaptan perfectamente a la anatomía femenina. Superpone hilos y cordones creando imagen de telarañas en tops y faldas. Drics van Noten opta por superponer abrigos, chaquetones con bordados étnicos o cárdiganes largos con bordes de flecos sobre faldas a la rodilla y pantalones estrechos combinados con fajines anchos.

Ayer por la mañana, Jean Paul Gaultier lanzó sus primeras chaquetas acolchadas colgadas en perchas enganchadas a un raíl mecánico en medio de una anchísima pasarela sobre la cual posteriormente salían las modelos luciendo superposiciones de múltiples prendas mutantes. La colección está inspirada en los atuendos militares, bien sean los chalecos de paracaidistas con espalda en T, pantalones largos o bermudas, chaquetas y abrigos ceñidos en polipiel negro con cuello cisne y cremallera hacia un lado de los buzos. Superpone faldas plisadas con bajos asimétricos sobre vaqueros o pantalones caqui estrechos, y para la noche, sedas estampadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de marzo de 2002