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CARTAS AL DIRECTOR

Lógica y razonable

El Puerto de Santa María (Cádiz)

'Lógica', 'razonable' y 'de sentido común'. Así ha calificado Mariano Rajoy, vicepresidente primero del Gobierno -y en 1996 ministro de Administraciones Públicas-, la decisión del Tribunal Supremo de revocar la sentencia de la Audiencia Nacional que anuló la congelación salarial de los funcionarios.

Es 'lógico' que un Gobierno pueda incumplir un acuerdo con categoría de ley firmado por un Gobierno anterior y ratificado en el Parlamento.

Es 'razonable' que los funcionarios vayamos perdiendo año tras año poder adquisitivo, con subidas de sueldo por debajo del IPC (aunque para fijar las retenciones por derechos pasivos y mutualidad sí se utiliza la inflación real, no la prevista), y que al Gobierno le salgan gratis sus fallidas previsiones de inflación.

Es 'de sentido común' que tengamos que aguantarnos por no tener cláusula de revisión salarial y soportar el argumento de que al menos tenemos un empleo estable, para toda la vida (lo que es un derecho y objetivo para cualquier trabajador se utiliza como reproche)

También es 'lógico, razonable' y 'de sentido común' que el Estado se ahorre unos cuantos millones de euros que habría que repartir entre 2,2 millones de funcionarios, y que se han generado en cinco años debido a la congelación salarial de 1997. Que el Gobierno, en boca del ministro de Administraciones Públicas, Jesús Posada, muestre un 'respeto absoluto' a la sentencia... (ahora que le es favorable, porque igualmente era una sentencia la de la Audiencia Nacional)

En fin, la decisión del Tribunal Supremo se ajustará a derecho, pero que nos expliquen si de verdad parece 'lógico, razonable' y 'de sentido común' que los acuerdos firmados y ratificados puedan ser papel mojado cuando una de las partes sea el Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de marzo de 2002