Reportaje:

Los fármacos causan el 12% de los ingresos

Un estudio español muestra que 7 de cada 10 hospitalizaciones por medicamentos son evitables

A pesar de los avances y éxitos terapéuticos, el remedio sigue siendo peor que la enfermedad en muchos casos. Los medicamentos son responsables directos de una elevada mortalidad (unos 14.000 fallecimientos anuales en España) y una causa importante de urgencias médicas e ingresos hospitalarios. El estudio más reciente sobre el tema, publicado el sábado pasado en la revista Medicina Clínica, ha cuantificado que un 11,9% de los ingresos médicos (no quirúrgicos ni pediátricos) a través del servicio de urgencias se debe a 'problemas relacionados con la medicación', un concepto que engloba los efectos adversos de los fármacos y los errores en su utilización.

El trabajo, realizado en el hospital Clínico de Barcelona y coordinado por el jefe del servicio de Farmacia, Josep Ribas, concluye que 'el número de ingresos debidos a problemas relacionados con la medicación es elevado', aunque entran dentro de lo que cabía esperar por anteriores análisis nacionales e internacionales. Pero el presente estudio, de carácter prospectivo, aporta otra conclusión mucho más importante: 'muchos casos se podrían haber evitado'. Concretamente, un 68,4%, un porcentaje que da 'una idea de la gravedad del problema y de los beneficios que se podrían obtener incidiendo de forma adecuada', según los autores.

Seis de cada 10 pacientes no siguen la medicación que les prescribe el médico

Para determinar los ingresos evitables, hay que conocer antes las causas. Y este estudio del Clínico de Barcelona, realizado con una muestra de 1.800 pacientes y extrapolable a otros hospitales similares, es lo primero que hace: el 50,2% de los casos de debe a efectos adversos; el 46,5%, al fracaso del tratamiento por un mal uso de los fármacos, y el 3,3% restante, a intoxicaciones. Tras analizar todos los casos, recogidos en 1999 y 2000 en el servicio de Urgencias del hospital, los autores consideran que la mitad de los efectos adversos y todos los casos de fracaso terapéutico se podrían haber evitado.

La gran mayoría de los casos evitables fracasan por un mal cumplimiento del tratamiento por parte del paciente (65,3%), pero también hay un motivo importante cuya responsabilidad, en principio, es del médico: la ausencia de un tratamiento preventivo de los efectos adversos (un 12,2%). Otras circunstancias evitables son la automedicación contraindicada (6,8% de los casos) y la interacción de dos fármacos (3,4%). Los antecedentes de reacciones alérgicas previas representan sólo un 0,7%.

'Un problema relevante es la ignorancia del usuario de lo que está tomando. A veces, por desconocimiento, toma dos fármacos parecidos que hacen lo mismo, dando lugar a efectos indeseables', explica Xavier Carné, farmacólogo del hospital Clínico de Barcelona y uno de los autores del estudio. La automedicación, la consulta paralela a varios médicos, la falta de información del paciente al médico acerca de lo que está tomando y el abandono del tratamiento son algunos de los elementos que conducen al fracaso terapéutico.

Seis de cada 10 pacientes españoles no siguen la medicación que se les prescribe, según datos de Francisco Martínez, farmacéutico y profesor de la Universidad de Navarra. Estos datos se complementan con los del actual estudio, que muestra que el 91% de los ingresos por fracaso terapéutico se debe a un mal cumplimiento, mientras que el 9% restante se debe a la suspensión del tratamiento o la utilización de dosis bajas.

El estudio refleja que el mal cumplimiento del tratamiento afecta, principalmente, a dos grupos de fármacos: los diuréticos (33%) y los broncodilatadores antiasmáticos (24,2%). Las explicaciones que aducen los pacientes para no seguir el tratamiento son de lo más variado, pero las más comunes son que se encontraban bien (33,4%), que sufrían algún efecto secundario o molestia atribuible al tratamiento (10,2%) y que se habían cansado de tomar la medicación (7,0%).

'Es importante resaltar que en muchos casos el mal cumplimiento no se ha hecho constar en la historia clínica', subrayan los autores. 'Sería recomendable que se intentara recoger siempre este dato, para emplear más tiempo en la educación de estos pacientes'.

Con respecto a los diuréticos, los fármacos más comúnmente implicados en ingresos por mal cumplimiento, los autores del estudio afirman que 'cuando se prescribe un diurético sería conveniente informar al paciente acerca de la importancia de seguir el tratamiento de forma continuada'.

Para evitar estos problemas relacionados con la medicación, los firmantes del trabajo proponen a los especialistas y médicos de atención primaria las siguientes medidas: informar al paciente utilizando una terminología clara y fácil de entender; asegurarse de que ha comprendido la información facilitada; mejorar la relación médico-paciente intentando consensuar la toma de decisiones; intentar simplificar el régimen de administración de los medicamentos y relacionar las horas a las que se tiene que tomar la medicación con hábitos diarios; incluir ayudas para el cumplimiento (agendas y pastilleros, por ejemplo), e involucrar a otros miembros de la familia del paciente.

Más casos entre los ancianos

Entre los factores predisponentes a un ingreso hospitalario por problemas en la medicación, el estudio del hospital Clínico ha encontrado, entre otros, edad avanzada, sexo femenino, nivel socioeconómico bajo y antecedentes de ingreso por la misma causa. "El riesgo de presentar un ingreso por efectos adversos es superior en los pacientes mayores de 65 años que en los que tienen entre 15 y 65 años", certifican los autores. Asimismo, este riesgo es mayor entre los pacientes con un nivel socioeconómico bajo. Como posibles causas del sesgo femenino, se apuntan el mayor consumo de medicamentos por parte de las mujeres y una predisposición genética. La elevada frecuencia de reacciones adversas a los fármacos en la población anciana, aparte de considerarse una consecuencia del envejecimiento, "se puede atribuir al hecho de que las personas ancianas toman más medicamentos y suelen tener más enfermedades de base que los jóvenes". El tipo de hospital analizado también ha influido en los resultados. La tasa global del 11,9% de ingresos relacionados con los medicamentos disminuiría probablemente dos o tres puntos, según el farmacólogo Xavier Carné, si se hubiera analizado un hospital con urgencias de pediatría. Asimismo, la tasa habría sido menor si se consideraran las urgencias traumatológicas y quirúrgicas, mucho menos relacionadas con los medicamentos.

Aspirina y otros aines, los más peligrosos

Casi la tercera parte (31%) de todos los ingresos hospitalarios causados por efectos adversos de los medicamentos se debe a uno solo: el ácido acetilsalicílico o aspirina. Si se incluyen otros fármacos de la misma familia (los llamados aines o antiinflamatorios no esteroideos, como el diclofenaco, el piroxicam, el ibuprofeno y el naproxeno, todos ellos muy utilizados), resulta que este grupo farmacológico es responsable de casi la mitad de los casos (el 46,3%). Los medicamentos para el sistema cardiovascular causan un 10,2% de los ingresos por efectos adversos y todos los demás fármacos o grupos de fármacos tienen un impacto mucho menor. El elevado número de ingresos hospitalarios causados por aines pone de manifiesto, según los autores, "la sobreutilización de estos medicamentos, sin tener en cuenta sus potenciales efectos adversos" (hemorragias digestivas, sobre todo). Asimismo, "prácticamente la mitad de los ingresos por interacciones se ha debido a pacientes que estaban tomando dos aines a la vez", resaltan los autores. Estos problemas de los aines clásicos explican las enormes expectativas que han generado los coxibs (rofecoxib y celecoxib, los inhibidores selectivos de la enzima cicloxigena cox-2), la nueva familia de antiinflamatorios no esteroideos diseñada expresamente para evitar las lesiones gástricas que provocan la aspirina y otros aines. Esta anhelada mayor seguridad gástrica de los coxibs ha provocado una utilización excesiva de estos fármacos en el tratamiento de la artrosis desde que se introdujeron en el mercado hace un par de años. Pero según los expertos, todavía es pronto para conocer con precisión el perfil de efectos secundarios de estas novedosas sustancias. De hecho, el verano pasado surgieron algunas dudas sobre su seguridad cardiovascular a raíz de algunos estudios que alertaban de un mayor riesgo de problemas cardiacos y hasta de infartos. Aunque nada de esto se ha demostrado, tampoco se han podido despejar las dudas existentes. "Todavía no se ha publicado nada relevante en un sentido o en otro", afirma el farmacólogo Xavier Carné. Ya se han emprendido algunos estudios para esclarecerlo, pero hace falta tiempo y "probablemente habrá noticias en el plazo de uno o dos años", añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 25 de febrero de 2002.

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