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Un juez imputa por cohecho al psiquiatra que vio tendencias suicidas en El Negro

El juez ordena registrar los domicilios del médico para investigar una denuncia anónima

El caso de la excarcelación y fuga del narcotraficante Carlos Ruiz Santamaría, El Negro, dio ayer un giro espectacular con la imputación por supuesto cohecho del psiquiatra de la prisión de Valdemoro (Madrid), Ángel Hebrero, después de que el instructor practicase tres registros en un piso y un apartamento del facultativo y éste no pudiese justificar movimientos bancarios por casi seis millones de pesetas. Una denuncia anónima, que investiga el juez, señala que El Negro pagó dos millones de dólares (380 millones de pesetas) por su libertad, dinero supuestamente destinado al psiquiatra y al presidente del tribunal.

El magistrado del Tribunal Supremo Julián Sánchez Melgar, que instruye el proceso contra los tres magistrados que excarcelaron al narcotraficante Carlos el Negro 15 días antes de su juicio, dio un vuelco a las investigaciones al imputar un delito de cohecho al psiquiatra de la prisión de Valdemoro, Ángel Hebrero, autor del informe que hizo posible la excarcelación del narco al apuntar que el encarcelamiento agravaba su enfermedad y que había posibilidad de suicidio.

Tras practicar dos registros en un piso que el psiquiatra comparte con su madre y otro en un apartamento que Hebrero posee en la zona de Moncloa, el instructor apreció que Hebreo no justificó ingresos y movimientos de cambio de divisas en sus cuentas bancarias por un total de 5.976.000 pesetas, según informaron fuentes de la investigación. Él juez ordenó el bloqueo de las cuentas bancarias de Hebrero -salvo su sueldo mensual, para poder atender a las necesidades de su madre- así como su comparecencia judicial tres veces al mes.

La jornada comenzó con la comparecencia, por segunda vez, de Hebrero en el Supremo. Antes de comenzar su declaración, Hebrero pretextó un dolor de oídos para intentar posponer la diligencia, pero el instructor requirió que fuera examinado por un forense, que dictaminó que Hebrero se encontraba en condiciones. Su abogada pidió después la suspensión, pero el instructor se opuso.

Durante la comparecencia, el juez Sánchez Melgar entregó a las partes una pieza secreta sobre una denuncia anónima que se investiga separadamente desde hace una semana. Según fuentes jurídicas, la denuncia anónima parte de un preso de Valdemoro que aseguraba haber sido compañero de celda de El Negro.

El escrito, según dichas fuentes, fue enviado desde la estación de Santa Justa (Sevilla), no contiene faltas de ortografía y está perfectamente caligrafiado. El denunciante explicaba, -siempre según las mencionadas fuentes- que Carlos Ruiz Santamaría, El Negro, entregó un total de 2 millones de dólares (2,3 millones de euros), destinado a pagar al psiquiatra Ángel Hebrero y al presidente de la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional, Carlos Cezón, a través de un enlace que El Negro tenía en la Audiencia Nacional, un funcionario conocido por "Matías".

La denuncia también mencionaba que Hebrero habría intervenido para que El Negro fuese trasladado de módulo -aspecto que al parecer ha sido confirmado y que en parte otorgó cierta credibilidad al denunciante- y que Ruiz Santamaría le habría comentado que estaría libre antes de fin de año. El denunciante explicó también que El Negro le había encargado que relatase estos supuestos hechos una vez que él se hubiese dado a la fuga.

Sánchez Melgar hizo ver a Hebrero que, fruto de su investigación secreta, la Policía y los bancos habían acreditado determinados ingresos en sus cuentas, al margen de su nómina, que no utilizaba. Hebrero explicó que tenía dinero en la casa que compartía con su madre. Explicó que parte de él procedía de excedentes de sus viajes al extranjero o de conferencias que impartía sobre su especialidad.

Hebrero añadió que su familia había vendido recientemente un chalé en Valdemorillo por el que habían recibido 24 millones de pesetas, de los que a él le correspondían seis. Además, su madre le habría dado un millón de pesetas como complemento de lo que le correspondía. Ante algunas explicaciones poco convincentes, Sánchez Melgar abrió un turno para que las partes dijeran si procedían medidas contra el psiquiatra.

El fiscal José María Luzón y el abogado José Mariano Benítez de Lugo, que ejerce la acción popular en nombre de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (Adade), no pidieron la prisión, pero sí que se procediese al registro inmediato del domicilio de Hebrero.

Registros en Madrid

La salida en tromba de Hebrero, el instructor, algunos abogados y varios policías propició una persecución periodística que no se recordaba desde el caso Filesa y los registros en la sede del PSOE. En coches, motos y taxis, los informadores siguieron a la comitiva judicial hasta el domicilio de Hebrero, en la madrileña calle de Alberto Aguilera, donde permanecieron hasta pasadas las 15.30.

Allí, según unas fuentes, habrían encontrado alrededor de un millón de pesetas, en tanto que otras apuntan a que sólo habría algunas pequeñas cantidades en divisas. Posteriormente, y tras otra espectacular salida del domicilio de Hebrero, tapada la cabeza con una cazadora vaquera, la comitiva policial se dirigió a gran velocidad a un apartamento que el psiquiatra posee en la zona de Moncloa.

Por la tarde, el juez registró por segunda vez el piso de Alberto Aguilera e interrogó de nuevo a Hebrero en la sede del Tribunal Supremo. En uno de los registros aparecieron 45.000 dólares (8,5 millones de pesetas), que el psiquiatra justificó como "procedentes de sus ahorros". Precisó, según las fuentes consultadas, que si tenía dólares era porque ésta es "una moneda fuerte". También cambió la versión del dinero procedente de la venta de un chalé y dijo que en realidad, éste tenía su origen en una consulta que no podía declarar por tener incompatibilidad para ejercer privadamente. El instructor citó anoche a Hebrero para continuar los interrogatorios a las 10 de la mañana de hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de febrero de 2002