Tribuna
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Una víctima de un falso positivo

El autor, que ha examinado medicamente a Guardiola, sostiene que éste es víctima de un falso positivo por un dato de laboratorio que los jueces utilizan escrupulosamente como único elemento de condena

El Comité de Apelación de la Federación Italiana decidió confirmar la sentencia de la Federación de Fútbol que decretaba la suspensión de Pep Guardiola por cuatro meses. Para nosotros, los investigadores, y para todos los expertos científicos que hemos podido analizar este problema, se trata de algo absolutamente inaceptable. De hecho, desde el punto de vista médico y biológico, Pep Guardiola es inocente y lo único que los jueces deportivos se obstinan en tomar en consideración, al decretar una suspensión deportiva tan larga (si consideramos el número de partidos en los que el Brescia ha tenido que privarse de su estrella), es lo que denominan 'presunta culpa', que para un técnico que estudia los andrógenos y sus efectos biológicos es un término que carece totalmente de significado.

Es imposible acusar a Pep de dopaje voluntario o involuntario, sus parámetros son normales

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¿Cuáles son, en realidad, las razones, aceptadas de hecho por los órganos de la justicia deportiva italiana, que un especialista en endocrinología como yo puede aportar para demostrar la absoluta inocencia de Guardiola a la hora de tomar unos preparados anabolizantes? Pues, por encima de todo, la ausencia total de efectos biológicos de los fármacos de acción anabolizante. Los esteroides son moléculas modificadas, derivadas de las hormonas esteroides andrógenas, que conservan una elevada actividad que se considera anabolizante porque puede influir en el aumento de volumen de los músculos y en la reducción de la grasa en el organismo. En otras palabras, estas hormonas tienen la capacidad de influir en la composición corporal. Este dato se nota al observar las diferencias, por efecto de estas hormonas, entre el varón (que produce tasas de andrógenos entre 8 y 10 veces superiores) y la mujer durante la pubertad y que se traduce en una estructura muscular más sólida y en una distribución diferente de la grasa en ambos sexos.

Aquel que toma andrógenos, sea cual sea su edad, está sujeto a modificaciones en su composición corporal. Hoy es posible detectar mediante un procedimiento sumamente sensible, llamado DXA, la composición corporal y, gracias a este método de diagnóstico, definir los efectos de aquellos fármacos justamente prohibidos por el Comité Olímpico Internacional (COI). Guardiola no ha modificado nunca los parámetros de su composición corporal, como demuestran los informes médicos en poder de los clubes con los que ha jugado. Lo que puede ser considerado de forma indirecta está definido a través del análisis DXA. El uso de anabolizantes modifica los parámetros DXA, hasta el punto de poderse comprobar en el peso y en el volumen muscular, y reduce no sólo la cantidad de tejido adiposo, sino que, en especial, modifica su distribución y compartimentación. De hecho, las células del tejido adiposo intraabdominal, exactamente en el llamado 'compartimento visceral', situado entre el músculo derecho abdominal y la aorta abdominal, tienen alta concentración de proteínas capaces de responder a los andrógenos, y que por esa razón se denominan 'receptores de andrógenos'.

Por este motivo, la toma continuada, bien sea voluntaria o involuntaria, de esteroides anabolizantes determina, además de un aumento inarmónico del volumen de los músculos, una disminución marcada de la cantidad de grasa visceral. Estos parámetros son en Guardiola perfectamente normales y por ello resulta imposible acusarlo de dopaje voluntario o involuntario. Este dato coincide también con los análisis puramente farmacológicos: el dopaje voluntario con nandrolona provoca unos niveles de metabolitos urinarios de norandrosterona y noretiocolanolona mucho más elevados, cerca de 5.000 veces superiores a los detectados en Guardiola. Asimismo se cree que la toma involuntaria debe provocar un nivel de metabolitos urinarios mayor, tal vez unas 50 o 100 veces superior al encontrado, lo que sería efectivamente una posibilidad razonable de ventaja biológica. En la cátedra de Endocrinología de la Universidad de TorVergata analizamos esta muestra con un método todavía más sofisticado y selectivo que el DXA, el análisis ultrasonográfico de la grasa visceral, que consiste en medir el espesor de la grasa visceral y que, por lo tanto, proporciona una respuesta precisa sobre la reducción. Este análisis también muestra una perfecta fisiología en el compartimento visceral del futbolista.

Es cierto que al hallarse una cantidad superior al límite establecido por el Comité Olímpico Internacional, los jueces se ven forzados a expresar una condena. Pero, seamos claros, para este investigador esta condena no puede referirse a un estado biológico, sino simplemente a un dato de laboratorio. Es necesario que esto se entienda bien, porque mientras que en el lenguaje común se identifica genéricamente la toma de sustancias prohibidas por el COI con el término dopaje, a ello debe corresponder la obtención de una ventaja biológica.

En el caso de Guardiola nos encontramos con una ausencia total de estos efectos y el juez, aunque absolutamente de acuerdo con los análisis científicos que lo exculpan, se ve forzado a aplicar una condena por un simple análisis de laboratorio. Como he podido comprobar personalmente, el laboratorio del Comité Olímpico Italiano (CONI) en Roma tiene seguramente una calidad técnica indiscutible para detectar la dosis de GM-CS en los metabolitos urinarios de nandrolona. Pero mientras que un laboratorio de bajo nivel técnico está más expuesto a la posibilidad de expresar falsos negativos, un laboratorio de un alto valor técnico y una alta sensibilidad es más propenso a excluir falsos positivos. Teniendo presente que en los últimos tiempos este laboratorio ha encontrado un número muy elevado de análisis no-negativos a la nandrolona, en comparación con otros laboratorios italianos e internacionales, y como han afirmado los propios técnicos que trabajan en él, el pasado año fue muy elevado el número de atletas con cantidades de nandrolona muy cercanas al límite establecido por el COI sin que, en ningún caso, lo superaran.

¿Acaso sólo en Italia se producen intentos de dopaje con nandrolona por parte de atletas italianos y extranjeros? No lo creo. La labor del laboratorio del CONI en Roma ha resultado muy útil. Y explico por qué. Muchos análisis científicos recientemente publicados en prestigiosas revistas internacionales demuestran que los metabolitos de nandrolona, que hace muy poco tiempo se consideraba que los generaba el organismo humano siempre que se tomara un preparado farmacológico, en realidad también pueden ser producidos por vías metabólicas endógenas. Su producción espontánea en el hombre es bajísima y los llamados metabolitos endógenos están presentes en la orina en concentraciones muy inferiores al límite indicado por el COI. Sin embargo, está demostrado que su concentración aumenta entre 10 y 20 veces tras realizar un ejercicio físico intenso y como respuesta al estrés. Por tanto, frente a una sustancia capaz de interferir en el metabolismo endógeno de estos compuestos se puede determinar la existencia de un falso positivo, como le ha sucedido a Pep, sobre todo si el laboratorio elegido para su análisis cuenta con una técnica muy sensible y precisa.

Pero este método ha provocado mucha más cautela en los atletas a la hora de utilizar integradores o compuestos que potencialmente puedan interferir con las dosis, lo cual, en mi opinión, no hace sino beneficiar la salud del atleta en cualquier caso. Pero, ¿cuáles pueden ser estas sustancias? Algunos jueces han solicitado que se identifiquen, pero los investigadores estamos muy lejos de establecer conclusiones. ¿Cuántas formas de metabolismo pueden entrar en juego? ¿Cuál puede ser la diferencia entre dos sujetos en relación con la heterogeneidad de las características físicas básicas? Habrá respuestas si la investigación científica realiza un gran esfuerzo para aclarar las vías de interferencia de sustancias que, aunque no estén prohibidas por el COI, pueden provocar un aumento de los niveles de producción endógena de los metabolitos urinarios de nandrolona

Costanzo Moretti es profesor de Andrología de la Facultad de Medicina y Cirugía en la Universidad de Roma TorVergara y miembro de la Cátedra de Endocrinología de esta facultad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de febrero de 2002.

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