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Reportaje:Internacional | FÚTBOL

Guardiola regresa como los grandes

El Brescia, que le dio el brazalete de capitán, y su público rinden un emotivo homenaje al español tras sus cuatro meses de sanción

Barcelona / Roma

'Damos la bienvenida a nuestro capitán de hoy [por ayer] y gran campeón, Pep...', sonó en la megafonía del estadio Rigamonti, de Brescia, y a coro la mayoría de los 14.766 espectadores reunidos exclamó con emoción: '¡Guardiolaaaaaa!'. Y Guardiola, nombrado el último de la alineación en tanto que portador de la zamarra con el número más alto del plantel, el 28, respondió con una actuación pletórica de 95 minutos, tantos como duró el partido. Por lo que cuentan los cronistas y las estadísticas (64 balones jugados y sólo cinco perdidos) y asegura el marcador (3-0 para el Brescia frente al Perugia), nadie habría dicho que el ex capitán del Barcelona, de 31 años, jugaba su primer encuentro después de una sanción de cuatro meses, tras 120 días suspendido, acusado de dar positivo por nandrolona.

'Ni marcando los tres goles (minutos 10, 29 y 45) me considero el jugador del partido', respondió Toni cuando se le preguntó por su puntería -suma 12 tantos en el campeonato por 21 del pichichi Hubner, del Piacenza-; 'el futbolista que llenó la tarde ha sido Guardiola, que ha hecho jugar al equipo entero'.

Más contundente fue incluso el entrenador, el veterano Carlo Mazzone, que ya en la sala de prensa aseveró: 'Pep ha evidenciado su gran clase, su gran sentido táctico'. 'El brazalete de capitán es un reconocimiento a su persona por el sufrimiento y la humillación que ha pasado durante cuatro meses', prosiguió; 'el aplauso de la hinchada no sólo iba dirigido al jugador, sino también al hombre'.

Y Guardiola, emocionado, replicó: 'Para mí, ha sido un honor y un detalle por parte de mis compañeros que me hayan designado capitán' 'Me he entrenado a fondo para responder a la confianza que el club ha despositado en mi, de ahí mi regreso', continuó; 'el balance del primer partido después de mi segundo debú, como yo le llamo, no puede ser mejor. Estoy algo cansado, fatigado, pero ganamos bien'.

Guardiola dio aire al Brescia, que ayer dejó las plazas de descenso, y ya ha echado sus cuentas: ganando los partidos de casa, la permanencia está asegurada. No hay para más. Lesionado Roberto Baggio y ausente Guardiola como ha estado (su último partido se remontaba al 18 de noviembre pasado, frente al propio Perugia), el equipo lombardo pasó del quinto puesto de la tabla que ocupaba al comenzar la temporada hasta la zona baja de la clasificación. El regreso del ex azulgrana se considera clave en el Brescia para remontar posiciones, como así quedó expresado en el enfrentamiento de ayer, al que acudió el padre de Guardiola, Valentí, así como su esposa, Cris; su hija, María; su hermano, Pere, y varios amigos.

Pese a que esta vez no tuvo que pasar ningún control médico, Guadiola ha anunciado que en cada partido procederá de forma voluntaria y a título individual a dos exámenes de orina, uno antes y otro después del choque. 'Me da miedo pasar un control porque todavía hoy no me han dado explicaciones de lo ocurrido', ha venido argumentando el medio centro, recordando la sanción impuesta desde el 22 de noviembre pasado después de dar positivo en el control del 21 de octubre, tras el partido contra el Piacenza, y repetir el 4 de noviembre, contra el Lazio. 'No sé qué pasó', prosigue; 'no me han demostrado nada, de ahí mi temor. Me suspendieron porque dicen que di positivo dos veces. Yo analicé todo lo que tomo y los doctores probaron que no he tomado nada. Mi cuerpo es mi prueba. Me considero inocente y no pienso parar hasta probarlo'.

Guardiola, que desechó la posibilidad apuntada al inicio de no jugar mientras fuera considerado culpable -'me debo al Brescia y, además, a quienes me sancionaron les da lo mismo que esté en activo o no'-, estudía la posibilidad de recurrir a la justicia ordinaria mientras intenta mantener sus opciones de ser convocado por Camacho para el próximo Mundial, que comienza el 31 de mayo. 'He conocido el poder, la cara mala del sistema', concluye, 'y ahora quiero buscar la verdad. Cuando eres inocente, cuatro meses de suspensión son una eternidad'.

Momentáneamente, Guardiola ha recuperado las ganas de jugar -le queda un año de contrato- y los aficionados al fútbol lo agradecen. Desde la tribuna de prensa hasta el último rincón del estadio, pasando por el palco, ayer hubo coincidencia en que Guardiola llenó el partido con su saber estar y hacer jugar al Brescia.

Guardiola correspondió al final a la afición y a los empleados del Brescia devolviéndoles los aplausos y el cariño expresado con detalles como el de cortar el césped a gusto del jugador. Guardiola vuelve a jugar al fútbol y el fútbol lo nota.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de marzo de 2002