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Crónica:La jornada de Liga | FÚTBOL

Aimar desatasca al Valencia

Los de Benítez igualan ante el Villarreal un encuentro muy trabado

Tuvo que salir Aimar, al cuarto de hora de la segunda parte, para que el Valencia se pusiera en paz con el fútbol, al que había maltratado hasta ese instante. Hubo de ser Pablito quien le diera sentido y cierta categoría a su equipo, que se redimió con un final en el que estuvo a punto de ganar un partido que tenía perdido. Porque el Villarreal buscó la victoria que le acercara a la permanencia y la tuvo cerca tras un cabezazo frontal de su especialista en las jugadas de estrategia, Arruabarrena.

VILLARREAL 1| VALENCIA 1

Villarreal: López Vallejo; Roca, Quique Álvarez (Unai, m. 40), Ballesteros, Arruabarrena; Jorge López (Escoda, m. 78), Cagna (Amor, m. 88), Galca, Calleja; Víctor y Pizzi. Valencia: Cañizares; Curro Torres, Ayala, Pellegrino, Carboni (Fabio Aurelio, m. 68); Angulo, De los Santos, Baraja (Aimar, m. 61), Vicente; Mista (Carew, m. 46) y Sánchez. Goles: 1-0. M. 53. Arruabarrena remata de cabeza un córner sacado por Galca. 1-1. M. 82. Pase de Sánchez a Aimar, que regatea a López Vallejo y marca. Árbitro: Téllez Sánchez. Amonestó a Pellegrino, Carboni, Ballesteros, Calleja, Cagna y Galca y expulsó a Víctor (m. 56) por dos tarjetas amarillas. Unos 20.000 espectadores en El Madrigal. Los jugadores del Valencia llevaron brazalete negro por la muerte, el pasado jueves, de Domingo Balmanya, entrenador valencianista entre 1960 y 1962.

Antes, sin embargo, resultó penoso. Si lo que pretende Benítez es ganar la Liga por aburrimiento, está en el buen camino. Si lo que pretende es exasperar a sus rivales, a sus jugadores y al público, con medio centenar de faltas en cada partido, vamos bien. Benítez presentó una alineación de hormigón armado que invitaba a este fútbol del pleistoceno. Con escasísimos resquicios para la creatividad. ¿Resultado? El Valencia dedicó la primera parte a deshacerse del balón cual de un objeto pernicioso se tratara. Si De Los Santos era el encargado de sacar jugado el balón desde su posición de medio centro, apañado estaba el Valencia.

En medio de tanta vulgaridad, sólo Vicente proporcionó pequeñas dosis de brillantez con esos quiebros interminables por el extremo izquierdo que la defensa local no podía frenar ni siquiera con las profusas ayudas al lateral Xavi Roca. El problema de Vicente fue la compañía. Ni Mista ni Sánchez estuvieron en la misma onda. En la segunda parte entró Carew por Mista y el Valencia pareció agradecerlo.

El Villarreal dispuso de más criterio, con Cagna y Galca manejando el cuero desde el redondel. Apoyados por Víctor, que se dejaba caer atrás y hacía sufrir a Pellegrino, y por Jorge López, que siempre ofrece detalles muy notables. Con todo, apenas dio sensación de peligro. Por dos razones de peso: la defensa valencianista estuvo a su altura habitual, sobre todo Ayala, que le amargó la noche a voluntarioso Pizzi. Y, en segundo lugar, porque la falta de pegada del Villarreal no la ha resuelto la llegada de Pizzi.

El Villarreal tuvo el premio a su mayor interés por hacerse con el partido a poco de descorchar la segunda parte. Arruabarrena demostró por enésima vez su potencial en las jugadas de estrategia. Se abrió el partido. Y se calentó poco después. Cuando Víctor, inocentemente, tocó el balón con la mano y Carboni, muy avispado, avisó de la infracción al árbitro, que no se había enterado. Era la segunda tarjeta amarilla de Víctor y tuvo que marcharse al vestuario.

Con media hora por delante, Benítez dio entrada a Aimar para buscar la remontada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 2002