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Cela Conde sólo recibió 4 de los 37 millones de la subasta del 'miró rasgado'

El miró rasgado que Camilo José Cela y Rosario Conde regalaron a su hijo hace años aumenta su historia. El descendiente del Nobel vendió la pieza en Italia, en noviembre de 1996, por 37 millones de pesetas, pero el galerista de Barcelona Jordi Vilafranca, que hizo de intermediario con sus poderes en la operación, sólo le abonó, a cuenta del pago final, alrededor de cuatro millones de pesetas, según consta en demandas penales y civiles presentadas en los juzgados barceloneses.

Un juzgado penal ha tramitado una querella por supuesta estafa y ahora se abre una reclamación civil de cantidad. El heredero es representado en este caso por una letrada del bufete de Miquel Roca Junyent. No fue posible ayer conocer la versión del marchante aludido, Jordi Vilafranca.

Cela Conde entregó el cuadro y libró un poder a Vilafranca para que tramitara su traspaso o subasta. La obra se adjudicó en una sala de subastas de la ciudad italiana de Prato, después de haber sido publicada en catálogo y ofertada a diferentes salas europeas.

EL PAÍS localizó el miró el pasado fin de semana a la venta en una galería de Cortina d'Ampezzo (Italia) y su última cotización fue de 877.977 euros. En 1992, este joan miró rajado por Cela con un machete y zurcido por su ex esposa, Rosario Conde, fue tasado entre 130 y 200 millones de pesetas por cuatro expertos: Oliver Maneu, Josep Pinya de Pelaires, Ferran Cano y Pilar Ortega; el primero gestionó en vano su venta durante meses.

El mercado

Pinya y Maneu explicaron ayer que la caída de la cotización de la pintura se debe 'al hoyo en que cayó el mercado del arte a principios de los noventa, ahora ya superado'. Antes de su subasta, Christie's tasó el miró en 36 millones de pesetas y al menos dos coleccionistas europeos reconocieron ayer que negociaron años atrás en Hamburgo y Palma la adquisición por un precio cercano al millón de dólares.

Cela Conde poseía la propiedad del miró rasgado desde 1990 al obtenerlo como donación conjunta de sus padres al divorciarse. El heredero legitimario del Nobel intentó el paso de la pieza a diversas colecciones oficiales de Palma y Barcelona. Mediante un catálogo explicativo, el hijo de CJC ofertó la obra y un conjunto de recuerdos y libros para que se creara un centro que evocara la memoria de su padre, que vivió 35 años en Mallorca. No fue posible. 'En Mallorca siempre sucede algo parecido. No extraña', dijo Josep Pinya ayer.

La tela recreada y autentificada por Joan Miró, de 1972, tiene debajo una obra falsa, pintada por Manuel Viola y que Cela apuñaló teatralmente ante el genio catalán, su vecino durante años en Palma de Mallorca.

Camilo José Cela consideró en su testamento que había 'pagado totalmente' la parte legítima de la herencia a su único hijo con la mitad de este cuadro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de febrero de 2002