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CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO

Bush rechaza cortar lazos con Arafat a pesar de la petición de Sharon

EE UU considera a Irak el país más peligroso, mientras Israel dice que Irán es la 'maldad suprema'

La Casa Blanca cree que Yasir Arafat sigue siendo, a pesar de todo, el mejor interlocutor palestino. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, llegó ayer a Washington sabiendo que George W. Bush no accedería, al menos de momento, a su petición de que Washington cortara todos los lazos con Arafat. Otra divergencia sobre la que debían conversar Bush y Sharon se refería a la jerarquía dentro del supuesto 'eje del mal': Estados Unidos considera que Irak es el país más peligroso, mientras Israel piensa que la 'maldad suprema' la ostenta Irán.

El ministro de Defensa de Israel, Benjamín Ben-Eliezer, convocó ayer por la mañana a la prensa de Washington para difundir una vez más el mensaje de que Arafat pertenecía al pasado y había que acabar con él. "La mayoría de los palestinos se oponen a Arafat", dijo. "Nos enfrentamos a una nueva generación de líderes palestinos, que no son más nacionalistas, sino más realistas", añadió. La respuesta de la Casa Blanca fue formulada horas antes de que Sharon acudiera a su encuentro con Bush, celebrado por la noche: "El presidente Bush dejará claro que EE UU mantiene su compromiso con la Autoridad Nacional Palestina", anunció el portavoz Ari Fleischer.

Bush era partidario de romper definitivamente con Arafat, pero su secretario de Estado, Colin Powell, logró convencerle de que convenía mantener abiertas todas las opciones. Powell explicó el miércoles ante la Comisión de Exteriores del Senado que no le parecía oportuno impulsar relevos en las circunstancias actuales y, en una leve aproximación a las posiciones europeas, admitió que someter a los palestinos a "un aislamiento total" sería contraproducente. La ANP ha enviado un informe a Washington en el que detalla sus acciones contra el terrorismo, incluyendo la detención de 195 militantes, la congelación de 56 cuentas bancarias y el cierre de 15 fábricas ilegales de munición.

El otro tema de conversación entre Bush y Sharon era estrictamente militar. Israel considera que el país que más amenaza su seguridad es Irán, al que acusa de expandir su influencia en Líbano a través de Hezbolá y a expensas de Siria, y cuyo programa de armamentos inquieta enormemente a Sharon. El Gobierno israelí afirma que Teherán dispone ya de misiles suficientes para lanzar un ataque masivo contra Israel y que dentro de tres años contará con una bomba atómica, por lo que reclama acciones inmediatas contra el régimen iraní. Una de las peticiones concretas de Ben Eliezer al secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, fue la ampliación del programa conjunto para fabricar misiles Arrow. Están en producción 24 unidades, pero Israel quiere que se aprueben otras 200, destinadas a contrarrestar los misiles iraníes. EE UU tiene, pese al incidente de las armas iraníes enviadas a los palestinos, una visión más matizada respecto al régimen de Teherán. "Queremos que los iraníes sean conscientes de que deben elegir de qué parte están", dijo Powell al Senado.

Según Washington, el enemigo es Irak. "Mantenemos el objetivo de derribar el régimen de Sadam Husein, y eso es algo que quizá tengamos que hacer solos", afirmó el secretario de Estado. Israel considera que Irak ya no supone una amenaza grave y teme, en cambio, que un ataque estadounidense pueda convertirles en la primera víctima de una represalia iraquí.

Sharon, pidió a la asesora de Seguridad Nacional, Condolezza Rice, que cualquier posible acción estadounidense contra Irak incluyera una invasión parcial de la franja occidental del país, para neutralizar las baterías lanzamisiles que, según él, amenazarían a Israel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de febrero de 2002