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Greenspan dice que hay síntomas de recuperación económica en Estados Unidos

El presidente de la Reserva Federal duda ahora de la necesidad de un plan de estímulo

Alan Greenspan ofreció ayer el primer diagnóstico positivo en muchos meses sobre el futuro de la economía de Estados Unidos, que afronta su primera recesión en una década. 'Recientemente ha habido señales de que las fuerzas que han retenido a la economía durante el pasado año están comenzando a debilitarse y que la actividad comienza a tomar vigor', señaló el presidente de la Reserva Federal (banco central) en el Senado. Más optimista, pero con su habitual cautela, Greenspan indicó que quizás ya no sea imprescindible el plan de estímulo del Gobierno. Sus palabras, interpretadas como que la mayor economía del mundo está a punto de salir del túnel, hicieron subir el índice Dow Jones un 1%.

Greenspan ya hizo prospectiva hace dos semanas en San Francisco (California). Alertó entonces sobre los 'significativos peligros' que acechaban a la economía y su advertencia cayó como un jarro de agua fría en los mercados, que actuaban con un cierto optimismo fruto de sus deseos de dejar atrás la recesión. En los días previos a su comparecencia ante el comité presupuestario del Senado había trascendido que Greenspan creía que Wall Street se había fijado demasiado en la advertencia negativa de San Francisco, sin prestar suficiente atención al resto de la declaración. En su intervención de ayer, el primer gurú económico estadounidense repitió pasajes idénticos de su discurso de San Francisco, pero dejó fuera la temida alerta.

La desaparición de los 'significativos peligros' añadida a la observación nueva que de hay 'señales de que las fuerzas que han retenido a la economía durante el pasado año están comenzando a debilitarse y que la actividad comienza a tomar vigor' fue recibida con sonrisas en Wall Street, que reaccionó con una alza inicial del 1%, aunque al poco del cierre se moderó (subía un 0,70%). Quizá porque el soplo de optimismo aleja un posible nuevo recorte de tipos de interés en la reunión que la Reserva Federal celebra la próxima semana.Greenspan no habló de política monetaria y quedó para los analistas especular. Ahora los tipos están en el 1,75%, el nivel más bajo en 40 años, tras 11 bajadas en de los últimos 13 meses.

El presidente del banco central no abandonó su cautela y en la fase de preguntas y respuestas que siguió a su discurso dejó claro que habrá recuperación, pero que no será tan fuerte como en anteriores salidas de una recesión, porque tampoco ésta ha sido tan pronunciada como otras.

Greenspan señaló como aspectos positivos que el consumo, que acolchó la recesión el año pasado, sigue manteniendo tasas fiables y que el desempleo parece crecer con menos fuerza. Advirtió, no obstante, que el paro seguirá aumentando, porque las empresas esperarán a la confirmación de la recuperación para volver a contratar. El número de trabajadores que solicitan por primera vez la prestación por desempleo cayó en 15.000 personas la semana pasada, según indicó ayer el Departamento de Trabajo, hasta las 376.000 personas. El nivel más positivo en seis meses.

Greenspan dijo que la liquidación de existencias crea la perspectiva de una recuperación de la producción industrial, que debería contribuir a la recuperación de la confianza y la inversiones. 'Si los recientes acontecimientos positivos se confirman, habrá menos incertidumbre y aumentarán la inversiones de capital', apuntó. Con su clásica cautela, también hizo notar que 'el ímpetu hacia la actividad será corto salvo que se produzca un crecimiento sostenido de la demanda'.

Sentimientos encontrados

Con respecto al plan para estimular la economía del presidente George W. Bush, que se discute en el Congreso, Greenspan, que lo apoyó desde el principio, dice tener ahora sentimientos encontrados. Cree que quizás ya no es necesario -podría agrandar el déficit presupuestario este año-, aunque piensa que tampoco hará ningún mal. Además, alertó sobre el efecto del recorte de impuestos aprobado en 2001 sobre el superávit presupuestario, drásticamente reducido de cinco billones de dólares en los próximos diez años a unos 1,6 billones. Greenspan dijo que hay que pensar en cómo actuar para evitar efectos indeseados para el sistema productivo desde 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de enero de 2002