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CARTAS AL DIRECTOR

Talibanes en Guantánamo

Impresionado, y muy triste, me quedé al ver la foto de la portada que su periódico publicaba el domingo día 20. Ver a los odiados talibanes, enjaulados, de rodillas, todos vestidos de rojo, con gorro y manoplas, maniatados, con la boca, los ojos y las orejas tapadas: ni ver ni oír ni oler ni tocar ni moverse.

Pero ¿qué está ocurriendo aquí? ¿Es que el hecho horrible de las Torres Gemelas justifica ya cualquier actuación? ¿Qué sentido tiene infligir este tipo de tortura, sádica e irracional? ¿Acaso no reivindicó el presidente Bush que se reconocieran los atentados como actos de guerra?

Pues los prisioneros tendrán entonces derecho a ser tratados como tales y a que se respeten unos mínimos que ya se respetaban en la II Guerra Mundial. ¡Qué retroceso! Al leer el pie de foto uno siente vergüenza ajena: 'La Cruz Roja vigila las condiciones de los presos'.

Lo que más me duele es el silencio cómplice con el que nos amordazan, aquí nadie dice nada.

Me imagino a Bin Laden disfrutando al ver que ha conseguido sus objetivos: Ley del Talión y vuelta al Medievo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de enero de 2002