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El CES critica que el Plan Joven se queda en una mera declaración de intenciones

El borrador del Plan Joven II elaborado por el Gobierno vasco para el periodo 2002-2004 no acaba de convencer a casi nadie. Tras las críticas vertidas la pasada semana por todos los partidos de la oposición, el Consejo Económico y Social vasco (CES) considera que este documento adolece de 'propuestas reales' para solucionar los problemas de la juventud y se limita a ser una mera declaración de intenciones.

El órgano consultivo del Gobierno y del Parlamento vascos para temas socioeconómicos califica el Plan Joven como 'un listado de actuaciones' y cuestiona su eficacia porque carece de dotación presupuestaria, lo que 'condiciona sustancialmente su desarrollo y cumplimiento', según se recoge en el dictamen aprobado por todos los agentes sociales, organizaciones y asociaciones representados en el CES.

El CES recomienda al Gobierno vasco que favorezca la 'participación continuada' de los colectivos juveniles en la elaboración, seguimiento y evaluación del Plan Joven II. Considera 'esencial' promover una acción coordinada y consensuada en la definición de las prioridades de la juventud, así como en el diseño de las medidas necesarias para combatir sus problemas. También destaca que el nuevo plan no cuenta con un respaldo institucional debido a la falta de acuerdo con las administraciones locales y forales.

El dictamen del CES echa en falta una referencia expresa a los resultados obtenidos con el plan juvenil anterior, cuya vigencia expiró el 31 de diciembre. El nuevo documento no recoge una 'evaluación seria' de aquel plan, ni existe un control de los 'defectos y desviaciones' encontrados durante su ejecución. El CES también pone de manifiesto el 'desconocimiento' de la primera edición por parte de la sociedad y, en especial, de los jóvenes, por lo que recomienda adoptar 'medidas concretas' para evitar que esta ausencia de proyección social se repita.

Este órgano consultivo llama la atención sobre el 'gran número y heterogeneidad' de las líneas de actuación que contempla el Plan Joven, pero advierte de que esta profusión de iniciativas lleva a la falta de 'claridad, concreción y definición estricta de las prioridades'. Asimismo, observa una ausencia de correlación entre algunos de los objetivos propuestos y las líneas de intervención marcadas posteriormente.

El CES hace especial hincapié en la problemática del desempleo juvenil y urge al Gobierno a adoptar medidas que fomenten la mejora de las condiciones de trabajo de los jóvenes, con el objetivo de lograr un empleo cualificado y duradero para evitar la precariedad laboral y la pérdida de productividad. Según el Eustat, la tasa de paro en jóvenes de 16 a 24 años es del 29,5% en el País Vasco, algo superior al resto de España (el 26,1%) y muy por encima de la media europea (el 18,3%).

Desajuste formación-empleo

Respecto a las medidas recogidas en el plan para facilitar y ampliar la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo, el CES reconoce los avances experimentados en la formación profesional, aunque resalta que el alto nivel de desempleo coexiste con una escasez de mano de obra en determinados oficios. Este 'desajuste' se debe, según el informe, a una discordancia entre la oferta formativa del País Vasco y las necesidades que demanda el mercado laboral.

También aborda la problemática de la siniestralidad laboral y su relación con la inexperiencia de los jóvenes. En este aspecto sugiere que Instituto Vasco de Seguridad Laboral-Osalan realice un estudio sobre este fenómeno.

El parlamentario del PP Iñaki Ortega exigió ayer al Gobierno, tras conocer las críticas del CES, que retire el Plan Joven II por 'falta de consenso'. A su juicio, el Departamento de Cultura debe elaborar un nuevo documento para subsanar los 'graves errores' que presenta el borrador. Entre otros, Ortega citó 'la falta de eficacia en las propuestas, la duplicidad entre instituciones, la ausencia de recursos y de una mención seria a la falta de libertad'. La pasada semana, el PSE también criticó en el parlamento la falta de alusiones a la violencia que practican algunos jóvenes, y Batasuna, la ausencia de aportaciones de organizaciones juveniles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de enero de 2002