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Literatura zen, Saramago y el terror rojo

La literatura y la pintura se fusionaron como el oriente y el occidente se cuelan en la obra de Gao Xingjian como novelista, poeta, dramaturgo, pintor y director de teatro. 'Su universo es un estado mental', señaló la comisaria de la exposición, Cristina Carrillo de Albornoz, al comentar 'el viaje por el silencio y la libertad' de 'un hombre auténticamente libre', como aparece en su novela, presentada ayer, El libro de un hombre solo (Ediciones del Bronce, en español, y Columna, en catalán), segundo título que se publica tras La montaña del alma (las mismas editoriales) a la espera de las traducciones de su poesía, cuentos, ensayos y obras teatrales.

'La poesía no es el lirismo; es sobre todo una observación. Cuando se observa este mundo exterior, o nosotros mismos hacia adentro y se concentra la atención, surge la poesía', declara Gao Xingjian. 'Existe una noción y concepto de la poesía vinculado al espíritu zen. No definimos la poesía con el idioma pero la sentimos, sentimos lo zen, el espíritu que surge sobre el yo, que a veces es caótico. En el trabajo de los artistas hay concentración, una curiosidad de conocer este mundo y a sí mismos'.

El Nobel 2000 y el Nobel 1998, José Saramago, se dieron un abrazo ante las aguadas de sombras, mujeres, miradas, recuerdos, eclipses y lluvias. Se conocieron en Estocolmo durante la ceremonia del centenario del Nobel. 'Es un gran escritor, fuera de lo normal. Me da envidia porque me gustaría pintar como él también', declaró Saramago.

Placer

El escritor y pintor chino se sitúa alejado del mercado cultural y de las modas, pero no del 'placer de creación'. 'Lo esencial del trabajo es que me da muchísimo placer'. Gao Xingjian contó que tardó siete años en escribir La montaña del alma, novela que empezó en China, después del drama de Tiananmen, y terminó en el exilio de Francia. 'Cuando escribía no podía imaginar que se publicara en China y sobre todo lo hice por mi propio placer. En China hay una larga tradición de escribir sin publicar'.

La política y el exilio saltaron ante una pregunta sobre la conservación de la obra pictórica realizada en China. Afirmó que las obras se perdieron durante la Revolución Cultural (1966-1976) o 'fueron destruidas por el miedo'. 'Sabemos todo sobre el terror fascista pero no conocemos el terror rojo que los chinos hemos tenido que sufrir. En El Libro de un hombre solo se puede comprender por qué hemos tenido que destruir cualquier intimidad o trabajo artístico que no estuviera permitido'.

El escritor fue saludado por el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, y el director del museo, Juan Manuel Bonet ('es un escritor poeta que contempla el mundo y lo transforma'). La gira española sigue hoy en Madrid (en Casa de América) para seguir por Sevilla y Granada, con paradas en la Alhambra y la Huerta de San Vicente, la casa de verano de Lorca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de enero de 2002