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GENTE

SIN MENÚS PARA LOS POLÍTICOS

Un mes después de la primera de las manifestaciones populares conocidas como cacerolazos, que forzaron los radicales cambios en el Gobierno argentino, la iniciativa popular muestra imaginativos rechazos a la clase política del país. Un ejemplo es lo que ocurre en el restaurante La Marchigiana, un tradicional y bastante concurrido local de la ciudad de Mendoza en el que los políticos no son bienvenidos. 'Nosotros decidimos con todo el equipo de trabajo del restaurante no atender más a políticos y funcionarios públicos hasta que vuelvan a pagar los subsidios de comedores [infantiles] comunitarios', ha señalado su dueño, Fernando Barbera, según el servicio de noticias de la BBC británica. Como era de esperar, el rechazo del restaurante no ha sido bien recibido por los políticos locales. Dice también Barbera que hasta la fecha no se ha visto obligado a mostrarle la puerta de salida a ningún político, pero agrega que en algunos bares del centro de la ciudad la gente los ha hecho levantar e irse. Iniciativas gastronómicas similares o de algún modo parecidas se han visto también en España. Comentaba recientemente Rafael Manzano, El Búho, en un programa de la cadena SER su sorpresa cuando en un bar de Ciudad Real vendían bocadillos de chorizo a los que llamaban gescarteras.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de enero de 2002