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El decreto autonómico sobre la 'pinyolà' concita el rechazo del sector citrícola y de los apicultores

El borrador de decreto que baraja el Consell para limitar la polinización cruzada en los cítricos, que evite la aparición de semillas en la fruta, fenómeno que se conoce como la pinyolà, está despertando el rechazo de apicultores y citricultores, los dos sectores agrarios afectados por esta regulación. Por eso y pese a que la intención inicial de la Consejería de Agricultura es aprobar el texto lo antes posible para regular el asentamiento de colmenas en la próxima campaña, el sector considera que el borrador tiene poco futuro.

Uno de los puntos que más rechazo despierta es la prohibición de plantar variedades híbridas de cítricos a partir del 1 de enero de 2003. El presidente del Comité de Gestión de Cítricos, Octavio Ramón, criticó duramente una intención que si se aplica hará perder cuota de mercado en la exportación. Ramón recordó que los híbridos son los 'cítricos que dan más dinero' y que 'tienen un potencial tremendo' ya que cuentan con una demanda estacional que sería aprovechada por otros países para ganar presencia en los mercados internacionales y 'fidelizar al cliente'. El presidente del Comité de Gestión, además, subrayó que el ámbito de aplicación del decreto hará que el único perjudicado sea el sector citrícola valenciano, ya que en las demás autonomías se continuará permitiendo la plantación de variedades híbridas.

La opinión del sector del comercio es compartida por la Unió de Llauradors. La organización agraria se muestra partidaria de una regulación de las plantaciones híbridas pero rechaza la prohibición, con el mismo argumento que el Comité de Gestión. La Unió, además, recuerda que la plantación de variedades híbridas está aumentando en otros países productores de cítricos.

Problemas por las semillas

Octavio Ramón también rechaza que el borrador reduzca la prohibición de ubicar colmenas de cinco a un kilómetro. Ramón considera que se debe mantener la anterior distancia y las subvenciones para los apicultores. El responsable citrícola explica que la aparición de semillas en la fruta causó problemas en la campaña de exportación de hace tres años en Estados Unidos, país que ahora ha encontrado otra razón para parar la entrada de cítricos españoles, e insiste en la importancia de poder garantizar la calidad en el comercio, y evitar cualquier 'vicio oculto' como las semillas, que tiene graves consecuencias en las campañas de comercialización. Por su parte, la Unió también señala que el texto no cumple uno de las premisas con la que se planteó, que era la de regular la actividad apícola durante cinco años para garantizar el desarrollo de esta actividad mientras se completa el censo citrícola. 'No es un buen decreto', asegura el secretario general de la Unió, Joan Brusca. 'Aunque admita que el problema no es sólo de las abejas, era más aceptable el anterior'. Brusca considera que el texto no aporta soluciones al problema existente para compatibilizar las actividades apícola y citrícola.

El sector defiende que la elaboración del censo citrícola es fundamental para armonizar ambas actividades, ya que en teoría su concreción supondrá una radiografía detallada de la superficie citrícola valenciana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de enero de 2002