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Los precios subieron en 2001 un 2,7% por los alimentos, el turismo y el redondeo del euro

La desviación de siete décimas sobre el objetivo inicial cuesta 270 millones de euros en salarios

Los precios subieron un 2,7% en 2001, un resultado que rompe la tendencia a la baja iniciada a mediados del ejercicio. En diciembre la subida ha sido de cuatro décimas, una más que hace un año, debido en parte al redondeo anticipado de precios por el euro. Productos como la barra de pan, el cine, la caña o el café en el bar se han disparado, además del aceite, la leche o las patatas. Los viajes organizados han subido también de manera espectacular. Sólo los combustibles se han moderado, lo que elevó la inflación subyacente (descontada la energía y los alimentos frescos) un 3,8%, la tasa más alta desde mayo de 1996. La desviación de siete décimas respecto del objetivo inicial tendrá un coste de unos 270 millones de euros por las cláusulas de revisión salarial.

La inflación ha cerrado el pasado año bastante peor de lo que cabía esperar. Los temores al redondeo del euro, antes incluso de su puesta en circulación el pasado 1 de enero, se han confirmado. En diciembre respecto de noviembre, el índice de precios al consumo (IPC) se ha saldado con una subida del 0,4%, una décima más que un año antes, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En aquellas fechas, la crisis alimentaria estaba en plena ebullición y los precios del petróleo acababan de superar su punto máximo. Ahora no hay problemas de este tipo, la economía está en proceso de desaceleración y los precios se moderan en Europa, pero en España la caldera sigue a presión. El 2,7% de los últimos 12 meses mantiene la misma tasa de noviembre y quiebra la tendencia a la baja iniciada en junio.

Supone una desviación de siete décimas respecto del objetivo inicial, con un coste para las empresas estimado en unos 270 millones de euros debido a las cláusulas de revisión salarial. En la actualidad, el 70% de los trabajadores con convenio colectivo tienen esta garantía, situación en la que no se encuentran los funcionarios. En el caso de las pensiones, la desviación de los precios supone un coste de 691 millones de euros para los presupuestos públicos.

Este 2,7% es bajo si se compara con el máximo del 4,2% que se alcanzó a mediados de año, pero no lo es si se tiene en cuenta que la situación ahora es más propicia. Tampoco lo es si se compara con la media europea (el 2,1% en noviembre). El índice de precios armonizado español (elaborado con la misma metodología en toda la UE) se ha acelerado una décima, hasta el 2,9% y apunta hacia una ampliación del diferencial con la zona euro, ahora en siete décimas.

La subyacente se dispara

El núcleo del problema está en el sector servicios, donde los precios se han disparado ocho décimas en diciembre y su tasa anual se ha elevado hasta el 4,2%, la mayor desde agosto pasado. Si se añade que los alimentos elaborados han subido un 5,3% en el año, se explica que la inflación estructural o subyacente haya crecido cuatro décimas, hasta el 3,8%, el nivel más elevado desde mayo de 1996. Por el contrario, los precios de la energía han vuelto a caer (un 1,4% en el mes y un 10% en el año), pero los alimentos frescos siguen acelerados (un 1,7% y un 6,1%, respectivamente).

La economía española asimila rápidamente los factores que le empujan a subir precios, pero no los que le llevarían a bajar. Lo ocurrido con la llegada del euro es un ejemplo. Desde meses antes de su implantación, productos como el café o la caña, las comidas de los restaurantes, la barra de pan o la entrada del cine han elevado poco a poco sus precios en algunos casos y de golpe en otros.

Los restaurantes, bares y cafeterías, por ejemplo, han subido un 4,9% en el último año, aunque sólo un 0,3% en diciembre; el cine, teatro, ocio y otros espectáculos ha aumentado nada menos que un 1,2% en diciembre y un 6,2% en el año; y el pan ha subido un 1,3% y un 7,3%, respectivamente.

Hasta qué punto todo esto responde al redondeo del euro es difícil de demostrar. El Ministerio de Economía lo niega con el argumento de que, por ejemplo, en el caso de la hostelería, la subida se ha producido a lo largo del año y no sólo en diciembre. En todo caso, se trata del sector que más impacto ha tenido en el IPC general. Del 2,7% anual, 0,54 puntos corresponden a este grupo, según cálculos de expertos privados, ya que el INE no hace público este dato.

En el caso de los alimentos, el redondeo ha influido seguramente en el precio de la barra de pan. Para el resto de alimentos elaborados, las causas son tan diversas como poco justificadas. Por ejemplo, la leche ha subido un considerable 11,4% en el año, y un 0,4% en el mes; el aceite se ha vuelto a disparar el 2,1% en diciembre y cierra el año con una subida del 8,7%; en las carnes, ha habido fuertes subidas en el cordero (25,8% en el año y 2,3% en diciembre) e incluso en el vacuno (7,5% en el año, 1,5% en el mes). Y todo esto aún con las navidades a las puertas, ya que el INE sólo recoge datos durante los 20 primeros días del mes.

Tampoco existe una explicación lógica de la subida que se ha producido en el sector de viajes organizados. En diciembre, el aumento ha sido del 8,9%, cuando se supone que los atentados del 11 de septiembre en EE UU habían retraído la demanda. En el año, el aumento ha sido del 9%, pese a que el sector del turismo se ha resentido de la crisis. El secretario de Estado de Economía, José Folgado, anunció ayer un 'seguimiento especial' sobre los precios de los operadores de turismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de enero de 2002