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Bush entierra el proyecto de nuevos motores de Clinton

George Bush quiere acabar con el motor de combustión a base de gasolina y sustituirlo por una nueva tecnología que emplea oxígeno e hidrógeno y deja en la atmósfera calor y agua. El secretario de Energía de Estados Unidos, Spencer Abraham, presentó ayer en la Feria del Automóvil Detroit la nueva estrategia de la Casa Blanca, que pone fin a ocho años de investigación subvencionada con 1.500 millones de dólares dirigida a producir coches que consumieran un promedio de 2,9 litros de gasolina a los 100 kilómetros, hasta cuatro veces menos que ahora.

La Asociación para una Nueva Generación de Vehículos fue una idea de Bill Clinton, calurosamente patrocinada por el vicepresidente Al Gore, encaminada a poner en 2004 en las carreteras turismos de tamaño familiar de este tipo. En el proyecto, los tres grandes (General Motors, Ford y Chrysler) han invertido unos 1.000 millones de dólares anuales, con subvenciones públicas del orden de los 1.500, para conseguir prototipos que en el mejor de los casos consumían unos 3,35 litros y para los que no había claros planes de producción.

La Administración de Bush, empeñada en una estrategia a largo plazo de reducción de la dependencia del petróleo extranjero, ha decidido acabar con el programa y sustituir la gasolina con una nueva generación de motores. Los coches llevarán un depósito de hidrógeno que liberará el gas para pasar por las fuel cells, compuestas por un polo negativo (ánodo) y otro positivo (cátodo) separados por una membrana. El ánodo descompone el hidrógeno, cuyos protones se mezclan con oxígeno en el lado del cátodo, mientras los electrones retenidos por la membrana son convertidos en energía que se transmite al motor. El subproducto es agua y calor.

General Motors presentó el lunes en Detroit un prototipo basado en esta tecnología, de un diseño deportivo y futurista. Los analistas estiman que la nueva tecnología necesitará entre 10 y 20 años de desarrollo para ser viable. 'Seamos realistas', comentaba ayer uno de ellos, 'esta tecnología reducirá la dependencia del petróleo, pero no va a acabar con las importaciones'.

El cambio de rumbo ha sido recibido con división de opiniones. Se valora el propósito de eliminar la gasolina, pero se critica que se menoscabe el desarrollo de tecnologías que podrían reducir el consumo a corto y medio plazo. Los tres grandes mantienen sus planes de introducir vehículos mixtos (electricidad y gasolina) para 2004, siguiendo la iniciativa ya hecha realidad por Toyota y Honda, con turismos que consumen unos 5,8 litros de gasolina a los cien kilómetros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de enero de 2002