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El estrés intenso a mitad del embarazo eleva las probabilidades de tener un hijo autista

La polémica sobre el origen del autismo sigue abierta. Si a mediados del siglo XX los investigadores creían que el autismo estaba causado por madres frías y padres débiles y ausentes, lo que ahora prospera más es la teoría genética, basada en los hallazgos en gemelos (cuando uno de ellos es autista, el otro tiene un 90% de probabilidades de serlo también) y en los recientes descubrimientos de genes involucrados en la enfermedad (localizados en los cromosomas 7, 13 y 15). Pero la última palabra sobre las causas de este trastorno que afecta a uno de cada 1.000 nacidos no está dicha todavía. Ahora, una nueva investigación alude al estrés de la madre durante una etapa crítica del embarazo como otra posible causa.

El periodo del estrés encaja con el del desarrollo del cerebelo, alterado en los autistas

De acuerdo con un estudio realizado en la Clínica Universitaria de la Universidad del Estado de Ohio (EE UU), las mujeres que han vivido una experiencia estresante importante, como puede ser la muerte del cónyuge, la pérdida del trabajo o un traslado a larga distancia, tienen más probabilidades de que su hijo sea autista que las que no están sometidas a grandes tensiones.

El autismo es un trastorno neurológico que tiende a aparecer en las primeras fases de la vida del niño, normalmente antes de los tres años. Estos niños tienen problemas para relacionarse y comunicarse con los demás, experimentan un retraso en el lenguaje y desarrollan una pauta de comportamiento rígida y repetitiva. El niño conserva normalmente este comportamiento durante el resto de su vida.

En una ponencia presentada en el congreso anual de la Sociedad para la Neurociencia celebrado recientemente en San Diego (EE UU), el neurólogo David Beversdorf ha dado a conocer un estudio realizado con 188 madres que habían dado a luz hijos autistas. Sus resultados indican que era más probable que estas mujeres hubiesen experimentado una fuerte tensión emocional entre las semanas 24 y 28 del embarazo.

'Los investigadores llevan años estudiando el componente genético de la enfermedad, pero este estudio ha aportado pruebas de que el autismo está también ligado a factores externos, como el estrés prenatal', ha declarado Beversdorf. Los responsables del estudio pidieron a las madres que documentasen sus niveles de estrés cuando se produjeron acontecimientos estresantes durante el embarazo. El estudio incluyó a las madres de niños autistas, a 212 mujeres con niños normales y a 92 madres de niños con síndrome de Down.

Los resultados pusieron de relieve que el número de mujeres que experimentaban una tensión grave durante un determinado periodo de cuatro semanas en su embarazo era bastante estable y similar al grupo de madres de niños normales y de niños con síndrome de Down. En las madres de niños autistas, los niveles eran en cambio casi el doble que en las demás madres.

'Suponíamos que una mujer que hubiese tenido un hijo autista o un hijo con síndrome de Down tendería a recordar estos periodos estresantes con más facilidad que la madre de un niño normal', afirma Beversdorf. 'Lo que buscábamos era este aumento en el número de mujeres que habían vivido una experiencia estresante en este periodo (antes de las 32 semanas) y que estas mujeres tuviesen además hijos autistas', explica.

Beversdorf cree que su investigación respalda anteriores estudios en animales que indican que el estado de gran tensión durante periodos específicos del embarazo puede conducir a cambios estructurales del cerebro del feto, que han sido asociados con el autismo. El momento de los acontecimientos estresantes registrados para el estudio parece encajar, en lo que al tiempo se refiere, con los periodos de desarrollo del cerebelo fetal, una estructura clave del encéfalo que en los niños autistas presenta una estructura diferente.

Fotograma de la película <i>&#39;Mater amatisima</i>, de José Antonio Salgot, interpretada por el niño autista Julito de la Cruz.
Fotograma de la película 'Mater amatisima, de José Antonio Salgot, interpretada por el niño autista Julito de la Cruz.

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