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La Generalitat incrementa los controles del agua del Ebro tras su contaminación

Los diputados no conocerán la versión del Ejecutivo hasta febrero

Casi dos semanas después de que un vertido incontrolado provocase un aumento de los niveles de mercurio en las aguas potables de 41 municipios que se abastecen del río Ebro, las autoridades de la Generalitat en las comarcas del Ebro anunciaron ayer las primeras medidas. Mientras el consejero de Medio Ambiente pedía la comparecencia en el Parlament para explicar la crisis, el delegado del Gobierno catalán anunciaba el incremento de los controles del agua del Ebro.

El presidente del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT) y delegado de Gobierno de la Generalitat en las tierras del Ebro, Francesc Sancho, anunció ayer el endurecimiento de los controles y análisis del agua del Ebro suministrada por el consorcio y demandó una actitud similar al resto de las administraciones. Mientras, el delegado de Gobierno autónomo en Tarragona, César Puig, remitió ayer a la fiscalía la documentación sobre el suceso y sobre el expediente informativo abierto a la factoría de Ercros en Flix, de donde supuestamente partió el vertido de la sustancia tóxica. Puig denunció que Ercros no había informado sobre presuntas paradas en la producción durante las nevadas de mediados de diciembre. La fábrica utiliza mercurio en sus procesos productivos, pero niega que su planta haya detectado fuga alguna. Puig explicó que Ercros no informó sobre ningún incidente registrado en la planta de Flix durante las nevadas, situación que deberá dirimir el expediente informativo abierto por Medio Ambiente, el cual podría desembocar en un expediente sancionador.

La Generalitat continúa con la investigación del origen del vertido que ocasionó la muerte de 4.000 peces el pasado 25 de diciembre. Mientras, cobra fuerza la teoría de que no fue el mercurio el factor determinante de ésta, sino que podría haberse mezclado con algún otro producto tóxico.

El Gobierno de la Generalitat inició ayer su ofensiva ante la polémica generada por la aparición de mercurio en dosis superiores a la recomendada por la Organización Mundial de la Salud en el agua del Ebro y el aluvión de peticiones de responsabilidades por parte de las formaciones políticas de la oposición. El conseller en cap, Artur Mas, aseguró que la actuación del CAT fue correcta, ya que resolvió la regeneración de los fangos contaminados por mercurio en un tiempo récord para restablecer el servicio y dio la información apropiada a la Generalitat.

Comparecencia del consejero

El consejero de Medio Ambiente, Ramon Espadaler, pidió ayer comparecer ante el Parlament para informar sobre las actuaciones de su departamento en este caso y sobre el expediente informativo abierto a Ercros. Como la petición de comparecencia se ha hecho por la vía ordinaria y no por la extraordinaria, Espadaler, en el mejor de los casos, nunca podrá informar a los diputados antes mediados de febrero, ya que en la actualidad el Parlament se halla en periodo de vacaciones y las tareas no se reanudan hasta el 1 de febrero.

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Las peticiones de comparecencias de consejeros por parte de la oposición se hicieron efectivas ayer, mientras continuaban las críticas de los ecologistas. La Plataforma en Defensa de la Ribera d'Ebre criticó que 'durante nueve días la contaminación recorrió todas las tierras del Ebro sin que nadie informara a la población de nada' y fue cuando el agua con mercurio llegó a las instalación de bombeo y control del minitrasvase cuando se 'encendieron las luces de alarma'.

Francesc Sancho explicó que el CAT incrementará las medidas de control que se aplican en la planta potabilizadora de L'Ampolla (Baix Ebre), los fangos de cuya depuradora se saturaron del mercurio que trasladaba el río, lo que provocó la presencia del metal en el agua de boca de 41 poblaciones que se abastecen del minitrasvase y la consiguiente interrupción de su suministro. El consorcio realiza una vez al mes análisis de metales pesados en el agua y, entre otras medidas, podría incrementarse la periodicidad y el espectro de estos controles. Otra medida consistiría en realizar los análisis en la planta de L'Ampolla, y no en Tarragona como sucede en la actualidad.

Sancho rechazó las peticiones de dimisión realizadas por diferentes frentes ecologistas y reclamó más control al resto de las administraciones involucradas en la gestión del agua, entre ellas la Confederación Hidrográfica del Ebro, que continúa atribuyendo la muerte de los peces a un estrés térmico ocasionado por el frío del agua del río de los últimos días frente a un agua más caliente procedente de la central nuclear de Ascó.

Dirigentes de la federación de CiU en las tierras del Ebro comparecieron asimismo para echar un capote al Gobierno de la Generalitat en la crisis por la contaminación del río. El presidente del Consejo Comarcal de la Ribera d'Ebre, Santiago Campos, cuestionó la veracidad de la tesis sobre un vertido como causa directa de la contaminación del agua del CAT. 'El mercurio íría al fondo, ya que al ser uno de los metales más pesados difícilmente recorrería muchos kilómetros', aseguró.

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