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Interior concede asilo humanitario a cientos de cubanos que llegan a Barajas

Los abogados que les atienden afirman que cada día aterrizan 50

Unos 150 cubanos llegados en los últimos tres días en avión desde La Habana colapsan la sala de retenidos del aeropuerto de Barajas. Abogados que tramitan sus solicitudes de asilo afirman que desde hace meses desembarcan cada día en el aeródromo de Madrid medio centenar de ciudadanos del país caribeño. En la práctica totalidad de los casos, las autoridades les conceden asilo humanitario. El trato privilegiado de la Administración hacia esta avalancha silenciosa contrasta con su actitud con los peticionarios de asilo de otras nacionalidades.

A la Sala 3 de Barajas, que tiene capacidad para cien personas, son conducidos los viajeros que solicitan asilo en España o los que la policía de fronteras considera inmigrantes irregulares camuflados de turistas. Ayer, en esa estancia, 150 cubanos llegados en los últimos tres días celebraban el año nuevo con bromas y canciones. Tres policías y otros tantos letrados del turno de extranjería del Colegio de Abogados se esforzaban por atender a la multitud.

La situación no es nueva. En verano de 2000, el Gobierno hizo amago de devolver a un grupo de cubanos desde Barajas a La Habana. Los afectados iniciaron una huelga de hambre y lograron quedarse. Desde entonces, el número de los que llegan no ha cesado de crecer.

Desde principios del verano, cada día aterrizan unos 50. La mayoría vienen con un billete hasta Moscú y aprovechan la escala en Madrid para pedir asilo político.

'Entre ellos hay desde bailarines hasta economistas', cuenta una de las abogadas. 'Basan sus solicitudes en la falta de libertades, el poco respeto a los derechos humanos y la desastrosa situación económica de su país'.

Los letrados presentan los expedientes en la oficina de asilo y refugio, que generalmente rechaza las peticiones de asilo político. Un día después, las solicitudes son sometidas a un reexamen, que suele acabar con la concesión de asilo humanitario. Gracias a él, los peticionarios obtienen un permiso de residencia de 60 días. Si en ese plazo consiguen empleo, pueden quedarse de forma indefinida. Por esta vía han entrado en España miles de cubanos en los últimos meses, según afirman abogados que les atienden.

Algunas ONG comparan las facilidades que el Ministerio del Interior ofrece a estas personas con las trabas que pone a ciudadanos de otros países, incluso hispanoamericanos. 'Creo que la entrada de cubanos ha sido decidida en las altas esferas. El Gobierno no desea tener problemas con un lobby tan poderoso', aventura un miembro de una organización de apoyo que prefiere mantener el anonimato.

La letrada Carmen Pérez Ruiz, que ayer atendía a los retenidos en el aeropuerto, certifica la discriminación: 'Me alegro de que a los cubanos les concedan el asilo, pero es cierto que un iraquí o un libanés no tienen las mismas posibilidades que ellos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de enero de 2002