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Aitana Sánchez Gijón y Emma Suárez reviven la inagotable lucha de 'Las criadas'

Maru Valdivielso completa el reparto de este drama claustrofóbico de Jean Genet

Las criadas, obra que el autor francés Jean Genet escribió en prisión en 1946, debe interpretarse, según dice el prólogo, 'de una forma furtiva'. '¡Socorro!, ¿que quiere decir esto?', confiesa que pensó al leerlo Aitana Sánchez Gijón, una criada que asesina con su hermana Emma Suárez a su señora, Maru Valdivielso. Estos días las tres actrices, dirigidas por Mario Gas, ensayan en una parroquia de Madrid e intentan comprender esta pieza de duplicidad de caracteres. La obra se estrena en el teatro Borrás de Barcelona el 22 de enero y estará en Madrid en marzo.

Emma Suárez llevaba 12 años sin subirse a un escenario y tenía claro que, de hacerlo, sería con Mario Gas, que ya le había propuesto hacer otras obras. 'El año pasado quedamos los dos en hacer algo este año, y por eso últimamente sólo he hecho una colaboración en el Quijote', cuenta. Aitana Sánchez Gijón, por su parte, llevaba cinco años sin hacer teatro 'por pánico', hastiada además de su faceta de productora, que le hacía llevar 'los problemas a escena'. Aunque confiesa que 'Mario era la llamita que mantenía la esperanza de volver'. Y cuando se enteró del proyecto, pensó: 'Tengo que animarme, no puedo dejar pasar una de las obras de mi vida. Si he sido capaz de parir, tengo que ser capaz de hacer teatro'. En el caso de Maru Valdivielso fueron los productores los que propusieron a Gas su participación en la función.

'Genet desarrolló una obra, basada en un hecho real, en la que hay una trama, un suspense, pero lo que importa es el vómito de dos mujeres que asesinan a su señora, a una mujer metida en su burbuja, que humilla sin querer', cuenta Sánchez Gijón. El autor, añade Emma Suárez, 'aprovecha también para hablar de la multiplicidad de la personalidad. Las criadas son dos personajes que realizan un ritual y a través de él sacan la rabia y el dolor en el que están sumidas'.

'Las hermanas viven en un ambiente claustrofóbico, metidas como dos topos en una madriguera, a punto casi de devorarse la una a la otra, y en este asco recíproco hay una necesidad de la una hacia la otra. Son lo único que tienen en el amor y en la repugnancia', describe la ex presidenta de la Academia de Cine. 'Cuando leímos por primera vez el texto nos costaba diferenciar a una de la otra. Y ahora está clarísimo que son muy diferentes', continúa.

Para Maru Valdivielso, 'la relación entre ellas es enfermiza, pero también conmigo, la señora. Para mí, ellas son como mis animales de compañía, como esas señoras que hablan con su perrito. Ése es el toque de afecto que siento hacia ellas'. Para corroborar esta opinión, Sánchez Gijón explica que hay un momento en el que su personaje, el de Solange, dice: 'Nos quiere como a la porcelana rosa de sus bidés, como a sus letrinas, como a sus sillones', o 'qué suerte tenéis vosotras de estar solas en el mundo. No sabéis cuántos problemas os ahorra la humildad de vuestra condición'.

Aunque también hay algo de fascinación y envidia hacia la señora. '¿Por qué ella tiene joyas y yo no, si somos jóvenes las dos?', declama Emma Suárez. 'Mario quiso que fueran tres actrices de la misma edad, porque, si tu pones una señora mayor, surge la fascinación como algo generacional', agrega Valdivielso.

Son muchas las razones que encuentran las tres artistas para emocionarse con la obra. 'Las criadas es uno de los grandes textos de la literatura universal. Además hay un antecedente que es el montaje que hicieron Julieta Serrano y Núria Espert en 1968, en un montaje de Víctor García, y que ha quedado en el recuerdo de mucha gente', sostiene Aitana Sánchez Gijón. 'Es mítico para todas las actrices e incluso actores. En Argentina este montaje lo hicieron Héctor Alterio, como la señora, y Walter Vidarte y Luis Brandoni como los criados', recuerda Valdivielso. 'Es un paseo por todos los registros emocionales y requiere un compromiso personal, porque has de buscar dentro de ti. Con lo cual estamos sumidas en unos abismos curiosos', añade Suárez.

Admiración por Gas

Sánchez Gijón explica su admiración por Mario Gas, que es compartida por las otras dos actrices, las cuales, al tiempo que ella habla, asienten con la cabeza. 'Mario te va dando la luz a medida que avanzas de una manera muy sutil. Te da imágenes, claves, te allana el camino. No te dice cómo tienes que decir esta frase o hacer, te llena de información, te da sensaciones. Y luego tiene un dominio escénico y del teatro magistral', dice. Para él, continúa la actriz, los libretos son partituras que hay que llenar de color, de pausas, de sonidos, de silencios que están llenos de contenido. 'Él no quiere que vayamos de aquí a ahí porque él lo ha marcado, sino porque el impulso te lleva. Te ayuda a trabajar desde lo orgánico y desde la verdad, que es para lo que estamos aquí subidas'.

Una obra para volar

Las tres artistas se muestran muy ilusionadas con Las criadas, pero, conscientes de la tentación de otras ofertas, no quieren pillarse los dedos hablando del futuro. 'Proyectos se tienen siempre. Formas parte de la industria y ésta cuenta contigo', dice Emma Suárez, antes de dejar claro que su 'energía está ahora canalizada a lo que estamos haciendo'. 'No quiero pensar en lo que voy a hacer en mayo. Soy una persona bastante inmediata. Funciono de forma orgánica y no sé si cuando termine esto voy a necesitar hacer cine, teatro o televisión', añade. Por el contrario, Maru Valdivielso sí que se atreve a hablar de gira: 'A mí me gustaría seguir todo el verano por ahí'. Aitana Sánchez Gijón, por su parte, con la boca pequeña enumera sus planes: 'Tengo una película con Luis Puenzo y otra con Antonio Pedro Vasconcelos. No sé en qué momento, pero sí el año que viene'. La reflexión la concluye Suárez: 'Es una función con mucho jugo para sacar y sería una pena que se acabe cuando empecemos a volar'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de diciembre de 2001

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