Una despedida con efectos secundarios

Tras 14 años de mandato, Juan Manuel López Benjumea (Sevilla, 1956) dejó ayer la presidencia de Caja San Fernando. Con su salida se acaba el conflicto de las cajas de Sevilla y con él arrastra una polémica y discutida gestión que todavía tendrá efectos secundarios. Y es que López Benjumea abandona la entidad rodeado de ruido. Sabedor de su reemplazo, López Benjumea ha tomado en pocas semanas un puñado de decisiones que vienen a dar la razón a quienes ven muchas más sombras que luces en su presidencia: concesión de créditos multimillonarios, venta de los terrenos de Tablada, salida con una importante indemnización de al menos un directivo de su confianza...

Y todo ello, aderezado con el espionaje de sainete que denunció y al que un juez dio carpetazo en poco más de una semana, pero que a Benjumea le sirvió para intentar ajustar cuentas con algunos dirigentes del PSOE, formación de la que está en proceso de expulsión. 'Estoy avergonzado de que mi partido haya podido llegar a este tipo de actuaciones deshonrosas y faltas de ética', dijo sin empacho cuando se hizo público el falso espionaje del falso detective.

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Un asunto el del espionaje que a medio plazo puede volverse en su contra -el PSOE presentó una querella por injurias contra el supuesto detective, pero también por denuncia falsa contra las personas que pudieran estar implicadas en la causa- y que ha sido el colofón de la guerra sin cuartel que él y su primo Isidoro Beneroso, ex presidente de El Monte, emprendieron para doblegar al Gobierno andaluz con el fin de que éste accediese a la ambición que ambos compartían y que han visto frustrada: la fusión de sus entidades, con un regate a la ley, para alumbrar AlCaja.

Estrategia compartida

En el compenetrado dúo que han formado Beneroso y Benjumea en los dos últimos años, el ex presidente de San Fernando parecía tener un papel secundario, eclipsado en cierta manera por la personalidad más acentuada del ex mandatario de El Monte. Pero, en la práctica, la estrategia era compartida al milímetro, y si en alguna ocasión Benjumea ha sido más receptivo a las tesis del PSOE (por ejemplo, con la entrega de la lista de impositores para hacer candidaturas) no ha sido tanto por convicción, como porque su situación en el Consejo de Administración de San Fernando era más débil que la que tenía Beneroso en El Monte.

Benjumea, que no acudió ayer a la Asamblea que suponía su relevo y decidía a su sucesor (igual que hizo Beneroso el día 17), sale de una entidad a la que ha imprimido en los últimos años un carácter personalista y a la que ha orientado hacia el sector inmobiliario, donde la caja tiene una red de sociedades participadas todavía inextricable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de diciembre de 2001.