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Zapatero pide en Rabat una solución rápida a la crisis con Madrid

El ministro de Exteriores anuncia que al final de la visita se sabrá si el embajador regresa a Madrid

Dos mensajes: que Marruecos normalice la relación con España reenviando a su embajador a Madrid preferentemente antes de que empiece, en enero, la presidencia española de la Unión Europea y que estudie también la puesta en marcha de una cooperación pesquera con su vecino del norte. Con esta doble petición inició ayer el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, el más delicado de sus desplazamientos al extranjero. "Vamos a esperar a que se termine el viaje", contestó el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Mohamed Benaissa, para saber si se cumplen los deseos del huésped.

El fracaso de la negociación pesquera de Marruecos con la Unión Europea, los reproches españoles sobre ventajas otorgadas a las empresas francesas frente a las españolas, la posición de Madrid sobre el conflicto del Sáhara y los problemas derivados de la inmigración ilegal son los asuntos que han enturbiado las relaciones hispano-marroquíes en los últimos meses.

Invitado, en principio, por los socialistas marroquíes, Rodríguez Zapatero ha sido tratado con todos los honores por el Gobierno de Rabat y los dirigentes de las principales fuerzas políticas. Nada menos que tres ministros, incluido Benaissa en representación del rey Mohamed VI, le esperaban el domingo por la noche cuando llegó al aeropuerto. En el almuerzo que le ofreció ayer Benaissa participaron otros siete ministros, un consejero del monarca y el número dos de Asuntos Exteriores, Taieb Fassi Fihri, considerado por diversas fuentes como el artífice de la crisis diplomática. Nunca las autoridades marroquíes se habían volcado tanto con un dirigente político de un partido en la oposición.

Consciente, sin duda, de lo delicado de su visita, el líder socialista español recalcó, desde el primer momento, que el embajador de España, Fernando Arias-Salgado, le acompañaba a todas sus citas y se abstuvo también de criticar al Ejecutivo que dirige José María Aznar. Que "se rebaje la tensión (...) es también la posición del Gobierno de España y de la sociedad", afirmó de entrada.

Corregir faltas

Parte de la prensa marroquí ha intentado estos últimos días utilizar el desplazamiento de Rodríguez Zapatero para arremeter contra el presidente español. "El jefe de los socialistas españoles corrige las faltas de Aznar", titulaba, por ejemplo, ayer el diario Aujourd'hui le Maroc en primera página. Mientras, el rotativo Le Matin anunciaba en su portada que ambos países caminaban "hacia la normalización" gracias al huésped socialista español.

Después de cada una de sus entrevistas, que empezó con el primer ministro, el socialista Abderramán Yussufi, y continuó con el de Asuntos Exteriores, Rodríguez Zapatero reiteraba ante la prensa las mismas frases sobre la conveniencia de "restablecer el ambiente de diálogo y cooperación" y su confianza en que su visita "contribuirá a mejorar el clima entre los dos países".

Al término de su reunión con el primer ministro, el secretario general del PSOE explicó que había solicitado a sus anfitriones que "se restablezca el ámbito de la relación institucional (...) para sobreponerse a la crisis", es decir, que el embajador se reincorpore al puesto en Madrid que dejó vacante el 27 de octubre cuando fue llamado a consultas para poner así de manifiesto el descontento de Marruecos con el Ejecutivo español.

El jefe de la oposición española dejó caer además que sería bueno que el embajador regresara antes de que España presida la UE, a partir del 1 de enero, porque el primer semestre del año próximo se dará "un nuevo impulso" a la cooperación entre el norte y el sur del Mediterráneo con motivo de la reunión interministerial de Valencia en marzo.

"He transmitido", continuó Rodríguez Zapatero exponiendo su segunda petición, "que sin retrotraernos al pasado sería deseable recuperar un espacio de pesca". No precisó si estaba pensando en un acuerdo para la flota artesanal andaluza, que Rabat sugirió a principios de la primavera, o en facilitar la creación de empresas mixta hispano-marroquíes pero instaladas en Marruecos.

La palabra referéndum

Rodríguez Zapatero fue también conciliador cuando se refirió al principal tema de fricción entre ambos países: el contencioso del Sáhara. Dijo que había que "mantener viva la llama de la esperanza" engendrada por la misión de James Baker, el ex secretario de Estado norteamericano que propone una autonomía para el territorio en lugar del plan de arreglo con su consiguiente referéndum de autodeterminación. Desde que empezó a hablar en público de su visita a Marruecos, el secretario general de los socialistas españoles ha evitado la palabra "referéndum".

"Vamos a esperar a que termine el viaje", contestó el jefe de la diplomacia marroquí en respuesta a las preguntas sobre si las peticiones de su huésped español iban a ser atendidas. El secretario general será recibido mañana en audiencia por el monarca, quien, tras escuchar a varios altos cargos y consejeros, decidió el 26 de octubre llamar a consultas a su embajador.

La única nota inesperada de la jornada de ayer fue la ausencia de Yussufi al pie de la escalinata donde Rodríguez Zapatero pronunció unas palabras tras reunirse con el primer ministro. "Suele bajar a despedirse de sus huéspedes e incluso a hacer unas declaraciones", señaló un periodista marroquí que acude con frecuencia a la jefatura del Gobierno.

Desde que hace más de mes y medio estalló la crisis diplomática con España, el jefe del Ejecutivo nunca ha hecho el menor comentario al respecto, a diferencia de tres de sus ministros. "¿Sabrá que el embajador ha sido llamado a consultas?", bromeaba otro periodista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de diciembre de 2001