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Vecinos de Sestao quieren mantener las movilizaciones contra la presencia de gitanos

Las manifestaciones rechazan la integración laboral en el pueblo de este colectivo

Grupos de vecinos de Sestao están dispuestos a seguir combatiendo contra la presencia de personas de etnia gitana en el municipio. No niegan que están en pie de guerra y que la apertura de una oficina de la Asociación Secretariado General Gitano (ASGG) el pasado agosto en la localidad vizcaína para integrar laboralmente a aquellos gitanos que lo deseen no ha hecho más que incrementar la crispación social.

La situación de tensión contra los gitanos ha llegado a tal extremo que, recuerdan los vecinos, cuando los párrocos de la localidad decidieron intervenir a favor del programa en su homilía del 26 de agosto último, los asistentes a la misa abandonaron el recinto religioso.

La población e incluso el alcalde, el socialista Segundo Calleja, reconocen que hay miedo. En Sestao no se recuerdan manifestaciones de protesta tan participativas desde finales de los años 80, cuando el pueblo se movilizó por el desmantelamiento industrial. Todos los días, entre las once y las doce del mediodía, desde el pasado mes de septiembre, un grupo de vecinos acude a la cita de protesta frente al Ayuntamiento y sostiene una pancarta con el lema 'Secretariado gitano, no en Sestao'. Además, las dos manifestaciones celebradas hasta la fecha, el 20 de octubre y el 29 de noviembre pasados, congregraron respectivamente a 6.000 y 10.000 personas, o 5.000 y 3.000, según sean las estimaciones de los convocantes, la coordinadora que agrupa a las ocho asociaciones vecinales existentes, o de la Policía Local.

La población de Sestao asciende a 35.660 vecinos, según datos de Eudel. El número de gitanos empadronados en el municipio gira en torno a los 1.500, si bien los residentes reales son bastante más, indican medios municipales. A Sestao empezaron a llegar a mediados del siglo pasado inmigrantes de otros puntos de España en busca de trabajo al calor de las fábricas. Y allí fueron acogidos.

'Nos atemorizan'

Como en todos los conflictos contra un colectivo étnico los vecinos niegan su carácter racista. 'Estamos contra la delincuencia y la inseguridad. Y son gitanos los que nos atemorizan y los que delinquen. En el barrio del Carmen hay una familia gitana que ha vivido aquí toda la vida. Está integrada y no pasa nada, pero nosotros estamos contra los que van armados, los que asustan a nuestros hijos, roban y todo lo demás. La situación conflictiva no es lo más adecuada para que encima abran una oficina. Hasta ahora hemos vivido muy bien y queremos seguir haciéndolo', arguye Iciar, de la asociación Nuestra Señora del Carmen, que agrupa a cerca de 200 vecinos del barrio. Precisamente en esta zona se encuentra la oficina de la ASGG.

El Ayuntamiento de Sestao cedió el pasado mes de junio un espacio en el colegio público Las Llanas para desarrollar la iniciativa, que se enmarca en un proyecto de acceso al empleo entre los años 2000 y 2006 y que se desarrollan en 34 municipios españoles. Hasta la fecha, 42 gitanos, la mitad de ellos mujeres, prosiguen el programa.

Absolutamente todos los colectivos vecinales, los de las zonas de Rivas, Simón Drogas, Txabarri, Garbi y Los Baños, por citar algunos, muestran su rechazo a la implantación del programa en Sestao. El argumento generalizado es que el proyecto no es aplicable ni viable aunque haya obtenido buenos resultados en otros lugares.

Dicen que es cierto que la ASGG no da problemas y que no hay aglomeraciones de gitanos en sus oficinas, tal y como temían cuando se enteraron de la apertura, pero que el problema no se ataja abriendo más oficinas. Por si fuera insuficiente, se quejan de que el proceso se ha hecho mal desde el principio. Primero hubo falta de información y cuando se les dio explicaciones, fueron contradictorias. Así lo explica Iñaki, portavoz de la plataforma que agrupa a todos los colectivos vecinales, quien añade además que el plan favorece a los gitanos en detrimento del resto de la población. 'En Sestao hay muchos parados y gente sin viviendas. Entonces, ¿por qué se les prima? Sin contar que cuentan con otros programas de ayudas. Este plan no tiene razón de ser y por eso seguiremos en la lucha. Hasta que nos den soluciones', anuncia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de diciembre de 2001