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Entrevista:ROBERT REDFORD | Actor

'Envejecer es bueno porque puedes dar lo que eres y lo que has vivido'

La historia ha grabado a fuego tres momentos en la vida de Robert Redford. 'Tres sucesos donde la vida nunca volvió a ser la misma', recuerda viendo pasar ante él sus 64 años de historia. Pearl Harbor, el asesinato del presidente Kennedy y el atentado del 11 de septiembre en Nueva York. De este último, recuerda las horas intentando localizar a sus hijas por teléfono, ambas residentes en Nueva York y una de ellas testigo de los atentados mientras paseaba a su perro.

Redford tiene dos películas en la cartelera estadounidense como protagonista, The last castle y Spy game, y sólidas posibilidades de aspirar a los Oscar si se hace caso a la crítica. En concreto, Spy game -que en España se estrenó el miércoles- ha situado a Redford 'en lo mejor de su juego', como advierte la revista Variety en honor a un trabajo que devuelve a este actor, director y productor a uno de sus mejores papeles, el que interpretó como agente de la CIA en Los tres días del Cóndor. 'Claro que esos eran otros tiempos', aclara desde un rostro donde los años han dejado los surcos sin robarle el atractivo. Compara los momentos políticos de cuando se rodó esa película y el actual. 'Hace 25 años, todavía vivíamos en una atmósfera heredada de la década de los sesenta y dominada por un sentimiento de rebelión, con suficiente ideología para mantener a los que pensaban que el sistema podía ser cambiado. Eso ya no funciona así, dado el tiempo en que vivimos. En Spy game, estoy al otro lado de la verja. El clima ha cambiado y son muchos los que están acostumbrados a la corrupción, algo que en los tiempos de Los tres días del Cóndor no sabías que pasaba'.

'No tolero que se quieran acallar voces disidentes por la seguridad nacional'

'Hollywood tiene miedo a la política y a los filmes con un serio contenido social'

Pregunta. ¿Cree que con ese cambio Hollywood se ha vuelto más blando?

Respuesta. Tiene miedo a la política y a los filmes con un serio contenido social. En eso, los setenta fueron una década ideal porque los que sobrevivieron a las drogas o al desencanto entraron en el sistema con un compromiso. Pero con el tiempo, Hollywood se ha convertido en un negocio de fórmula, más caro y por lo tanto menos arriesgado, que sólo piensa en vender a las audiencias más jóvenes con un cine lleno de efectos especiales.

P. ¿Acaso cambiará la situación tras los sucesos del 11 de septiembre?

R. Vivimos una situación peligrosa, porque de la misma forma que necesitamos entender lo que ha pasado y estar unidos en estos momentos, creo que la libertad de expresión, entre otros muchos derechos democráticos por los que siempre hemos luchado, está en peligro. Sería triste y peligroso que perdiéramos la libertad de expresión por el mero hecho de ser patrióticos. Estuve muy orgulloso de mi país con la muestra de solidaridad dada tras el atentado, algo que no lo estoy siempre porque el proceso electoral me pareció vergonzoso. No tolero que se quieran acallar voces disidentes o se justifiquen acciones como las perforaciones petrolíferas en Alaska, con la excusa de la protección de la seguridad nacional.

P. Ésta es la segunda vez que trabaja con Brad Pitt, un actor al que en más de una ocasión se le ha calificado como el joven Redford.

R. Existe una gran curiosidad sobre Brad y yo y creo que en gran parte es un tema cosmético. No tenemos los mismos estilos de vida, pero quizá compartimos una misma visión del mundo y la misma desconfianza en un montón de cosas. Vivimos en una industria donde la confianza no es la palabra más común.

P. Hablar de la edad es mucho más normal en un Hollywood que nunca quiere envejecer.

R. Es la obsesión estadounidense con la apariencia física, algo en lo que los medios de comunicación tienen mucho que ver y sobre lo que no estoy muy a favor. No creo que envejecer sea malo. De hecho, creo que debería de ser algo bueno porque así compartes con el público lo que eres y lo que has vivido, el equipaje que llevas. Pero es difícil hablar de esto cuando la gente está obsesionada por conservar la juventud. Es triste y superficial la obsesión de este país con las apariencias.

P. El tiempo también ha pasado para el Instituto Sundance, que este año cumple 20 años detrás del festival más importante del mundo del cine independiente.

R. Es una celebración importante. Al menos para mí, porque cuando comenzamos era una parte del cine que parecía estar muerta. El cine independiente americano no tenía nada de apoyo ni del Gobierno ni de la industria porque nadie pensaba que de ahí pudiera salir algo con éxito. Fue algo que se llevó mucho de mi vida intentando hacerlo funcionar pero pronto se vieron los resultados, el cambio, la energía. Creo que es el paraíso para cualquier artista que sueña con ese ambiente de cooperación. Al menos, es uno de los placeres que he sacado de esta industria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de diciembre de 2001