Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Dos telescopios logran ver una estrella de la materia oscura galáctica

Primera detección directa de la masa que falta en la Vía Láctea

Con ayuda de dos de los mejores telescopios actuales, astrónomos dedicados a buscar la masa que falta en nuestra galaxia han conseguido fotografiar por primera vez una estrella casi invisible y analizar su luz. Además de levantar mínimamente el velo del misterio sobre la materia oscura galáctica, esta primicia va a permitir empezar a calcular la masa de objetos celestes, brillantes u oscuros, de la Vía Láctea sobre los que ahora no se sabe casi nada, como miles de estrellas relativamente cercanas.

Los astrónomos pertenecen al equipo de Machos, un estudio del cielo galáctico iniciado en 1991 con la intención de buscar objetos masivos compactos, tales como estrellas moribundas o muertas (estrellas de neutrones o enanas), agujeros negros o enormes agregados de rocas y hielo, que pudieran explicar, al menos en parte, el misterio de la materia oscura.

En general, en el Universo la materia, tal como la conocemos, formada por átomos y moléculas, no supone más de un cuarto de la masa total, dicen los astrónomos, y sólo un cuarto de ésta emite la radiación detectable como estrellas y galaxias. La conclusión es que una gran fracción del Universo está formada por materia desconocida u oscura.

Los astrónomos de Machos, pertenecientes a varias instituciones de diversos países, buscan la materia normal que no se ve. Lo hacen utilizando lo que Einstein predijo sobre la curvatura de la luz procedente de un objeto cuando en su camino al observador se encuentra con otro objeto masivo, que sería el macho. El fenómeno se conoce como lente gravitatoria, y cuando las múltiples imágenes formadas no se pueden distinguir unas de otras, como sucede hasta ahora con los machos, se llama microlente. Desde 1993, el equipo ha descubierto una veintena de microlentes gravitatorias en dirección a la galaxia vecina, la Gran Nube de Magallanes, aunque no les salen todavía las cuentas. Hasta ahora no se podía conocer la naturaleza del objeto interpuesto ni su situación y masa. Al observar una de estas microlentes, con el Hubble primero y con uno de los grandes telescopios europeos VLT (en Chile) después, los astrónomos han conseguido identificar el objeto como una estrella poco masiva, han visto que está dentro de la galaxia y han comprobado que la luz que llega corresponde a una estrella enana sobre una estrella azul lejana. Al hacerlo, han unido dos caminos, la astrometría y las lentes gravitatorias, abriendo un área completamente nueva en la astronomía, asegura Andrew P. Gould al comentar esta observación en la revista Nature, donde hoy se publica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 2001