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Detenidos en el sur de Francia un dirigente de Haika y Ekin y otro supuesto terrorista

La dirección del piso de los dos etarras, que iban armados, estaba en la agenda de Iñaki Telletxea

Dos presuntos etarras fueron detenidos ayer en un apartamento de Beziers, ciudad francesa cercana a la frontera española por Cataluña. El piso fue localizado por los agentes de la División Nacional Antiterrorista gracias a una anotación escrita en la agenda de Iñaki Telletxea, Patata, capturado en la cercana Narbona el día 5. Uno de los detenidos es Carlos Íñigo Blasco, destacado dirigente de Haika y Ekin, quien engrosó la lista de EH por Villava en las municipales del 1999. El otro arrestado ha dado la identidad de Jesús Luis Pérez Gómez, un nombre más que probablemente falso.

La policía antiterrorista francesa había montado una operación en torno al apartamento a las pocas horas de la detención de Telletxea en Narbona, a unos 30 kilómetros de Béziers. Los dos supuestos etarras, de entre 20 y 30 años, no opusieron ningún tipo de resistencia, aunque ambos estaban armados con sendas pistolas y uno de ellos llevaba un carné de policía.

Carlos Íñigo Blasco, natural de Villava (Navarra), cuenta con un largo historial iniciado en la violencia callejera y en los grupos de apoyo a ETA. Fue arrestado y encarcelado por primera vez en 1997, acusado de pertenecer a un grupo Y. Además, se le imputó ser miembro de un grupo que protagonizó, entre otros, incidentes en las fiestas de San Fermín Chiquito de Pamplona y en Huarte. En las elecciones municipales de 1999 fue el número cinco de la candidatura de EH por Villava. En mayo de ese mismo año fue encarcelado como presunto autor de unas octavillas amenazantes aparecidas en la localidad contra el alcalde y los concejales de UPN. Las hojas estaban firmadas por Haika.

Candidato de EH

En noviembre de 2000 fue detenido en una Herriko Taberna (bar sede de EH) de Pamplona tras la captura de dos etarras poco antes de que intentaran asesinar en dicha ciudad al ex concejal de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Miguel Ángel Ruiz Langarica. Fue puesto en libertad horas después. Blasco se habría dado a la fuga tras la operación desarrollada el pasado mes de marzo contra la Haika por el juez Baltasar Garzón, quien le considera un dirigente de la citada organización juvenil, cantera de etarras, y también un destacado jefe e ideólogo de Ekin, el aparato político de la banda.

La policía francesa estaba cotejando anoche las huellas dactilares con sus colegas españoles a fin de establecer sus verdaderas filiaciones. La identidad facilitada por el otro detenido, quien intenta acreditarse con el nombre de Jesús Luis Pérez Ramos, aún no ha sido confirmada. Las fuentes consultadas aseguran que ésta es una táctica habitual que emplean cuando son capturados en Francia etarras de cierta importancia.

Los detenidos están vinculados con Telletxea, de quien el Ministerio del Interior considera que participó como miembro del comando Ibarla en al menos tres asesinatos, incluido el del inspector de la Ertzaintza Ramón Doral Trabadelo. Telletxea llevaba una pistola, portaba documentación falsa y conducía un coche con placas de matrícula también falsas, delitos que presumiblemente se añadirán al de asociación de malhechores con fines terroristas.

Telletxea ha sido trasladado a París para ser puesto a disposición de la juez Laurence Le Vert, y anoche se esperaba en la capital francesa que los otros dos pasaran también muy pronto a disposición judicial.

La investigación corre a cargo de un grupo de policías de la División Nacional Antiterrorista (DNAT), sin que le afecte la crisis que se vive en el mando de esa unidad, cuyo jefe, el comisario Jean-Michel Mimran, ha sido destituido. Las razones del cese tienen que ver con el terrorismo en Córcega, al parecer a causa de un enfrentamiento con Roger Marion, actual número dos de la Policía Judicial francesa, y una serie de relaciones complicadas entre la fiscalía y los jueces antiterroristas de París.

[Por otra parte, el consulado de España en Pau fue desalojado ayer, al descubrirse un artefacto incendiario de fabricación casera, depositado antes de la apertura de las oficinas. Estaba compuesto por un bidón de gasolina, una caja de cerillas y una mecha lenta, que se apagó antes de desencadenar la explosión, tal vez a causa de la humedad ambiente. Un interlocutor anónimo justificó ese intento de atentado como una acción 'contra el gobierno fascista español y sus colaboradores franceses', en llamada a la agencia France Presse. La voz parece la misma que reivindicó los ligeros daños provocados por el estallido de aerosoles y latas de gasolina en una oficina de reclutamiento de la Marina francesa, también en Pau, durante la noche del 10 al 11 de octubre pasado].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de noviembre de 2001