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Reportaje:

Las letras de Enrique Morente

El cantaor, que cierra mañana con Mikel Laboa la Semana de Poesía de Bilbao, no se considera buen escritor

La Segunda Semana de la Poesía de Bilbao tendrá este año un colofón similar al de su edición inaugural. Si hace un año eran Paco Ibáñez y Imanol quienes ofrecían un recital conjunto, este año serán el cantaor Enrique Morente (Granada, 1942) y el cantautor Mikel Laboa (San Sebastián, 1934) quienes compartirán mañana el escenario del Palacio Euskalduna. Cada uno ofrecerá, por su cuenta, su fusión particular de música, canto y poesía, y hasta última hora no conocerán ni ellos mismos si interpretarán al alimón alguna pieza.

'Quisiéramos preparar algo para cantarlo juntos, pero va a depender del tiempo libre del que disponga cuando llegue a Bilbao, porque me encuentro mezclando un disco de navidad de Estrella Morente y vamos muy cortos de tiempo. La Navidad se echa encima, y estoy un poco asfixiado', reconoce Enrique Morente. El cantaor actuará acompañado de la guitarra y de la percusión de Juan Manuel Cañizares y El Paquete, de La Barbería del Sur, y, al menos, coincidirá entre bambalinas con Laboa. No será la primera vez que se encuentren.

'Al compañero Mikel Laboa le conozco desde hace muchísimos años, durante la dictadura coincidimos en muchos acontecimientos, claro', precisa ahora un artista que en otra ocasión había manifestado: 'La verdad es que yo no fui un gran mártir del franquismo. Yo era un cantaor clásico y no me creaban problemas... Me pusieron la etiqueta de rojo que, afortunadamente, ya me han quitado'.

Así, parece que Laboa tuvo más dificultades que Morente durante esa época. 'Hombre, sí, seguramente. Pero yo también tuve problemas de censura, como todo el mundo', subraya el granadino, cuya inclusión estelar en la Semana de la Poesía no ha sido, en absoluto, aleatoria. De hecho, está considerado el precursor de la introducción de la escritura poética en el cante jondo.

Fijación con Lorca

Aún vivía el dictador cuando Morente comenzó a hermanar el flamenco que había interpretado desde la ortodoxia con la poesía de autores que le habían seducido. Corría el año 1971 cuando vio la luz su tercera entrega, Homenaje flamenco a Miguel Hernández, un disco entregado a los versos del literato de Orihuela, quien pasó sus últimos días entre rejas. Desde entonces, el cantaor andaluz ha prestado su voz a composiciones de distintos poetas, una nómina en la que se encuentran los nombres de San Juan de la Cruz, Al Mutamid, Ibn Hazd, Antonio y Manuel Machado, Fray Luis de León, Lope de Vega, José Bergamín, Alberti, Nicolás Guillén, Pedro Garfias o Luis Rius.

Aunque a quien ha dedicado especial atención ha sido a su paisano Federico García Lorca, en cuya obra ha centrado tres discos. 'Tengo una fijación con él. Soy lorquiano porque, desde hace muchos años, le tengo un cariño que nunca ha decaído', reconoce un vocalista que considera la poesía algo más que un complemento idóneo para el flamenco, bien sea en su vertiente clásica o entreverado con el rock, como ya surgiera en su disco con el grupo Lagartija Nick. 'Realmente, la considero un complemento indispensable para la vida. Creo que la poesía es uno de los sentimientos más nobles que tiene el ser humano, y no sé si se puede vivir sin ella. Esta sociedad es egoísta y consumista, y la poesía exige tranquilidad y relajamiento para sentarse a disfrutar con ella. Por eso creo que los tiempos siempre han sido hostiles para la poesía, pero, como es necesaria, finalmente cala en el pueblo'.

'Cuando hablo de poesía me refiero al sentido más extenso de la palabra, que es la pintura, la música, la escritura, la cordialidad, el trato desde la igualdad, y hacia el compañerismo y la amistad', precisa Morente. Tal es su pasión, en absoluto escondida, por las letras, que él mismo ha plasmado más de una vez sus sentimientos en un papel. Aunque, a su modo de entender, poca competencia puede hacer a sus admiradas fuentes de inspiración. 'Adoro la literatura y la poesía, me gustan y las necesito, pero he escrito poco. Y no me considero buen escritor, por lo tanto, no publicaré nunca', adelanta Morente, minando las esperanzas de quienes esperaban acudir un día a la librería en busca de un ejemplar firmado por el Premio Nacional de Música.

Tal distinción la recibió hace siete años quien también se ha hecho con la medalla de oro de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, y con el premio sevillano Compás del Cante, entre otros. Pero, camino de convertirse en sexagenario y con las vitrinas llenas de trofeos, quizá los agasajos no son ya lo que más le reconforta en el mundo de la música.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de octubre de 2001