LA OFENSIVA TERRORISTA

El atentado de Madrid iba dirigido contra el desfile de la Fiesta Nacional

El coche bomba estaba en el lugar y hora señalados por los terroristas, pero falló el temporizador

El coche bomba, cargado con unos 30 kilos de dinamita, fue colocado por la banda terrorista en la entrada del garaje del flamante edificio de cristal y granito que Telefónica Móviles tiene en el número 28 de la calle de Alcántara, en pleno centro de Madrid, entre las calles de Ayala y de Don Ramón de la Cruz. Un comunicante anónimo avisó en nombre de ETA de la colocación del vehículo a las 11.15 mediante una llamada realizada desde un móvil a la central del Cuerpo de Bomberos de la capital.

Una cámara de seguridad de Telefónica grabó cómo los perros policía pasaban de largo del coche bomba mal aparcado

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Los bomberos dieron aviso inmediatamente al Cuerpo Nacional de Policía, que desplazó a la zona un fuerte contingente y miembros de los servicios de desactivación de explosivos (Tedax), acompañados de perros rastreadores. 'Por primera vez, el comunicante no facilitó ni el tipo de vehículo, ni el color ni la matrícula, como suelen hacer', aseguró Juan Cotino, director general de la Policía, para quien está claro que el coche 'estaba destinado a matar a los agentes que se encontraban alrededor'.

El vehículo no fue localizado, a pesar de que la calle estuvo cortada y bajo revisión durante casi dos horas. Pero el Ford Fiesta blanco, robado en Fuenlabrada (Madrid) el 17 de agosto, estaba allí mal aparcado. El visionado del vídeo grabado por la cámara de seguridad de Telefónica situada justo encima del coche no deja lugar a dudas. 'Se ve cómo el coche es revisado por los perros, que pasan de largo sin detectar nada, por el motivo que sea', aseguraron ayer fuentes del Ministerio del Interior.

Esto ha llevado a Cotino a conjeturar que quizás los etarras copiaron un sistema utilizado por los narcotraficantes para burlar el olfato de los perros especialistas. 'Hay que esperar a los análisis para ver si hubo algún producto que por tener una fuerza más grande que la del explosivo en sí impidió al perro detectar el explosivo', avanzó Cotino. 'Falló el perro, pero es que estos animales son los que se utilizan en todo el mundo para detectar explosivos, drogas o víctimas de desastres y, a veces, fallan', agregaron las citadas fuentes de Interior.

El turismo, que portaba la matrícula M-1053-LV, doblada de otro coche idéntico propiedad de un vecino de Leganés, también en la periferia de Madrid, permaneció en ese lugar hasta poco después de las 19.30. Aunque hay aún dudas al respecto, el coche estuvo ocho horas mal aparcado. Los vigilantes de Telefónica comunicaron sobre las tres de la tarde a la Policía Municipal que tenía un turismo obstaculizando el vado y reiteraron el aviso a eso de las seis y media. Minutos más tarde, un agente municipal se colocó junto al coche, comenzó a levantar el acta de denuncia, le adhirió una pegatina para señalarlo a la grúa y llamó para que lo retirasen.

Los empleados de Emitra, la empresa que gestiona el servicio de grúa en Madrid, comenzaron a mover el coche para subirlo a la plataforma sobre las 19.30. Fue difícil porque estaba aparcado en línea, por lo que tuvieron que levantarlo con un gato hasta subirlo a unas andas con ruedas a fin de sacarlo a mitad de la calle, que fue cortada. La calle de Alcántara es una vía estrecha y la presencia de una grúa en mitad del asfalto provocaría con seguridad un atasco.

El Ford Fiesta fue trasladado por la calle de Alcalá, luego por la de Goya hasta el depósito de vehículos municipal de Colón, donde ocupa dos plantas del aparcamiento subterráneo. Allí fue descargado sobre las 20.00 horas en la primera planta, junto a otros 80 coches que habían sido retirados previamente. A las 23.55 del Doce de Octubre, exactamente 12 horas después de la hora señalada por ETA, el coche bomba hizo explosión.

Una enorme nube de humo comenzó a salir por los respiraderos, trampillas, escaleras y accesos para coches del aparcamiento. Tres empleados de Emitra, entre ellos las dos cajeras que estaban de servicio, resultaron heridos mientras tres policías municipales sufrían los efectos de la inhalación del humo tóxico que saturó las estancias bajo tierra. Tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía también resultaron intoxicados por el humo, así como otras ocho personas. Todas fueron dadas de alta ayer por la mañana. Ochenta coches y 17 grúas quedaron destruidos.

El hecho de que el vehículo estallara en la plaza de Colón, una zona de máxima seguridad extraordinariamente reforzada el jueves por la presencia por la mañana de las máximas autoridades del Estado, disparó todo tipo de conjeturas. Interior, policía y el delegado del Gobierno, Francisco Javier Ansuátegui, insistieron en que el aparcamiento y el depósito municipal fueron revisados antes de las nueve de la mañana y sellado hasta las 15.00 horas. En ese intervalo no se dejó entrar coche alguno y toda la zona estaba cubierta por la seguridad de la Casa Real, el Ejército y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

La hipótesis de la descoordinación entre el etarra que hizo la llamada y el comando que colocó el coche bomba, avanzada en la madrugada de ayer, se esfumó por la tarde al conocerse que el coche estuvo aparcado en la calle señalada por los etarras por la mañana. Interior está convencido de que ETA pretendía hacer estallar el coche 'a toda costa' durante el desfile de la Fiesta Nacional del día del Pilar y que por ello eludió facilitar los datos que normalmente da. 'No dieron el modelo, color o matrícula porque querían que explotara y coger a la mayor gente posible en los alrededores, sobre todo miembros de los Tedax', indicaron.

Los investigadores están convencidos de que los terroristas se confundieron al poner en hora el temporizador. Según esta hipótesis, asentada al 90%, el reloj era del modelo anglosajón, de los de sólo 12 horas, por lo que tras fijar la hora hay que especificar si es antes del mediodía (am) o después (pm). Ello explicaría que el coche saltara por los aires exactamente doce horas después de lo previsto por los etarras, amplificando involuntariamente el efecto propagandístico del atentado porque se produjo en la plaza de Colón, centro de los actos del Doce de Octubre. No obstante, la teoría tiene un fallo: ¿Por qué los etarras no avisaron del fallo, como sí han hecho en otras ocasiones?

Estos datos han llevado al convencimiento a los servicios antiterroristas de que el objetivo del comando Madrid, al que todas las pistas señalan sin dudas,era sabotear los actos centrales de la Fiesta Nacional. El coche habría explotado en Alcántara, a 1.500 metros de distancia de la plaza de Colón. Lo más probable es que por motivos de seguridad las personalidades hubieran sido evacuadas rápidamente, destrozando las celebraciones. Y de camino, dar la réplica al pacto antiterrorista firmado el jueves entre España y Francia para la entrega temporal de etarras.

Un aspecto de los destrozos causados por el coche bomba de ETA en el aparcamiento de la plaza de Colón, en Madrid.
Un aspecto de los destrozos causados por el coche bomba de ETA en el aparcamiento de la plaza de Colón, en Madrid.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de octubre de 2001.

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