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POLÉMICA

La cúpula militar ve la lucha antiterrorista como labor prioritaria de las Fuerzas Armadas

Trillo rechaza que los ejércitos sustituyan a las Fuerzas de Seguridad en el combate contra ETA

El jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante general Antonio Moreno Barberá, afirmó ayer en el Congreso que las Fuerzas Armadas "deben comprometerse" en la lucha antiterrorista y "mirar hacia el interior" de España, pues se trata de una "amenaza contra la propia supervivencia" del país "como nación". Ante las críticas que provocaron estas palabras, el jefe de la cúpula militar matizó que se refería a un "ataque organizado desde el exterior", como el que ha sufrido EE UU, y el ministro Federico Trillo-Figueroa descartó que los ejércitos vayan a implicarse en la lucha contra ETA.

Durante los últimos 30 años, los sucesivos Gobiernos han sido muy cuidadosos en evitar mezclar a los ejércitos en la lucha contra el terrorismo. Sí se ha pedido más de una vez su colaboración puntual. Durante los años 80, se desplegaron en los Pirineos para "impermeabilizar" la frontera con Francia y, en la década de los 90, patrullaron la vía del AVE para evitar la colocación de explosivos.

La diferencia estriba en que el terrorismo se ha considerado hasta ahora un problema de orden público, mientras que a partir del 11 de septiembre se le contempla como una "amenaza para la supervivencia del Estado", en palabras del almirante general Moreno Barberá, lo que lo convierte automáticamente en misión de las Fuerzas Armadas.

Tras el revuelo causado por sus palabras en la Comisión de Defensa del Congreso, ante la que compareció para informar sobre los presupuestos de 2002, Antonio Moreno Barberá matizó, en declaraciones a Efe, que se refería a "ataques provenientes del exterior de manera organizada", como los de Nueva York y Washington, con lo que excluía implícitamente los atentados de ETA.

El ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, que se reunió con el jefe de la cúpula militar tras conocer su intervención, también se apresuró por la tarde en el Congreso a desmentir que los ejércitos vayan a implicarse en la lucha contra ETA, desbordando sus misiones constitucionales. Incluso leyó ante los diputados las matizaciones del almirante general, después de que la mayoría de los partidos se mostraran críticos y alarmados por sus "confusas" palabras.

Los ataques del 11 de septiembre cogieron al Ministerio de Defensa en plena "revisión estratégica"; es decir, en proceso de determinación de las amenazas para la seguridad de España y los medios con que deben contar las Fuerzas Armadas para hacerles frente.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, ordenó que se acelerase dicha revisión y que se incluyese en lugar destacado la amenaza terrorista, lo que se está haciendo "sobre la marcha", según Moreno Barberá. "Nos han sorprendido, ya que el terrorismo figuraba [en el análisis estratégico], pero no a ese nivel", agregó el jefe del Estado Mayor de la Defensa.

El máximo responsable de la cúpula militar afirmó que se está "pensando en cómo se puede evolucionar hacia misiones en el interior de nuestro territorio, que no se contemplaban hasta ahora", porque se consideraba que eran suficientes los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, una situación que, a su juicio, ha cambiado.

El hecho de que las Fuerzas Armadas sitúen el terrorismo como amenaza prioritaria no significa que vayan a sustituir al Ministerio del Interior en la dirección de dicha lucha o a la policía en la persecución de estos delitos, según fuentes de la cúpula militar.

El jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Pardo de Santayana, precisó que se trata de garantizar la seguridad "ante ataques terroristas en el propio territorio nacional". Este planteamiento obligará, agregó, a potenciar determinadas capacidades de los ejércitos, como los servicios de inteligencia, la defensa NBQ (Nuclear, Bacteriológica y Química) y la "cobertura de objetivos" de posibles atentados.

La participación de las Fuerzas Armadas en la protección de instalaciones estratégicas -como aeropuertos, centrales nucleares o antenas repetidoras- presenta, sin embargo, algunos problemas. Los militares, al contrario que policías y guardias civiles, no son agentes de la autoridad y, en consecuencia, no pueden detener a eventuales sospechosos.

La cúpula militar defiende que se otorgue tal condición a los efectivos de las Fuerzas Armadas o, al menos, a los miembros de la Policía Militar, lo que requeriría una reforma con rango de ley.

De manera más suave, el secretario general de Política de Defensa, el diplomático Javier Jiménez-Ugarte, responsable de la revisión estratégica, ya anticipó en Jaca (Huesca), poco después de los atentados contra EE UU, que la defensa del territorio, relegada en los últimos años por las operaciones en el exterior como función principal de las Fuerzas Armadas, volvería a ser su misión prioritaria.

El propio Aznar se ha referido al terrorismo como "la mayor amenaza para la seguridad" de España. La lógica de este planteamiento lleva a que las Fuerzas Armadas se ocupen de él. Y pretender que lo hagan del terrorismo exterior, pero no del interior, va en contra del planteamiento reiterado por el Gobierno de que el terrorismo no tiene adjetivos y no hay diferencia entre los atentados de ETA y los de Bin Laden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de octubre de 2001