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Reportaje:

Las arcas del Estado se vacían

La desaceleración económica y los 160.000 millones que faltan de la tasa radioeléctrica ponen en riesgo los ingresos

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, lo va a tener difícil este año para que le cuadren las cuentas. La situación económica amenaza crisis, el empleo se reduce, los salarios caen, las importaciones se recortan y todo ello se nota ya en la recaudación de impuestos. Por si esto fuera poco, de los 160.000 millones previstos por la tasa radioeléctrica el Estado aún no ha visto ni una peseta.

En la recaudación por IVA e impuestos especiales es donde más se acusa la caída del consumo y de las importaciones

Es la primera vez desde que Gobierna el PP en que la coyuntura económica no es favorable. Después de un primer momento de duda a finales de 1996, la economía se ha mantenido viento en popa. La incorporación al euro y la rebaja del IRPF son los dos grandes hitos de ese periodo. Ahora el euro está a punto de entrar en circulación y el Gobierno prepara una nueva rebaja del IRPF. La diferencia con respecto a estos últimos años es que el viento ha empezado a virar y amenaza con ponerse de cara.

Los datos macroeconómicos que se conocen mes a mes empiezan a destilar el decaimiento general que todos los analistas preveían ya antes de los atentados del 11 de septiembre. Después, una de las pocas cuestiones que están claras es que las expectativas han empeorado. El Gobierno, sin embargo, ha decidido no dejarse llevar por el pesimismo general y mantiene tanto para este año como para el próximo las previsiones que realizó en julio.

Tampoco se han sacado consecuencias negativas de los resultados de la recaudación de impuestos que se conocen hasta el pasado mes de agosto. El conjunto de los ingresos del Estado crece a un ritmo del 1,9% en los ocho primeros meses del año, cuando el pasado ejercicio cerraron con un 7,5% de crecimiento, y el Gobierno tenía previsto acabar 2001 con un aumento del 3,6% sobre el resultado de 2000.

Pero estas previsiones estaban realizadas sobre la base de un crecimiento económico del 5,9% en términos nominales (incluida la inflación), revisado al alza en junio, hasta el 6,9%, únicamente por efecto de los precios, ya que en términos reales la estimación es a la baja (del 3,6% al 3%). En consecuencia, también se ha revisado al alza la previsión de aumento de los ingresos, hasta el 5,3%. Hasta el momento, al menos, el 1,9% de incremento de los ingresos registrado supone una distancia considerable que el Ministerio de Hacienda no duda de que se recorrerá.

'Las cuentas del Estado se cumplirán en un alto porcentaje tanto en los ingresos como en los gastos previstos, con una ligera desviación al alza en ambos casos', según señalan fuentes del departamento que dirige Cristóbal Montoro. En el avance de liquidación que el Gobierno ha remitido al Congreso junto con los Presupuestos de 2002, Hacienda estima que alcanzará una recaudación de 20,8 billones de pesetas al cierre de 2001 y en términos de caja, frente a los 20,45 billones presupuestados.

Los expertos consultados consideran, sin embargo, que Hacienda peca de optimismo a juzgar por los datos hasta agosto, porque la creencia general es que la recuperación económica será lenta. En el IVA y los impuestos especiales es donde se acusa de una forma más palpable la desaceleración del consumo y de las importaciones. En conjunto, los impuestos indirectos crecen a un ritmo del 1,6% en los ocho primeros meses del año, cuando el pasado ejercicio cerraron con un aumento del 7,3% y lo previsto es que la recaudación por este concepto crezca un 6,9%.

El IVA recoge, sobre todo, la menor fuerza del consumo de los hogares, que en el segundo trimestre del año ha crecido a un ritmo del 2,4% (en términos brutos y en tasa anual), casi la mitad del ritmo medio de 2000 (4%). Pero igualmente expresa el descenso de las importaciones (del 19,4% el pasado año, al 7,9% hasta junio y al 0,1% en julio), consecuencia de la ralentización del comercio mundial y de la caída de los precios del petróleo.

También en los impuestos especiales, que gravan el consumo de tabaco, alcohol y carburantes, se nota la caída de las ventas. En los ocho primeros meses del año, la recaudación crece a un ritmo del 1,9%, cuando el año pasado cerró en el 4,1%. Frente a estos resultados, Hacienda prevé aumentos de la recaudación del IVA del 8,4% y del 4% en los impuestos impuestos especiales.

Los efectos de la reforma

En el impuesto sobre la renta, por el contrario, se acusan los efectos de la reforma del año 1999, que mantuvo la recaudación de ese año y el siguiente con poco fuelle. Las estimaciones sitúan en 800.000 millones de pesetas la pérdida de ingresos derivada de aquella reforma. A partir de ahí el resultado de 2001 mejora, debido también a que es el tercer año consecutivo en que Hacienda no deflacta la tarifa del impuesto (aplicar la inflación para evitar que las subidas de sueldos impliquen pagar proporcionalmente más) ni actualiza las deducciones.

Frente a un crecimiento del 4,9% en 2000, en los ocho primeros meses de 2001 el aumento es del 6,5% en relación al mismo periodo de 2000 y en línea con lo previsto (6,1%). Al margen de las variaciones que puedan existir en el calendario de devoluciones, tanto el empleo como la remuneración salarial explican que el IRPF no registre un crecimiento mayor.

Según datos de la encuesta de población activa hasta el primer semestre, el número de ocupados ha pasado de crecer un 2,8% a hacerlo en un 1,8% y desde el 4,7% del año anterior. Los nuevos afiliados a la Seguridad Social también son menos: hasta julio el crecimiento es del 3,7% frente al 4,6% hasta junio y el 5% en 2000. La masa salarial total cerró el año 2000 con un crecimiento del 7,6%, empezó el primer trimestre de 2001 con un aumento del 7,2% y en el segundo crece a un ritmo del 5,9%.

Hacienda hace una interpretación positiva de estos resultados. 'El dinamismo de la actividad económica ha motivado que todos los ingresos crezcan por encima de la recaudación realizada en el año 2000, en el que se alcanzó un nivel muy alto de actividad y crecimiento', señalan las mismas fuentes de este departamento. Este año, añaden, 'las grandes figuras tributarias crecen de forma homogénea, con especial énfasis en los impuestos directos'. En efecto, un dato curioso es que en agosto se ha dado otra vez la vuelta a la proporción entre impuestos directos e indirectos y la recaudación del IRPF supera a la del IVA.

Una de las principales incógnitas es qué pasará con la famosa tasa por el uso del espacio radioléctrico que Hacienda estimó en 160.000 millones este año. De momento, no se ha ingresado ni una peseta de la nueva tasa, aunque Hacienda explica que una vez se resuelva el litigio ante los tribunales procederá a exigirla.

Medidas fiscales para tiempos de crisis

El Gobierno ha decidido que reducir los impuestos a las empresas es la mejor forma de encarar la crisis. Frente a unos años 2000 y 2001 de transición en material fiscal, el 2002 se iniciará con una serie de reformas que tienen como objetivo relanzar la inversión. Desde la rebaja de las plusvalías empresariales, hasta la nueva deducción para las aportaciones a planes de pensiones, la ampliación del concepto de grupo empresarial o el nuevo plazo de amortización del fondo de comercio. Es una reforma en profundidad del impuesto de sociedades, aunque sin modificar el tipo general del 35%, con la excepción de las pequeñas y medianas empresas que amplían el límite para ser consideradas como tales y poder aplicar el tipo del 30% a un primer tramo de sus beneficios. Estas medidas chocan, sin embargo, con el enfoque que en otros países se ha dado a la crisis. En EE UU, por ejemplo, el plan de salvación está orientado, sobre todo, a alentar el consumo. En España, por el contrario, se ha puesto el acento sobre el ahorro con el mejor tratamiento que se ha dado a los fondos de pensiones. Aunque el ministro de Hacienda presentó todas estas medidas como la forma de encarar la incertidumbre económica internacional, la realidad es que la mayoría de ellas estaban pendientes desde hace tiempo. La reforma del IRPF se ha dejado para la fecha prevista, es decir, su entrada en vigor será en 2003 a través de una rebaja de las retenciones. El problema es que el ministro de Hacienda tendrá que presentar su proyecto de reforma como muy tarde a mediados del año próximo para que dé tiempo a su tramitación parlamentaria. Si como se augura, la crisis va para largo, el debate político también será denso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2001

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